Archivos para la Categoría 'Zapatero'

16
Abr

Los nuevos

Pregunta un diario en su edición digital: “¿Le gusta la composición del nuevo Gobierno?”. La pregunta me hace pensar. Es complicado enjuiciar a un Gobierno “a priori”; lo suyo es esperar y ver lo que hace. En principio y globalmente, a mi no me parece especialmente malo o escaso de competencia.

Desde luego le veo mucha más brillantez que a algunos de la era Aznar, como aquel último en el que dio ministerios de rango a lumbreras como Michavila o a oradores tan “sueltos” como Ana Palacio. Y desde luego, es difícil no admirar la osadía de Zapatero, que uno no sabe si achacar a inconsciencia o a lo contrario. Aunque el medio país irremediablemente machista anda con un cabreo subido, me parece muy bien su vuelta de tuerca al tema femenino en la composición del Gabinete. No creo en cambio que fuera necesaria llegar al extremo de poner en Defensa a una mujer más identificada con Cataluña que con España y más proclive a las ideas pacifistas que a las de defensa (es decir: bélicas). Si hubiese nombrado a Elena Salgado, por ejemplo, nadie diría ni pío.

Tampoco entiendo su empeño en mantener –por bien que puedan haberlo hecho- a una ministra “reprobada” parlamentariamente, como la de Fomento, o tan negado para el imprescindible diálogo con la oposición, como el de Justicia. Y lo que menos entiendo es que “haya dado puerta” con frialdad al salmantino Jesús Caldera, a quien debe buena parte de lo que es. Cuando se creó, en efecto, aquello del grupo “Tercera Vía” para intentar controlar el PSOE, el alma y máximo creador era Caldera, y junto a él Trinidad Jiménez, López Aguilar, Jordi Sevilla y algunos más. Caldera era el líder natural del grupo y a quien todos animaban para que optara a la secretaría general del PSOE. Pero el salmantino no quiso o no se atrevió y se empeñó en que el líder fuese su amigo y diputado por León, Rodríguez Zapatero, a quien animó personalmente a asumir el reto. Más tarde, convertido en su fiel número dos, le hizo el primer debate sobre el Estado de la Nación, fue su eficaz portavoz en la oposición, quien le ha coordinado las dos campañas electorales… Por resumir, Caldera ha sido para Zapatero bastante más que Guerra para Felipe González. Y ya ven: se ha desecho de él con cuatro míseros años en un ministerio de segunda.

Eso no me ha gustado, por el negativo talante que refleja en quien nos gobierna. Pero respecto a quienes están y haciendo las salvedades mentadas, no veo por qué no van a hacerlo tan bien o mejor que otros muchos Gobiernos de los que se vienen sucediendo desde que recuperamos la democracia. El tiempo dirá.

10
Abr

Ambiciones

José Blanco, responsable de Organización del PSOE y por tanto su número tres, tras el ornamental Presidente Chaves y el todopoderoso secretario general Zapatero, acaba de declarar que no ambiciona ser ministro, porque sus “ambiciones personales están colmadas”. La frase me ha hecho reír. Me ha recordado a un personaje similar que en similares circunstancias decía lo mismo… y después no dejó de ser ministro la tira de años. Hablo de Ángel Acebes. Lo recuerdo de portavoz del Senado, en tiempos de Aznar, asegurando también que sus ambiciones estaban sobradamente colmadas con tal puesto y que desde luego no aspiraba a ser ministro. Lo volvía decir en la etapa siguiente, en la que fue ascendido a “coordinador general” del PP, cuando el secretario general seguía siendo el también vicepresidente Álvarez-Cascos. No tardó en ser ministro: de Administración Territorial, de Justicia, de Interior… Y no siguió porque su partido perdió las elecciones y tuvo que conformarse con ser el número dos del partido, secretario general hasta hoy. Menos mal que sus ambiciones estaban colmadas.

Bueno, pues este otro, me da que lo mismo. Si puede, obviamente. El problema de José Blanco es que estos días al hombre lo tienen frito mis colegas preguntándole cómo va lo suyo. Se corrió la voz hace tiempo de que él quería ser ministro, que está hasta arriba de llevar las riendas del partido mientras otros se reparte el bacalao rico de los ministerios. Nada reprochable, perfectamente lógico y comprensible. Pero no es ministro quien quiere. Ni quién más lo merece. Ni quién más méritos tiene o más lo desea. Es ministro quien, por las razones que sea, le viene bien en un momento dado al Presidente del Gobierno de turno. Y a Zapatero da la impresión de que ahora no le venía nada bien cambiar de timonel en su convulso partido, con muchas y problemáticas citas pendientes, como en Castilla y León o en la misma Zamora. Así que seguramente le ha dicho a Blanco:

-Tú, quédate en el partido, que es donde hoy te necesito.

Por eso al hombre no le queda otra que, como Acebes antaño, salirnos con eso de que sus ambiciones están sobradamente colmadas. (Lo mismo por cierto dice a menudo Esperanza Aguirre: sus ambiciones se colmaron cuando fue ministra de Cultura, asegura sin que le de la risa). Ni caso. Lo más probable es que a Blanco lo sustituya Zapatero en el partido en el próximo Congreso, que es cuando toca. Y después, logrará ser ministro de algo, “aunque sea de la Marina”, como decía aquel otro. Verán.

19
Mar

El cuaderno rojo

zapatero.jpgCuentan que Zapatero está recluido en Doñana. Es un decir, lo de recluido. Estará haciendo excursiones con la familia, por el parque natural y alrededores. Se ha tomado esta semana de vacaciones, al igual que Rajoy, quién ha preferido poner tierra por medio y anda fuera el país, he leído. Me parece muy bien por ambos. Tras la dura campaña electoral –de cuatro años- bien se merecían un pequeño respiro. Aunque el del Presidente del Gobierno se supone que será muy relativo. Amén de que los teléfonos difícilmente dejarán de sonarle, se ha llevado deberes: tiene que meditar sobre su nuevo Gabinete y mandato.

Respecto al primero, poco se sabe, aunque los impacientes no dejen de inventar “quinielas” fantásticas y rumores sin mayor fundamento. Zapatero sólo ha desvelado que se va a pensar una nueva estructura ministerial, más acorde a los tiempos y retos. Planteamiento lógico donde los haya, porque se sigue con un Gobierno semejante a los del siglo XIX, cuando ni las circunstancias ni las competencias tienen nada que ver. El invento autonómico ha vaciado de contenido buena parte de los viejos ministerios. Paralelamente, se ha abierto otros frentes –Nuevas Tecnologías, Cambio Climático, etc.- que exigen atención prioritaria. Habrá que ver, pues, por dónde nos sale el viejo/nuevo Presidente y si se atreve con algo más que unos retoques estéticos o de conveniencia, para acomodar a cuantos estos días esperan impacientes “la” llamada:

-He pensando en ti para ministro de…

Una de las grandes incógnitas es si creará más vicepresidencias, dado que se ha comprometido a no tocar las existentes, pero al mismo tiempo parece estar en deuda con algunos pesos pesados, como Caldera o Rubalcaba. El salmantino ya se quedó con esa miel en los labios, hace cuatro años. Se daba por supuesto que sería vicepresidente, al ser su más estrecho colaborador. Pero a la postre se tuvo que conformar con un ministerio que, pese a las competencias, nunca ha dejado de ser de segunda fila, el de Trabajo y Asuntos Sociales. Ahora se vuelve a hablar de él para una de esas hipotéticas nuevas vicepresidencias. Veremos. A Zapatero –lo vengo diciendo desde que lidera el PSOE- no le gusta tener “número dos” ni nada que se parezca. Así que solo hará vicepresidente a Jesús Caldera si ha perdido cualquier temor a que un día le pueda hacer sombra. De lo contrario, puede que adonde lo mande es a sustituir a José Blanco, para que se ocupe del partido. Caldera, de hecho, no parece tenerlas todas consigo y en su últimas declaraciones parece tan despistado sobre su futuro como cualquier otro aspirante a ministro o ministra. Habrá que esperar, pues, a que el presidente vuelva de Doñana, con su cuaderno rojo (el de Aznar era azul, como recordarán).

13
Mar

A la tercera

mariano_rajoy.jpgComo buen gallego, Mariano dice que no se va. Y si alguien quiere lo contrario, que se atreva a dar un paso al frente y lo eche. Bueno. Está en su derecho. Falta por ver si de verdad lo dejarán llegar hasta su tercer envite y qué pasa entonces. Supongo que llegará, porque el PP no es un partido acostumbrado a elegir a sus dirigentes democráticamente y por tanto “quien manda, manda”. Después, eso sí, corre el serio riesgo de sufrir una derrota mucho peor que las precedentes. Esto último por algo bastante obvio: no parece posible que Zapatero cometa en su segundo mandato ni la mitad de torpezas, novatadas y meteduras de pata que ha cometido en el primero, que ha sido de antología. Si Rajoy no lo ganó de ésta, difícilmente, ahora que el adversario está mucho más hecho, lo ganará en la siguiente… Porque, por si alguien lo duda, vaticino que el leonés no se va a conformar con dos mandatos. Es un profesional de la política, carece de vida al margen de ella y por tanto llegará hasta donde pueda. Su objetivo mínimo, estoy seguro, es gobernar más tiempo que Aznar. Y si cuando logre eso sigue estando cómodo y es popular, no descarto que intente batir incluso la marca de su ídolo Felipe González. ¿O no ven con qué maestría ha logrado carecer de número dos e incluso tres, de nadie que le pueda hacer la más mínima sombra dentro del PSOE?

Rajoy, por tanto, está en su derecho de confiar en que la tercera sea la vencida. Yo sospecho que lo será: su tercera “vencida” o derrota, que no una victoria. No me parece el hombre adecuado para plantar cara al tan engañoso “cervatillo” leonés. El PP necesita otro tipo de líder mucho más astuto, dúctil e inteligente; que sea capaz de lograr simpatías entre catalanes y vascos, que no despierte una animosidad tan elevada entre sus adversarios. Pero es hablar por hablar, esto mío. Allá el PP y Rajoy. Dije al principio y reitero que no estamos ante un partido que suela elegir a sus líderes democráticamente. Fraga, como fundador, jamás fue elegido, sino al revés. Las bases solo eligieron a Hernández Mancha y no se guarda precisamente el mejor recuerdo de aquel “descuido” democrático. A Aznar lo eligió digitalmente Fraga, entre otros candidatos posibles. De idéntico modo Aznar, años después, eligió digitalmente a Rajoy, entre otros candidatos posibles. Ante tal tradición, todos sabemos que en el próximo congreso del PP, tras anunciar Rajoy que se presentará, solo puede haber un candidato y que saldrá elegido con porcentajes de escándalo. Los aspirantes a sucederle, por ambiciosos que sean, no tiene otra que disimular.

Es increíble la “potra” de ZP: no ha empezado a saborear su segunda victoria y ya le están alfombrando la tercera.

27
Feb

La niña

Ósperas. Me dejó tumbado el tío Mariano con lo de la niña. “Yo quiero que la niña que nace en España tenga una familia y una vivienda y unos padres con trabajo…”. Acabó, o sea, su debate con Zapatero, hablando sobre una niña hipotética; bueno, qué digo hablando, leyendo lo que algún poeta de su séquito de le escribió. Qué cosa más rara. Me quedé de un aire. ¿Por qué hablaría solo de una niña y no de dos, o de un niño, que siempre se hubiera interpretado como niño y niña a la vez? Me da que alguno de sus asesores se le pasó de listo a donde Mariano y vaya cosa que le escribió. Después de la estopa sin pausa que acababa de arrear al presidente, aquello le pegaba, tu, como el legendario lacito del repollo de huerta.

Y aunque no tanto, porque fue algo mucho más breve, me dejó pasmado la despedida de ZP: “Buenas noches y buena suerte”. Me sonó de algo la rareza, pero mentiría como un bellaco si les dijese que de inmediato caí en la cuenta del mensaje subliminal. Ni de inmediato ni después. No hubiera caído nunca si al día siguiente no hubiera leído a un sesudo analista que me lo descifró: estaba ZP emulando a George Clooney en la película que justamente se titula así. Y dicen que se trataba, esa despedida, de un guiño culto y cinéfilo del Presidente a su electorado, para advertir que el de enfrente era más malo que la Inquisición. Hay que jorobarse. Otro al que lió algún asesor al que se le derritieron las ideas.

Porque eso fue lo más noté en el esperado debate. El exceso de asesoramientos y asesores, por ambas partes. El debate, que tuvo ciertamente interés y no estuvo exento de tensión (ya veremos en beneficio de quién), hubiera quedado perfecto si nos hubieran ahorrado los dos patéticos prólogos-anuncio y los dos anuncio-epílogos de los que acabo de hablar. Es decir, las dos intervenciones iniciales y las dos finales de Rajoy y Zapatero. En ambos casos, mirando los dos a la cámara en pactados primeros planos y soltando un rollo aprendido –en el caso de ZP- o leyéndolo sin más, como hizo Rajoy. Quedaron los cuatro monólogos de un impostado y de un ridículo subidos. No venían a cuento de nada. Nada aportaron al debate en si. Así que deberían los dos aspirantes principales pensárselo bien antes de seguir contratando asesores. Les sobran unos cuantos a los dos. Los asesores están bien para ayudar en detalles técnicos, pero jamás deben suplantar la palabra del líder. Por ahí hicieron agua los dos y el de “la niña” en particular.

Por lo demás, habrán observado que ya nadie se moja mucho, ni los grandes medios de comunicación. Así que yo tampoco seré sincero a la hora decir quién ganó: Rajoy. Ji.

22
Ene

La niebla

niebla-2.jpgVaya niebla. En un canal de la tele, entre exagerados y líricos, dicen que media España está a media luz. Media España no sé, pero donde estoy yo, sí que sí; no se ve un burro a dos pasos. Y ese ambiente opaco, frío y desapacible se te acaba trasladando al interior. De modo que ves niebla, o sea, apenas nada, mires hacia donde mires.

Niebla y más niebla veo al mirar al PP. No digo ya el local –dejémoslo en paz por un día- sino todo él, la organización de Rajoy. Resulta significativo el estupor que se les escapa al líder y a la “lideresa” ante la evidencia de que la “muerte” de Gallardón ha sido noticia de más de dos días, de más de tres, de más de una semana. Me pregunto si tras la cortina de niebla que se ha instalado en la mirada de ambos y del rocoso Acebes y del imposible Zaplana habrá sitio para una mínima pero creciente duda: ¿Y si nos equivocamos? ¿Y si hemos “matado” al único que garantizaba un futuro al partido? Aunque no es probable, no, que esa niebla levante lo suficiente como para que los mentados vislumbren esa duda tan elemental. Si acaso más tarde, cuando sea ídem, cuando les llegue la claridad con una derrota del alcance de la sufrida por Almunia cuando fue candidato hace ocho años, previa “muerte” del candidato Borrell, el que querían las bases y los votantes…

Niebla y más niebla veo en torno al PSOE. Su líder, siempre osado, aún osa más desde que está rodeado por la habitual camarilla de loros que repiten, uno tras otro, lo que suponen que él querrá oír. Por eso veréis si os fijáis a un Zapatero cada vez más nebuloso, esdrújulo y confiado. Le han convencido de ese aserto no demostrado que repiten los “expertos” en cada contienda política: las elecciones no las gana la oposición, las pierde el Gobierno. Y el Gobierno, cree su presidente, no va a perderlas, porque apenas ha cometido algún error sin mayor importancia, frente a una montaña de aciertos. No es que se así, no. Es así como él lo ve, porque como todo Presidente ya no ve nada, cegado como está por la espesísima niebla de elogios que a todo gobernante acecha en Moncloa. Si en marzo vulva a ganar, nunca sabrá que hubo niebla: dirá que él lo veía con claridad. Si pierde, tardará años en comprender y aceptarlo, como les ha pasado a otros en su lugar.

Vaya niebla la de estos días. No solo no deja ver. Tampoco permite que entren los rayos del sol. Y ya veis cómo afecta: solo vemos lo cercano, a corto plazo, y no quitamos el frío ni a la de tres. A ver si levanta y vemos o ven lo que de verdad está pasando a nuestro alrededor.

30
Sep

Sudoku

solbes.jpgCerró el vicepresidente económico, Pedro Solbes, los presupuestos del Estado para el año próximo y cuando lo hizo dejó escapar con un suspiro que “por este año” había logrado cuadrar el “Sudoku” autonómico del reparto presupuestario. Tras las impresentables reformas estatutarias de la era Zapatero, la gobernación el país y particularmente el reparto de los dineros se ha transformado en eso, en un “Sudoku” casi irresoluble. De modo incomprensible, se ha permitido que unas normas regionales dicten al Gobierno nacional lo que corresponde a algunas de sus partes. Con lo cual se vicia de raíz la única misión que justifica la existencia de un Estado: el reequilibrio permanente de la riqueza. Si los que más tienen blindan sus inversiones, ¿con qué dinero se va a ayudar a los que más necesitan?

23
Sep

Resbalón de Chacón

Alguien se la ha jugado a la más guay y megachuli de las ministras del Gobierno, la superenrrolada Carmen Chacón, titular de Vivienda. A bombo y plantillo, a las mismas puertas de La Moncloa, junto a Zapatero, presentó un Plan de Vivienda enfocado hacia los jóvenes, tan novedoso y original que hasta la prensa adicta se puso a “cantar” que era una copia de otro de su antecesora. De donde cabe deducir que las prisas y el afán mediático de las superenrolladas y megaguays no siempre dan mejores resultados que el trabajo de ministras más grises pero también más serias, cual la extremeña que la precedió. Dicho sea en honor de esta segunda y en deshonor de esa primera a la que pidieron un plan e hizo un bis.

17
Sep

País cantonal

diente.gifA poco que leas algún periódico o veas los telediarios, sabrás el nombre del hiperactivo presidente francés. No sería extraño que te supieras también el nombre de la canciller alemana, el primer ministro británico o su homólogo de Italia. Son nombres frecuentes en los medios de comunicación, dado que tienen poder y lo ejercen. Lo que es difícil que sepas –yo, tampoco- es el nombre del presidente de Suiza. O el de su Jefe de Gobierno, suponiendo que tenga algo de eso. Nunca se oye hablar de la política suiza, salvo por noticias de algún referéndum y poco más. ¿Por qué? ¿Sus políticos son acaso más discretos que los demás? No. Es porque apenas hay poder central, apenas tienen competencia alguna el Presidente y el Gobierno suizos. Por eso no se les ve. Allí la descentralización es máxima y el poder está en los cantones. Los suizos son pocos, ricos y no les va mal. No sabemos qué pasaría si fuesen más, no tan ricos y “gozasen” de idéntica descentralización.

Aunque lo sabremos. Porque ese es el camino que lleva este otro país, que es el nuestro. Los políticos aún no se han enterado, pero el verdadero poder no está ya en Madrid. Las Autonomías manejan más presupuesto y disponen de la mayor parte de las competencias. Es solo cuestión de tiempo que todo ello culmine en una Administración central apenas visible, sin significado, poco más que simbólica. Se empieza a notar ese desvanecimiento a la hora de hacer promesas electorales. Desde que Aznar transfirió de una tacada lo que quedaba de Sanidad y Educación, los políticos no saben qué ofrecer en sus campañas para las Generales. Un animoso ministro actual acaba de ofrecer dentista gratis para los niños. Puro voluntarismo, como el vicepresidente económico se apresuró a recordar. Habrá que hablar antes con las Autonomías, que son las que mandan ahí. Y los de Castilla y León, burlándose del leonés, han anunciado que si “Madrid” ofrece gratuidad hasta los 14 años, “Valladolid” sube la puja hasta los 18. Sucede algo similar cada vez que desde el Gobierno central intentan prometer algo en Sanidad, en Educación, en Vivienda… Al Gobierno apenas le queda otra cosa, a la hora de prometer, que las grandes infraestructuras del Ministerio de Fomento. Y también eso se está empezando a transferir. El horizonte, pues, se llama Suiza. Ya veremos qué tal.

16
Sep

ZP y Botín

zp-y-botin.jpgViendo la tele el otro día me preguntaba qué se le habría perdido al Presidente del Gobierno en la “ciudad financiera” del banquero Botín. Uno comprendería que el Presidente se presente de pronto en un barrio deprimido, de chabolas, drogas y crímenes cotidianos, para no olvidar cuál es la realidad. Uno entendería si lo ve aparecer en uno de nuestros agonizantes pueblos, dispuesto a saber de primera mano qué ocurre con eso que llaman medio rural y que en la ciudad nadie sabe en realidad qué es. Un aplaudiría si ve a su Presidente apareciendo en un mercado -siempre que no sea en campaña- para charlar con los fruteros. O si se acerca a un residencia de ancianos… A mil sitios, en fin, entendería uno que llegara un día, con todos sus guardaespaldas, cámaras de televisión y legión de pelotaris, el Presidente del Gobierno, fuese este de ahora o el anterior o el que haya de venir. ¿Pero qué pinta haciendo una visita oficial al gueto de lujo del más grande y más privado de los bancos del país?
O sea, no es que uno, trasnochado, diga que a los banqueros no hay ni que saludarlos. No, hombre, no es eso. Pero cualquier Presidente del Gobierno se ve constantemente con gente como Botín: en el santo del Rey, en el día de la Constitución, en el día de no se qué y en el día de no sé cuántos. En realidad, los importantes, como gobernantes y banqueros, están más tiempo juntos que separados, al formar parte de eso que llamamos élite. Así que den por seguro que Zapatero conoce el pensamiento de Botín sobre lo que conviene a este país mucho mejor del que conocerá nunca el del zamorano común y corriente, pongo por caso. Por eso mismo, porque ya se ven cada dos por tres, porque ya saben lo que piensa el otro de cada cuestión, ¿a qué viene una visita oficial del Presidente del Gobierno a la sede central de un banco privado? ¿Acaso iba a pedir un crédito? ¿Acaso cree que alguien como Botín puede enseñarle algo nuevo o que convenga ni por asomo a los votantes de un partido que aún se llama Socialista e incluso Obrero?
No comprendo qué hace todo un presidente del Gobierno, para mayor inri de presunta izquierda, yendo a rendir pleitesía al mayor de los banqueros del país. Eso, hasta ahora, era al revés. Eran los banqueros los que removían tierra y cielo para lograr ser recibidos en Moncloa por los presidentes del Gobierno… Y no siempre lo conseguían. Entre otras cosas, porque lo menos representativo de un país -y lo que menos conviene por tanto escuchar a un gobernante- son sus banqueros. Vaya asesores que tiene el leonés.