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20
Mar

A propósito del paraíso

zamora-palomar.jpgLa gente no vive donde quiere, sino donde halla trabajo. Por eso, en cuanto llegan días libres o vacacionales, las carreteras se atestan de coches. Son los que huyen del lugar en el que no tienen más remedio que vivir, pese a que vivir en ellos no es vida: si lo fuera, no huirían como almas que lleva el diablo. A la gente, a mucha gente, le gustaría vivir en alguna provincia como las mías (Zamora, Salamanca). Pero no pueden, porque en ellas hay trabajo para cuatro. Si hubiera trabajo para más, para cuarenta veces cuatro, entonces esas provincias y sus similares serían como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla… En cuyo caso vendría mucha gente a vivir solo porque aquí hallaría trabajo, pero no sería ya su destino ideal y escaparía en cuanto tuviese dos días libres y gasolina para el coche.

De donde se infiere, que más que el lugar –no hay que ser “chauvinistas”-, lo que ahuyenta o atrae a un lugar es la densidad de población o su contrario. A todos nos falta aire cuando la compartimos con un exceso de gente. Una de las leyendas urbanas más clásicas de provincias pequeñas reza que manos ocultas, poderosos caciques se han juramentado desde siempre para que aquí no puedan asentarse grandes industrias. Pues estas traerían más población, más contaminación, más ruido, más conflictos y más, en fin, de todo lo que nos convertiría en una de esos lugares de los que sus habitantes huyen despavoridos en días como estos. Es pura leyenda urbana, mentira de cabo a rabo. Pero a mucha gente le parece verosímil y eso es sintomático.

El paraíso no es un lugar, sino unas condiciones que, se den donde se den, hacen atractivo ese punto concreto: un clima adecuado, una baja densidad de población, un cierto nivel económico, ausencia de conflictos… Intuimos desde la infancia que el paraíso está justo un poco más allá de donde nos encontramos. El niño ve el paraíso en la edad adulta. El adulto lo ve en la infancia. El que vive en un pueblo, lo ve en la ciudad. El de la ciudad, lo ve en el campo. El de la gran ciudad, lo intuye en los extrarradios residenciales… Salamanca o Zamora se llenan a menudo de visitantes que ven en ellad el paraíso perdido. Los que viven aquí piensan en cambio que el paraíso está donde viven los visitantes, con más trabajo, más riqueza y más actividad. Los de Occidente no vivimos mal, por lo general, y de ahí que el paraíso no nos parezca algo utópico: lo que pasa, mecachis, es que siempre nos pilla un poco más allá. De ahí esa barbaridad de los millones de “desplazamientos” que tanto agobian, en días como estos, a las autoridades de Tráfico. Es nuestra incansable búsqueda del paraíso: siempre en lugar distinto al que nos tocó.

19
Mar

El cuaderno rojo

zapatero.jpgCuentan que Zapatero está recluido en Doñana. Es un decir, lo de recluido. Estará haciendo excursiones con la familia, por el parque natural y alrededores. Se ha tomado esta semana de vacaciones, al igual que Rajoy, quién ha preferido poner tierra por medio y anda fuera el país, he leído. Me parece muy bien por ambos. Tras la dura campaña electoral –de cuatro años- bien se merecían un pequeño respiro. Aunque el del Presidente del Gobierno se supone que será muy relativo. Amén de que los teléfonos difícilmente dejarán de sonarle, se ha llevado deberes: tiene que meditar sobre su nuevo Gabinete y mandato.

Respecto al primero, poco se sabe, aunque los impacientes no dejen de inventar “quinielas” fantásticas y rumores sin mayor fundamento. Zapatero sólo ha desvelado que se va a pensar una nueva estructura ministerial, más acorde a los tiempos y retos. Planteamiento lógico donde los haya, porque se sigue con un Gobierno semejante a los del siglo XIX, cuando ni las circunstancias ni las competencias tienen nada que ver. El invento autonómico ha vaciado de contenido buena parte de los viejos ministerios. Paralelamente, se ha abierto otros frentes –Nuevas Tecnologías, Cambio Climático, etc.- que exigen atención prioritaria. Habrá que ver, pues, por dónde nos sale el viejo/nuevo Presidente y si se atreve con algo más que unos retoques estéticos o de conveniencia, para acomodar a cuantos estos días esperan impacientes “la” llamada:

-He pensando en ti para ministro de…

Una de las grandes incógnitas es si creará más vicepresidencias, dado que se ha comprometido a no tocar las existentes, pero al mismo tiempo parece estar en deuda con algunos pesos pesados, como Caldera o Rubalcaba. El salmantino ya se quedó con esa miel en los labios, hace cuatro años. Se daba por supuesto que sería vicepresidente, al ser su más estrecho colaborador. Pero a la postre se tuvo que conformar con un ministerio que, pese a las competencias, nunca ha dejado de ser de segunda fila, el de Trabajo y Asuntos Sociales. Ahora se vuelve a hablar de él para una de esas hipotéticas nuevas vicepresidencias. Veremos. A Zapatero –lo vengo diciendo desde que lidera el PSOE- no le gusta tener “número dos” ni nada que se parezca. Así que solo hará vicepresidente a Jesús Caldera si ha perdido cualquier temor a que un día le pueda hacer sombra. De lo contrario, puede que adonde lo mande es a sustituir a José Blanco, para que se ocupe del partido. Caldera, de hecho, no parece tenerlas todas consigo y en su últimas declaraciones parece tan despistado sobre su futuro como cualquier otro aspirante a ministro o ministra. Habrá que esperar, pues, a que el presidente vuelva de Doñana, con su cuaderno rojo (el de Aznar era azul, como recordarán).

18
Mar

La escapada

escapada.jpgEn este mundo pecador, si no aprovechas estos días para hacer una escapada, como mínimo a una playa, a poder ser a las antípodas, eres un “pringao”. No paro de toparme con anuncios que me tientan con el viaje que a buen seguro estoy necesitando “para descansar”. ¿De dónde sacarán los publicitarios que yo ande cansado? Vamos, ni yo, ni casi nadie. Porque a la mina hemos dejado de bajar. Y trabajos físicos, duros, quedan algunos, no lo ignoro; pero quienes los hacen son, justamente, los que menos probable será que puedan pegarse una escapadita de lujo. Está todo tan de al revés, que los que más trabajan son precisamente los que menos ganan. Y los que menos trabajamos, puede que estemos aburridos y nos apetezca, si podemos, ir a dar una vueltecita al mundo. Pero, hombre, tanto como para descansar… Cansan más los viajes que el trabajo.

Con tal de sacarnos del bolsillo el poco dinero que nos queda tras pagar cada mes la maldita hipoteca, los publicitarios, eso sí, hacen lo que sea. En un anuncio hasta me dicen que ellos me buscan todos los destinos posibles para que yo no me “estrese”. Joer. ¿Habrá quien tenga “estrés” por ponerse a mirar folletos o visitar agencias de viaje? ¡Pero si a veces es eso más divertido que el viaje en si! ¡Pero si buena parte del placer de un viaje reside en los preparativos! Para mi que todo obedece a un plan oculto para convertirnos en vagos redomados. No paran de inventar chismes para que no peguemos un palo al agua. A falta de quehaceres más sustanciosos –porque todo lo hacen los robots o las laboriosas “hormigas” de países que no vemos-, cada vez hay más gente dedicada a que lo pasemos bien y no tengamos que molestarnos con nada. Es la repera adónde lleva el desarrollo cuando crece desmedidamente y al tuntún.

Y no digo que no nos tiente a todos la escapada, pese a que la vida cotidiana sea ya, en buena medida, evasión. Lo que pasa es que no hay donde escapar desde hace tiempo, como saben los que viajan. Todos los lugares son este lugar. Y nadie descubre a estas alturas otros mundos que los que acierte a llevar consigo. Por eso me estoy burlando de los “tics” cansinos de la publicidad. En Semana Santa, cabe una de dos: o se cree y se celebra en lo que es –luto y penitencia- o no se cree y entonces no hay nada que celebrar. Las playas, los viajes y las “vacaciones” son inventos de la publicidad (para la que todo el año, si se fijan, es tiempo de playa, de viajes, de consumo y de “descansar”). Dicho lo cual, pásatelo bien.

13
Mar

A la tercera

mariano_rajoy.jpgComo buen gallego, Mariano dice que no se va. Y si alguien quiere lo contrario, que se atreva a dar un paso al frente y lo eche. Bueno. Está en su derecho. Falta por ver si de verdad lo dejarán llegar hasta su tercer envite y qué pasa entonces. Supongo que llegará, porque el PP no es un partido acostumbrado a elegir a sus dirigentes democráticamente y por tanto “quien manda, manda”. Después, eso sí, corre el serio riesgo de sufrir una derrota mucho peor que las precedentes. Esto último por algo bastante obvio: no parece posible que Zapatero cometa en su segundo mandato ni la mitad de torpezas, novatadas y meteduras de pata que ha cometido en el primero, que ha sido de antología. Si Rajoy no lo ganó de ésta, difícilmente, ahora que el adversario está mucho más hecho, lo ganará en la siguiente… Porque, por si alguien lo duda, vaticino que el leonés no se va a conformar con dos mandatos. Es un profesional de la política, carece de vida al margen de ella y por tanto llegará hasta donde pueda. Su objetivo mínimo, estoy seguro, es gobernar más tiempo que Aznar. Y si cuando logre eso sigue estando cómodo y es popular, no descarto que intente batir incluso la marca de su ídolo Felipe González. ¿O no ven con qué maestría ha logrado carecer de número dos e incluso tres, de nadie que le pueda hacer la más mínima sombra dentro del PSOE?

Rajoy, por tanto, está en su derecho de confiar en que la tercera sea la vencida. Yo sospecho que lo será: su tercera “vencida” o derrota, que no una victoria. No me parece el hombre adecuado para plantar cara al tan engañoso “cervatillo” leonés. El PP necesita otro tipo de líder mucho más astuto, dúctil e inteligente; que sea capaz de lograr simpatías entre catalanes y vascos, que no despierte una animosidad tan elevada entre sus adversarios. Pero es hablar por hablar, esto mío. Allá el PP y Rajoy. Dije al principio y reitero que no estamos ante un partido que suela elegir a sus líderes democráticamente. Fraga, como fundador, jamás fue elegido, sino al revés. Las bases solo eligieron a Hernández Mancha y no se guarda precisamente el mejor recuerdo de aquel “descuido” democrático. A Aznar lo eligió digitalmente Fraga, entre otros candidatos posibles. De idéntico modo Aznar, años después, eligió digitalmente a Rajoy, entre otros candidatos posibles. Ante tal tradición, todos sabemos que en el próximo congreso del PP, tras anunciar Rajoy que se presentará, solo puede haber un candidato y que saldrá elegido con porcentajes de escándalo. Los aspirantes a sucederle, por ambiciosos que sean, no tiene otra que disimular.

Es increíble la “potra” de ZP: no ha empezado a saborear su segunda victoria y ya le están alfombrando la tercera.

10
Mar

Cutrevisión

chiki.jpgNo soy precisamente un experto en música de ningún tipo, que va. Al contrario. Pero incluso a alguien tan ajeno como yo a ese mundo se le hace evidente que no vivimos en el mejor de los tiempos, musicalmente hablando. Solo hay que ver como vuelven, una y otra vez, grupos y canciones de mi juventud, logrando más seguidores que los presuntos “ídolos” de hoy. La industria musical se ha tragado cualquier atisbo de creatividad, ha impedido que broten nuevos creadores, ha impuesto gente sin talento y ha cocinado en pepitoria su gallina de los huevos de oro. Y los jóvenes, siempre en vanguardia, no han tardado en hallar formas alternativas de escuchar música. Así que la vieja industria musical atraviesa por uno de sus peores momentos.

Y solo en este contexto de autodestrucción o declive de un sector artístico puede explicarse el caso de Eurovisión, muerta desde hace tiempo pero que algunos se niegan a enterrar. Ante lo cual, cayendo cada vez más hondo, se acaba de anunciar que este año nos representará ante ese otrora importantísimo festival musical un payaso de la televisión. Literalmente, ojo, y sin ánimo alguno de ofender. Lo cierto es que el tal “Chiquilicuatre”, que representará –qué vergüenza- a España en Eurovisión, es uno de los humoristas del admirable Buenafuente. Nunca ha sido cantante ni lo ha pretendido. Simplemente, muy dentro del espíritu iconoclasta del programa en el que trabaja, se decidió aprovechar para hacer unas risas la ocasión ofrecida por el anuncio de que las votaciones de Internet decidirían los candidatos al festival europeo. Pero estoy convencido de que ni Buenafuente ni su humorista esperaban, ni por asomo, que se llegase a la surrealista situación a la que se acaba de llegar: será ese humorista, vestido de humorista y con una guitarra de juguete, el que irá a Eurovisión en nombre de España.

La risa está asegurada y a escala continental. Pero alguien debería de parar semejante sandez. O al menos prohibir a la televisión pública que se gaste el dinero en retransmitirla. El fenómeno, por cierto, debe mucho a la codicia económica por la que se rigen las televisiones. Todo obedece a que la selección no la han hecho expertos, gente que entienda; no, se ha dejado en manos del “espectador”. Primero, votando por Internet; después, por los famosos y muy rentables “SMS” o mensajes de móvil. Pero por estos sistemas no vota todo el mundo, como se nos quiere hacer creer. Vota un público muy determinado o específico. Votan, sobre todo, los más zumbados de cada lugar. Esos zumbados a los que ahora llaman “freakes” o “friquis”. El resultado de semejantes sistemas de control de calidad es que todos “Bailemos el chikichiki”. A mi también me da mucha risa; pero, hombre, todo debería de tener algún límite.

27
Feb

La niña

Ósperas. Me dejó tumbado el tío Mariano con lo de la niña. “Yo quiero que la niña que nace en España tenga una familia y una vivienda y unos padres con trabajo…”. Acabó, o sea, su debate con Zapatero, hablando sobre una niña hipotética; bueno, qué digo hablando, leyendo lo que algún poeta de su séquito de le escribió. Qué cosa más rara. Me quedé de un aire. ¿Por qué hablaría solo de una niña y no de dos, o de un niño, que siempre se hubiera interpretado como niño y niña a la vez? Me da que alguno de sus asesores se le pasó de listo a donde Mariano y vaya cosa que le escribió. Después de la estopa sin pausa que acababa de arrear al presidente, aquello le pegaba, tu, como el legendario lacito del repollo de huerta.

Y aunque no tanto, porque fue algo mucho más breve, me dejó pasmado la despedida de ZP: “Buenas noches y buena suerte”. Me sonó de algo la rareza, pero mentiría como un bellaco si les dijese que de inmediato caí en la cuenta del mensaje subliminal. Ni de inmediato ni después. No hubiera caído nunca si al día siguiente no hubiera leído a un sesudo analista que me lo descifró: estaba ZP emulando a George Clooney en la película que justamente se titula así. Y dicen que se trataba, esa despedida, de un guiño culto y cinéfilo del Presidente a su electorado, para advertir que el de enfrente era más malo que la Inquisición. Hay que jorobarse. Otro al que lió algún asesor al que se le derritieron las ideas.

Porque eso fue lo más noté en el esperado debate. El exceso de asesoramientos y asesores, por ambas partes. El debate, que tuvo ciertamente interés y no estuvo exento de tensión (ya veremos en beneficio de quién), hubiera quedado perfecto si nos hubieran ahorrado los dos patéticos prólogos-anuncio y los dos anuncio-epílogos de los que acabo de hablar. Es decir, las dos intervenciones iniciales y las dos finales de Rajoy y Zapatero. En ambos casos, mirando los dos a la cámara en pactados primeros planos y soltando un rollo aprendido –en el caso de ZP- o leyéndolo sin más, como hizo Rajoy. Quedaron los cuatro monólogos de un impostado y de un ridículo subidos. No venían a cuento de nada. Nada aportaron al debate en si. Así que deberían los dos aspirantes principales pensárselo bien antes de seguir contratando asesores. Les sobran unos cuantos a los dos. Los asesores están bien para ayudar en detalles técnicos, pero jamás deben suplantar la palabra del líder. Por ahí hicieron agua los dos y el de “la niña” en particular.

Por lo demás, habrán observado que ya nadie se moja mucho, ni los grandes medios de comunicación. Así que yo tampoco seré sincero a la hora decir quién ganó: Rajoy. Ji.

23
Feb

La prueba del algodón

Me gusta mucho ese refrán de “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Lo aplicas, por ejemplo, a los lemas electorales y es una auténtica “prueba del algodón”. Ahí tienen al PP alardeando de acudir a las elecciones “con cabeza y corazón”. De donde se deduce, previa aplicación del refrán, que anda descabezados, como los datos demoscópicos apuntan; y desde luego, enseñando más la cartera que el corazón, como se les “escapó”, por ejemplo, fichando al multimillonario Pizarro. Los del PSOE, a su vez, muestran sus miedos de forma muy nítida con lo de “No es lo mismo”; lema con el que tratan de conjurar que para mucha gente son lo mismo, en efecto, PSOE y PP: pájaros y pardales. Incluso el lema de IU queda destrozado si lo pasas por el corrosivo filtro del mentado refrán: “Llamazares, más izquierda” o “Llamazares es más izquierda” –según se lea el tonto trabalenguas de sus carteles-, cuya traducción bastante obvia es que con ese pedazo líder, los de IU cada vez van a menos y quedarán en las últimas si los tres diputados actuales quedan en dos y ambos por Madrid, como apuntan los sondeos.

También a los candidatos se les puede someter a la “máquina de la verdad” que contiene el “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Y así, cuando oigan el inevitable “vamos a ganar”, sabrán que quien lo dice se teme lo peor. Dado, además, que una campaña electoral es una feria de vanidades, en las que un sin fin de señores trajeados y elegantes señoras presumen de cuanto se les ocurre, resulta que estamos también ante un buen catálogo de carencias. De aquí al nueve de marzo, todos presumirán de conocernos, de estar junto a nosotros, de estar muy preocupados por nuestros problemas, de ser poco menos que nuestros parientes cercanos. Apliquen la prueba del algodón: no nos conocen, están en otra dimensión, lo único que les preocupa es salir elegidos o ganar, y desde luego no ven en nosotros otro parentesco real que el de “primos” potenciales si a todo les decimos amén.
Y ojo, no desacredito la política ni estimo que no se deba votar. Yo votaré. Solo intento que entre políticos y votantes haya un cinturón mínimo de distancia, o de seguridad e higiene; para votar, o sea, sin que nos intoxiquen con tanta y tanta publicidad –que siempre ha sido, aunque se olvide, la antítesis absoluta de la información-.

19
Feb

El beso

beso-gallardon.jpgLos medios de comunicación se han empeñado en que Gallardón y Aguirre se han dado un beso. Si lo discutes, te replicarán:

-Mira la foto, tío; está en todos los periódicos.

Y si lo sigues discutiendo, te volverán a decir:

-Mira los vídeos, tronco. Si te lo perdiste en la tele, Internet está lleno de ellos; del beso de Aguirre y Gallardón.

Bueno, pues yo he visto las fotos, vi las imágenes de la tele y he visto después las grabaciones que circulan por Internet y digo que no he visto beso alguno. ¿O será que el beso no es ya lo que uno pensaba? Porque lo que se ve, tu, es que ambos, el alcalde de Madrid y la presidenta de esa Comunidad, se da la manita y se tocan las mejillas, sin acercar, ni por asomo, los labios a sus respectivos mofletes. Por lo demás, algo lógico, teniéndose el cariño que es público y notorio que se tienen.

A lo que voy, no obstante, no es a lo que pase entre esos dos, sino al empeño de mis colegas de gremio en que hubo un beso; y antes de que lo hubiera, a su empeño en que se besaran dos que se odian. ¿Por qué? Es la ley de hierro de la era de la imagen. ¿Qué imagen es la más valiosa? La que sea más inesperada, antinatural o chocante. Pero como esa imagen, por su rareza, puede surgir solo de guindas a brevas, se pide a voces, se provoca y llegado el momento se grita que sucedió… aunque no sea del todo así.

Desde que las televisiones irrumpieron en el mundo de la información, esta ha ido derivando al espectáculo y en la política sus efectos están siendo letales. Siempre se dijo que sin información no era posible la democracia. Habrá que empezar a decir que ahora, ya, en el presente, la conversión de la información en espectáculo priva al votante de información, lo convierte en espectador vulnerable y poco a poco la democracia se va transformando en esto que vemos: como ya se necesita brillantez intelectual para obtener votos, la necedad sube enteros entre quienes nos mandan y representan.

Me he fijado en la anécdota del beso que nunca existió, pero más sintomático es eso otro de que la información electoral que vemos en los telediarios no la elaboran los medios ni los periodistas, sino los aparatos de propaganda de los dos grandes partidos. Estos, en efecto, envían ya “editada” la información de los mítines. Y los medios televisivos, en vez de tirarla a la basura, la emiten encantados porque así se ahorran una pasta en periodistas y cámaras. Ante tales paisajes, ¿seguro que estamos en un sistema democrático? ¿Puede existir ante esta clamorosa ausencia de información y omnipresencia de propaganda y espectáculo? Dejo abierto el debate.

25
Ene

Las dos vacas

vacas.jpgNo es que uno vaya de religioso. Pero de vez en cuando conviene acudir a la Biblia, que no deja de ser un libro antiquísimo y de autor colectivo: se le presupone, por tanto, un depósito implícito de sabiduría ancestral, creencias al margen. Y en ese libro, en el Génesis, se cuenta la historia de un faraón que tuvo un sueño inquietante. Vio cómo siete vagas gordas eran devoradas por otras tantas vacas extremadamente flacas. Desconcertado, convocó a los adivinos y agoreros más afamados del país, pero ninguno supo interpretar satisfactoriamente la pesadilla. Ante tal circunstancia -sigue narrando el libro- el faraón hizo comparecer ante sí a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión. Y fue éste quien le explicó que las siete vacas flacas simbolizaban los siete años siguientes, que serían de abundancia y prosperidad, mientras que las siete vacas flacas representaban la escasez y penurias que habrían de hacer que se olvidara la abundancia anterior durante otros siete años.

He querido recordar la antiquísima fábula, porque vuelve a hablarse por todas partes de “vacas flacas” y no sé si todo el mundo recuerda con nitidez el origen de la expresión. La cual ha hecho fortuna, no por azar, sino porque en efecto suele suceder que haya alternancia entre épocas malas y épocas buenas, tiempos de prosperidad máxima y tiempos de penuria extrema. Pero conviene no dejarse arrastrar por las histerias del mundo moderno, ávido de desastres y turbulencias. Uno, por más que se fija, no ve por el momento “vaca flaca” alguna o amenaza de penurias extremas en derredor. Solo se está produciendo el “meneo” periódico que los mercados financieros necesitan para funcionar. Es imposible que las Bolsas suban por siempre sin parar, porque todo tiene un límite, incluido el de las masas monetarias mundiales que hacen funcionar ese inmenso casino virtual. Por eso, de vez en cuando, han de “hundirse”. Para después, cuando se han eliminado los excesos de sobrevaloraciones, volver a empezar, volver a subir. Pero eso, por más que insistan los interesados, tiene poco que ver con la economía real, con lo que pasa en la calle, con que nos volvamos más pobres de verdad. Y el otro dato que hace mentar las vacas flacas, el parón inmobiliario, afectando ya a la economía real, no está menos justificado que el bursátil. Sencillamente, era un sector pasado de “revoluciones” y una de dos: o explotaba o daba un frenazo. Por fortuna, “solo” ha frenado.

Así que las vacas flacas, si llegan, serán muy distintas a las que muchos anuncian estos días. Lo que hay ahora son dos vacas que, de tan obesas, han tenido que ponerse a régimen para no reventar. Por así decir.

22
Ene

La niebla

niebla-2.jpgVaya niebla. En un canal de la tele, entre exagerados y líricos, dicen que media España está a media luz. Media España no sé, pero donde estoy yo, sí que sí; no se ve un burro a dos pasos. Y ese ambiente opaco, frío y desapacible se te acaba trasladando al interior. De modo que ves niebla, o sea, apenas nada, mires hacia donde mires.

Niebla y más niebla veo al mirar al PP. No digo ya el local –dejémoslo en paz por un día- sino todo él, la organización de Rajoy. Resulta significativo el estupor que se les escapa al líder y a la “lideresa” ante la evidencia de que la “muerte” de Gallardón ha sido noticia de más de dos días, de más de tres, de más de una semana. Me pregunto si tras la cortina de niebla que se ha instalado en la mirada de ambos y del rocoso Acebes y del imposible Zaplana habrá sitio para una mínima pero creciente duda: ¿Y si nos equivocamos? ¿Y si hemos “matado” al único que garantizaba un futuro al partido? Aunque no es probable, no, que esa niebla levante lo suficiente como para que los mentados vislumbren esa duda tan elemental. Si acaso más tarde, cuando sea ídem, cuando les llegue la claridad con una derrota del alcance de la sufrida por Almunia cuando fue candidato hace ocho años, previa “muerte” del candidato Borrell, el que querían las bases y los votantes…

Niebla y más niebla veo en torno al PSOE. Su líder, siempre osado, aún osa más desde que está rodeado por la habitual camarilla de loros que repiten, uno tras otro, lo que suponen que él querrá oír. Por eso veréis si os fijáis a un Zapatero cada vez más nebuloso, esdrújulo y confiado. Le han convencido de ese aserto no demostrado que repiten los “expertos” en cada contienda política: las elecciones no las gana la oposición, las pierde el Gobierno. Y el Gobierno, cree su presidente, no va a perderlas, porque apenas ha cometido algún error sin mayor importancia, frente a una montaña de aciertos. No es que se así, no. Es así como él lo ve, porque como todo Presidente ya no ve nada, cegado como está por la espesísima niebla de elogios que a todo gobernante acecha en Moncloa. Si en marzo vulva a ganar, nunca sabrá que hubo niebla: dirá que él lo veía con claridad. Si pierde, tardará años en comprender y aceptarlo, como les ha pasado a otros en su lugar.

Vaya niebla la de estos días. No solo no deja ver. Tampoco permite que entren los rayos del sol. Y ya veis cómo afecta: solo vemos lo cercano, a corto plazo, y no quitamos el frío ni a la de tres. A ver si levanta y vemos o ven lo que de verdad está pasando a nuestro alrededor.