Archivos para la Categoría 'Zamora'

22
Mar
08

El turista religioso

ssanta-zamora.jpg

Ahora todo se “turistiza”, tío. Vamos, que todo sirve para ese fenómeno llamado turismo. Hasta las religiones (me gusta decirlo en plural, para que nadie olvide que esa palabra jamás se ha conjugado en singular, pese a que todos los “fieles” están convencidos de profesar la única verdadera). Leo en un diario, de pasada, el término “turismo religioso”, aplicado con absoluta naturalidad y cavilo sobre ese fenómeno que todo lo asimila y al que todo parece servir, cual es el turismo.

Lo cierto es que viajar ya no se viaja; nos desplazamos. Pero a tal velocidad que ha dejado de existir lo que hacía más bello el viaje, que era el trayecto, los lugares por los que pasabas, la gente que ibas encontrando. Al desaparecer el trayecto y existir solo la meta es cuando surge el turismo. El turista siempre tiene prisa, por más que sea la expresión contemporánea del ocio. Así que, además de desplazarse a toda velocidad, ha de saber en cuanto llegue al destino qué puede hacer, qué debe ver, a qué ha llegado. De hecho, lo quiere saber de antemano y solo viaja cuando sabe ya qué va a ver, qué días y con qué horarios. Y ahí despliega todos sus abanicos el moderno concepto de turismo.

Estos días, asistimos a la apoteosis del flamante “turismo religioso”. La gente llega a ciudades como Zamora para ver sus procesiones y para decir, cuando en años sucesivos las vea por la tele o lea referencias en otros medios: “Yo estuve allí”. Con la misma actitud, en el fondo, que quienes van un año a las Fallas, o a los Sanfermines, o al Carnaval de Venecia. Se trata de coleccionar experiencias, según expresión de moda. No se trata, en modo alguno, de participar en unas ceremonias religiosas, que ya, en sus actuales dimensiones, difícilmente se entienden despojadas de su halo turístico. Y pienso que son estos fenómenos sociales los que de verdad deberían preocupar a todos esos que tanta energía derrochan para luchar contra anécdotas como la Educación para la Ciudadanía, la enseñanza de la Religión en la Escuela o la anuncios “laicistas“ de un Gobierno, bien poco laico de hecho. A La Meca viajan todos los años mareas humanas de millones de musulmanes, pero nadie ve ahí “turismo religioso” Aquí sí, cada vez en mayor grado y no solo en Semana Santa: las iglesias, las catedrales se visitan ya más como centros culturales u obras de arte que para utilizarlas con el fin para que el que fueron concebidas. ¿Por qué? Bueno; será por eso que cito tan a menudo de que la naturaleza aborrece el vacío: cuando una religión pierde su alma, el hueco lo ocupa con rapidez el turismo. Y hasta aquí.

20
Mar
08

A propósito del paraíso

zamora-palomar.jpgLa gente no vive donde quiere, sino donde halla trabajo. Por eso, en cuanto llegan días libres o vacacionales, las carreteras se atestan de coches. Son los que huyen del lugar en el que no tienen más remedio que vivir, pese a que vivir en ellos no es vida: si lo fuera, no huirían como almas que lleva el diablo. A la gente, a mucha gente, le gustaría vivir en alguna provincia como las mías (Zamora, Salamanca). Pero no pueden, porque en ellas hay trabajo para cuatro. Si hubiera trabajo para más, para cuarenta veces cuatro, entonces esas provincias y sus similares serían como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla… En cuyo caso vendría mucha gente a vivir solo porque aquí hallaría trabajo, pero no sería ya su destino ideal y escaparía en cuanto tuviese dos días libres y gasolina para el coche.

De donde se infiere, que más que el lugar –no hay que ser “chauvinistas”-, lo que ahuyenta o atrae a un lugar es la densidad de población o su contrario. A todos nos falta aire cuando la compartimos con un exceso de gente. Una de las leyendas urbanas más clásicas de provincias pequeñas reza que manos ocultas, poderosos caciques se han juramentado desde siempre para que aquí no puedan asentarse grandes industrias. Pues estas traerían más población, más contaminación, más ruido, más conflictos y más, en fin, de todo lo que nos convertiría en una de esos lugares de los que sus habitantes huyen despavoridos en días como estos. Es pura leyenda urbana, mentira de cabo a rabo. Pero a mucha gente le parece verosímil y eso es sintomático.

El paraíso no es un lugar, sino unas condiciones que, se den donde se den, hacen atractivo ese punto concreto: un clima adecuado, una baja densidad de población, un cierto nivel económico, ausencia de conflictos… Intuimos desde la infancia que el paraíso está justo un poco más allá de donde nos encontramos. El niño ve el paraíso en la edad adulta. El adulto lo ve en la infancia. El que vive en un pueblo, lo ve en la ciudad. El de la ciudad, lo ve en el campo. El de la gran ciudad, lo intuye en los extrarradios residenciales… Salamanca o Zamora se llenan a menudo de visitantes que ven en ellad el paraíso perdido. Los que viven aquí piensan en cambio que el paraíso está donde viven los visitantes, con más trabajo, más riqueza y más actividad. Los de Occidente no vivimos mal, por lo general, y de ahí que el paraíso no nos parezca algo utópico: lo que pasa, mecachis, es que siempre nos pilla un poco más allá. De ahí esa barbaridad de los millones de “desplazamientos” que tanto agobian, en días como estos, a las autoridades de Tráfico. Es nuestra incansable búsqueda del paraíso: siempre en lugar distinto al que nos tocó.

19
Dic
07

El Oeste

Pienso a veces que, a pesar de los leonesistas, acabará fraguándose algún tipo de unión entre León, Zamora y Salamanca. A pesar de los leonesistas, sí; pero gracias a la Junta de Castilla y León. Nada une más que las penalidades compartidas, el sufrimiento, la pobreza. Y no se sabe qué pasa -o sí-, que desde que estamos en esta Autonomía de nueve provincias, en todos los indicadores, en todos los informes, en todos los estudios, aparecen sistemáticamente esas tres provincias como las perjudicadas, las que pierden todos los trenes, las que no progresan, las que están cada vez más distantes del grupo de cabeza (Valladolid, Burgos, Palencia), las que padecen mayores índices de pérdida de población. Son las tres del Oeste, aquellas para las que el PSOE de Zapatero y Caldera prometió un Plan Especial, cuando ni por asomo pensaban en ganar. Ninguna de las tres levanta cabeza, como acaba de constatar ese último y enésimo informe de la nada sospechosa Asociación de Empresa Familiar de Castilla y León. Ni Salamanca con su legendaria Universidad y sus masas de turistas -esos que según algunos son la gran esperanza de Zamora, pese a partir de cero patatero-; ni León con sus logros sucesivos, gracias tanto a las presiones leonesistas como al arrojo indudable de los leoneses; ni Zamora, pese a que no para de moverse, de exigir, de montar plataformas reivindicativas. Ninguna de las tres sale del marasmo, ni logra acercarse a las restantes provincias de la Comunidad.
Es obvio (y es el colofón de cualquier trabajo documentado, del que ya llevamos unos cuantos) que una situación así, con un grupo de provincias cada vez más rezagadas y otro cada vez más en vanguardia, sólo puede modificarse mediante la política. Pero la política de verdad, que es seguramente la que aún no conocemos en Castilla y León. Sólo la política puede permitirse un esfuerzo especial y continuado, que cargue presupuestariamente sobre las provincias descolgadas, en obvio detrimento temporal de las que van más adelantadas. La pregunta del millón es: ¿Alguien se imagina a esta Junta que tenemos abordando un planteamiento tal? ¿Imaginan a un solo gobernante regional dispuesto a inclinar con fuerza la inversión presupuestaria sobre León, Zamora o Salamanca, en perjuicio de Valladolid, Burgos o Palencia?
Yo, tampoco. Por eso creo a veces que el Oeste de esta región, el viejo Reino Leonés del incansable Carreño, acabará teniendo que entenderse para pelear con más éxito del logrado hasta ahora, con cada provincia por su lado. O eso o las perspectivas son francamente negativas ante el inamovible funcionamiento de esta Comunidad Autónoma, cada vez más asimétrica.

11
Nov
07

Navarro Talegón

navarro_talegon.jpg

UNO. Creo que no es la primera vez que lo cuento. Pero es lo primero que me vino a la cabeza al enterarme, entre atónito e incrédulo, de la vergonzosa destitución de José Navarro Talegón como Comisionado de Patrimonio. Transcurría el año 1990 y acababa de nacer un nuevo diario, “La Opinión de Zamora”, en el que yo era redactor jefe. Un día, en la nave de Coreses en la que arrancamos, recibí una llamada del añorado Antonio Redoli. Pedía mi asistencia, si me parecía, a una reunión de gentes de la cultura zamorana para ver qué podíamos hacer en defensa de Navarro Talegón, ante el acoso que estaba sufriendo en Toro por su férrea defensa del Patrimonio. Redoli y otras mentes lúcidas pensaban en una especie de homenaje público al Comisionado de Patrimonio, para que supiera que no estaba solo en sus desvelos y para que lo supieran también algunos de sus pocos pero muy poderosos “enemigos”. La reunión tuvo lugar en el propio domicilio de Redoli. Pero quedó reducida a distendido encuentro de amigos, ya que Navarro Talegón, enterado del asunto, se apresuró a pedir que no hiciéramos nada, porque darle un apoyo explícito quizá sirviese sólo para empeorar la situación.

DOS. Ese trabajo que tan en serio se tomó José Navarro Talegón durante 28 años, que tantos disgustos le provocó, que tan alto coste personal le supuso a menudo, resulta ser, digámoslo cuanto antes, puro altruismo; es decir, puro regalo a usted, a mí, a todos nosotros. Estamos ante la antítesis de la política al uso. A Navarro Talegón nadie le daba un duro por ser Comisionado de Patrimonio. Es una función honorífica y por supuesto gratuita. Como me decía él mismo ayer, riendo: “¿Acaso crees que si esto hubiese sido un cargo pagado, me hubieran nombrado alguna vez y menos durante tanto tiempo?”. Toda una vida, pues, la de este hombre, regalando su sabiduría, su incorruptible integridad, a su Toro en primer término, a la provincia en general y a la Junta de Castilla y León muy en particular, desde que, ay, depende de ella todo lo de Patrimonio.

TRES. ¿Cómo es posible que con estos antecedentes, no costando a nadie un céntimo, pueda haber alguien interesado en mandar al cuerno los impagables esfuerzos de Navarro Talegón? Pues ya ven. Tenía nuestro ex Comisionado de Patrimonio un pequeño defectillo, insoportable para esta Junta: hablaba claro, cuando había que hacerlo; y si era necesario, pese a su natural apacible, hablaba alto; y si no le dejaban más salida, protestaba por escrito y en informes absolutamente irrefutables, dada su solvencia. Ya ves, tú. ¡Hacer eso en los dominios del “demócrata” Sedano! ¡En el oasis feliz -alias, cementerio- del presidente Herrera! ¡Vade retro, Navarro Talegón! ¡No oses decir que la Junta no dio un euro a Toro para restauraciones, ni siquiera con motivo de la brillantísima exposición “Legados”, por la abrumadora razón de que la consejera Clemente y el alcalde Sedano “no se llevaban”! ¡Y no se te ocurra demostrar que la Colegiata se cae de puro abandono! Tú, si quieres seguir de Comisionado, sugiere sólo qué conviene, pero en voz baja, sin que lo oiga nadie y sin impacientarte por más que pasen siglos…

CUATRO. No sé de quién será la culpa de esta destitución, tan impresentable como escandalosa. No sé si la iniciativa habrá partido de Toro, donde alguno, al verse en horas bajas, quizá intente cambiar el curso de los ríos. No sé si será cosa del PP, incapaz de soportar la visión de su imagen en el espejo. Ignoro si el asunto se habrá cocido sólo en el Valladolid de los burócratas “junteros”, en cuyos despachos es leyenda que jamás ha entrado el aire fresco de la discrepancia. El caso es que el error es de los que hacen época. Pues a ver de dónde saca ahora la Junta a alguien que sustituya a Navarro Talegón y llegue siquiera a la suela de sus zapatos. Y no por los conocimientos, ojo; que por ahí siempre puede haber gente sobradamente preparada. Sino por lo más difícil, por la entrega apasionada y generosa, por el empeño en salvar el Patrimonio de todos aunque a él personalmente le costara el suyo. A ver de dónde sacamos otro así. Ese es el delito que han cometido los autores de tamaña estupidez. Nos han privado a todos los zamoranos, a los de Toro en particular, de un auténtico, de un genuino y de un inmerecido Defensor del Pueblo. Del pueblo de verdad y por la cara.

CINCO. Lástima que ya no esté Redoli. Sus amigos y los de Navarro Talegón, que seremos los mismos más o menos, tendremos que volver a reunirnos. Y esta vez, diga lo que diga el bondadoso interesado, habrá que hacerle el homenaje que hace casi veinte años no nos permitió. Ahora, ya no hay nada que perder, Pepe. Y en nuestra eterna calidad de perdedores, será un placer plantarnos ante todos estos zotes, con más pluses salariales que dedos de frente.

……………………………………………………………………………………………………………………..

salgueiro.jpgFIRMÓ: Me cuesta muchísimo creer que María José Salgueiro, consejera de Cultura, haya tenido algo que ver con la defenestración de Navarro Talegón como Comisionado de Patrimonio en la provincia. Tras su estancia en Zamora, como presidenta del Consultivo, pude apreciar en la ahora consejera inteligencia sobrada y capacidad política por encima de la media. Mi tesis, pues, es que le han metido un gol en propia puerta, aprovechando que es “novata”. Mire a ver la consejera entre los suyos: respetó el equipo de la consejera anterior y eso, en política, suele pagarse caro.

AVALARÁ: Pretende la Junta, tomándonos por tontos, presentar la destitución de Navarro Talegón como un cambio normal y cotidiano. Y será Alberto de Castro quien tenga que bailar ahora con esta fealdad suprema. Mañana lunes ha convocado a los periodistas para explicarnos el recambio. Espero del joven dirigente que no insulte en exceso nuestra inteligencia, repitiendo, por ejemplo, el cínico agradecimiento a Navarro Talegón por los servicios prestados, como ya han escrito en nota previa. Eso de agradecer los servicios prestados del recién destituido me suena a otra época, felizmente superada.

23
May
07

Rogativas

lluvia.gifNo pocos candidatos querrían, seguro, que el próximo fin de semana fuera como estos últimos días: inestable, de cielos encapotados, con lluvias y aguaceros, con rayos y hasta truenos. Así usted y yo, siempre poco fiables, aparcaríamos cualquier plan de escapada en el puente de la Hiniesta y nos tendrían a mano.

-¡No pensarás irte tú también, caramba! ¡A ver si sólo se van a ir los que me votan precisamente a mí!

Eso temen, los pobrecillos. Ninguno las tiene todas consigo. Ni siquiera respecto a ese tópico que dice que a más participación, mejor para los pequeños.

-¡Y un cuerno! ¡Si tenemos cuatro votos y nos fallan dos, ya me dirás tú! A mí no me importa que la gente salga y se abstenga; siempre, claro, que sean votantes de los otros.

Por eso yo creo que todos, en realidad, estarán haciendo rogativas para pedir, como los del campo, que llueva.

-¿Cuántos huevos, Hermanas, hay que entregar para que el domingo esté todo nublado y no den ganas más que de ir al colegio electoral?

-Eso, hijo, hay que dejarlo en manos de la Providencia.

-Vale. Pues tenga estas docenas, a ver si…

Dicen los sondeos que, más que el muy movilizado PP, puede ser el PSOE el que sufra una eventual tocata y fuga de electores, ya que andan los suyos poco entusiasmados. Dicen que si también las tropas de Adeiza tienden a ser algo más infieles que las del PP o IU. No sé, oye, qué deciros al respecto. No he creído nunca demasiado en los sondeos, ni siquiera cuando aciertan. Porque es el caso que todos los encuestados que conozco se lo pasan pipa mintiendo a los encuestadores.

-Me llamaron de una encuesta, ¿y a que no sabes qué les dije de mi voto?

-Menos la verdad, cualquier cosa.

-Ya te digo.

Saben bien todos los partidos, por haberlo sufrido en carne propia, que nunca se adivina por completo qué diablos saldrá el Día D de las urnas misteriosas. Por eso nadie debe dar nada por supuesto ni abdicar del don del voto, vaya o no vaya el elector a estar en casa. Tengo la impresión, por otra parte, de que la abstención no va a ser tan alta como se temen los más interesados. De hecho, el voto por correo he oído que anda disparado y que en el servicio postal no paran de tramitar esos votos más madrugadores. Lo cual sugiere que aunque muchos no vayan a estar presentes ese día, no por eso renuncian a su poder de decisión. Que es, en verdad, lo que procede. Así que a ver, oye, qué pasa.

23
May
07

Pobres

Ya sólo nos faltaba esto: que nos den un tiro por pobres. Pienso, o sea, en lo del atraco a Toro el otro día. El atracador -se cree que uno muy buscado pero no menos escurridizo- al ver que el cajero no podía darle más que los seis mil euros que había en la oficina atracada, apretó el gatillo porque le pareció muy poco. El colmo. ¿Y qué culpa tenía el cajero de estar en zona pobre? La culpa, en todo caso, será del atracador, por no enterarse a tiempo de que venía a robar a una provincia en la miseria. O sea, que el tiro se lo debía de haber pegado él mismo, justo donde usted y yo estamos pensando: por gilipuertas redomado. ¿No?

20
May
07

Zoo

zoo-2.jpgLeí ayer que sólo tres comunidades autónomas cumplen la ley de zoológicos de 2003 y, sin pasar del titular, pensé:

“¿A que la mía no está entre esas tres?”. Y, efectivamente. Ya decía yo que cada vez se ven más bichos sueltos. Aunque eso, no lo niego, puede ser debido a que estamos en campaña. Pero fuera de campaña no es menos cierto que hay muchas especies por aquí en situación precaria y con alojamientos poco seguros, que son dos de los incumplimientos más característicos de la mentada ley. Los zamoranos, sin ir más lejos, son especie en situación más que precaria. O sea, en peligro de extinción. Los de la Junta lo saben, estoy seguro, y por eso se pasan las legislaturas dándonos ánimos. Aunque de ahí no pasan. ¿O no ven, por ejemplo, la de puentes y similares que en doce años nos ha conseguido el alcalde saliente y eso que ha sido del mismo partido político que los del gobierno autonómico todos esos mismos años; y eso que en ocho de los doce coincidió incluso con un Gobierno central de su misma cuerda? Bueno, pues casi todo el dinero que nos ha llegado en ese tiempo, todo lo que ha pagado esas calles nuevas, peatonales; esas riberas del río tan bonitas, esas inversiones tan vistosas, de donde procedía era de Europa. Tócate.

Hay que exigir el cumplimiento de la ley de zoos y pedir que a las especies en peligro nos tutele el Ministerio de Medio Ambiente. ¿O acaso creen que si ustedes y yo fuéramos, qué sé yo, cigüeñas negras, halcones peregrinos o borricos autóctonos no estaríamos más atendidos de lo que estamos? Pero somos lo que somos, bípedos humanos y de los que no hacen suficiente masa. Así que nos miran como si fuéramos estorbos.

- Jefe, jefe, que ya hemos repartido todo y nos hemos olvidado de Zamora. Otra vez.

- Ya, bueno, ¿y cuántos visitantes tiene ese zoológico?

- ¡Buá! Ni la vigésima parte que el de Valladolid. Ni la décima que Burgos o León. Ni la mitad que Salamanca?

- Pues diles que los queremos más que a nadie y que del año que viene no pasa sin que les hagamos un regalo.

- Vale. Aunque eso se lo llevamos diciendo?

- ¿Y? ¿Han cambiado sustancialmente su voto?

- No, no. Eso nunca. Son de piñón fijo.

- Pues pasemos al siguiente punto.

Esto de los zoos, o sea, es lo que tiene. Resulta muy fácil echar la culpa a los cuidadores. Pero yo creo que los animales tampoco es que sean inocentes. ¿Cómo vas a recordar que tienes tigres si no los oyes rugir ni cuando les pones de comer verduras?

20
May
07

Melancolía

Veo por La Marina a dos hombres, charlando con mucha animación. Uno se indigna hablando de alguien. Supongo que, cosas de la campaña, estará despotricando contra algún político o candidato. Pego la oreja, en plan “cuzo”. Mi decepción es inmediata: hablan de fútbol y despotrican contra no sé qué entrenador. No es la primera conversación que capto de idéntico tema y tenor. Así que concluyo, por enésima vez, que la “apasionante” campaña electoral es algo que nos interesa a cuatro periodistas, ocho políticos y a los del club de fans de cada partido. La constatación me pone melancólico.

20
May
07

Pregunta

Como soy un mero peatón pero con “púlpito”, no creo que deba intervenir en el próximo coloquio de este periódico “Hay una pregunta para usted”. Pero el caso es que tengo una, apta para los dos invitados: “¿Estaría usted dispuesto, don Carlos Hernández, a ser primer teniente de alcalde a las órdenes de Rosa Valdeón, si ella quedase la primera y le ofreciese el cargo?”. O bien: “¿Estaría usted dispuesta, doña Rosa Valdeón, a ser primera teniente de alcalde con Carlos Hernández, si él quedase por delante y le ofreciese el puesto?”. Serían significativas las respuestas de ambos, siempre que no se admitieran intentos de escaqueo, tipo “me presento para ganar en solitario y no contemplo otra hipótesis”.

20
May
07

El factor H

Me decía un candidato, a pocas horas del comienzo oficial de la campaña electoral:

-Cuando empiezan las campañas, el pescado está vendido. Lo que no hayas hecho antes, mal lo vas a hacer en unos días.

Coincidí con él. Las campañas electorales en esta era mediática están de más porque los electores saben constantemente, a lo largo de cuatro años, qué hace cada cual, quién es quién o qué se puede esperar de este o aquel partido. Las elecciones se ganan en los años previos, no en las dos semanas de campaña. Esta sirve únicamente para cohesionar internamente a los partidos y para calmar el progresivo nerviosismo de líderes y aspirantes a ser colocados. Pero no mueven un voto. Los votos vienen prefijados y los pocos que se pueden mover en estos días será por simple efecto de cuestiones ajenas a los candidatos. Por ejemplo, este año preocupa en el interior de los partidos zamoranos el posible “efecto H”, del que pudieran derivarse sorpresas que difícilmente detectarán sondeos o análisis previos.

El 27 no es un domingo cualquiera en Zamora capital. Es el centro de un “puente” o fin de semana largo, ya que el lunes siguiente es La Hiniesta, fiesta local. Y tal circunstancia pesa como un nublado en el interior de los partidos, particularmente los mayoritarios. El “riesgo” es que disfrutemos de un fin de semana soleado y a la gente le dé por estar fuera el día de las votaciones,

habida cuenta de que el lunes no tendrá que madrugar. Eso sugiere una subida de la abstención y esta, a su vez, suele perjudicar a los mayoritarios. Los minoritarios tienen un electorado más fiel, al ser más reducido. Los mayoritarios tienen muchos fieles, pero también otros muchos más que los votan como mal menor, sin grandes dosis de entusiasmo. Son éstos los que ante un puente o un soleado domingo pueden optar por irse fuera y dejar “colgado” a su partido habitual. El temor a este fenómeno explica, por ejemplo, que en el PP estén encantados con que se ponga en constante duda la mayoría absoluta de Rosa Valdeón. Nada temen más en Víctor Gallego que, dando por descontada su victoria, se les vayan a la abstención los electores decisivos. También el PSOE cruza los dedos ante los posibles efectos de este novedoso “factor H”. Para IU y Adeiza, en cambio, los efectos pueden ser benéficos: cuantos menos voten, menos les costará a ellos cada concejal, siempre muchísimo más “caros” para los pequeños. ¿Qué pasará el 27? Dependerá de extremos tan imprevisibles como éste. No de lo que digan o dejen de decir en mítines, carteles o actos callejeros. Lo que pasa es que, bueno, tienen que entretenerse en algo, ¿no?