Por desgracia, no creo que a nadie haya sorprendido la noticia de que los matarifes etarras tenían bajo vigilancia al gran Fernando Savater. Hasta se comprende, desde la óptica de los encapuchados. Pues pocas cosas les hacen tanto daño como un cerebro lúcido a pleno rendimiento desmontando, una a una, con absoluta precisión, sus necedades. Y eso es Savater, un insobornable y lúcido cerebro. No es extraño que los tontos lo arrinconen e insulten y que los descerebrados vigilen sus pasos para intentar que nunca vuelva a hablar. Hay que proteger a este filósofo, sobrado de agallas o valor, como el bien de Estado que es.
Archivos para la Categoría 'Terrorismo'
Cerebro
El malo
Vaya papelón el de ese abulense que fue jefe máximo de la Policía y a quien el PP agradece los servicios prestados con la máxima bicoca de la actividad política: un escaño de europarlamentario, el trabajo menos trabajoso y mejor pagado del mundo. Vaya papelón el de Agustín Díaz de Mera, negándose a colaborar con el Tribunal de los atentados de Madrid diciendo lo que sabe o, en su caso, reconociendo lo que en su día se pudo inventar, aunque fuera “sin querer” o por amor al jefe. Ha quedado a la altura del betún y con él, mientras no ponga distancias, su partido. ¿Y estos eran los que tanto gritaban que querían saber toda la verdad del 11-M?
Sssssss……….
(Hoy es el Día sin Móviles. Ni se te ocurra llamar al mío, lo tengo apagado. Soy peatón, así que me apunto a cualquie combate contra los abusones que van a caballo y nos atropellan…)
Doctrina Rajoy
Uno no puede dejar de preguntarse qué no estaría cediendo cada día sin atentados el presidente Aznar, cuando anduvo negociando con ETA, con el obispo Uriarte de mediador, ¿recuerdan? Según la doctrina Rajoy, una vez que has negociado con los etarras, no tienes escapatoria: o cedes todos los días, en cuyo caso no habrá bombas ni muertos; o dejas de ceder y entonces lo sabrá todo el mundo por los bombazos y sangre que veremos en los telediarios. Me pregunto cuánto cedería el presidente González cuando intentó también, como todos, poner fin a ese horror. Semanas y aún meses hubo sin bombas ni víctimas; luego estaba cediendo de lo lindo ante los de la chapela calada. Después, se debió poner chulo otra vez, porque volvieron a amontonarse los muertos. Aunque para chulo, Adolfo Suárez. Este debió de ceder bien poco, porque hubo épocas en que caían muertos a nuestro alrededor todos los días. Y eso, no ceder o ceder poco, según la chocante doctrina Rajoy parece poco recomendable. Según esa doctrina, lo peor es que si ayer no has oído una bomba ni un mal petardo, eso, mecachis, significa que el Gobierno de la nación está volviendo a ceder, a saberse qué. Lo mismo ha cedido a estas alturas Zamora, habida cuenta de que Navarra según el PP y sus más vociferantes acólitos ya la cedió hace la tira, sin que ni los navarros se hayan enterado, qué lince el ZP, oye, tú.
La doctrina Rajoy, en fin, expuesta con toda solemnidad en el último pleno del Congreso de los Diputados, reza así: “No se puede negociar bajo el chantaje; si usted no cumple, le pondrán bombas; y si no hay bombas, es porque ha cedido”. De donde se deduce que todos los procesos de negociación con terroristas habidos a lo largo y ancho del mundo y de la historia, que son unos cuantos, fueron ejecutados por bobos, cobardes y gente de una ignorancia supina, incapaces de comprender que, según el superdotado Rajoy, sólo una de las partes, la mala, exige cosas y tiene poder; mientras la otra, además de ser idiota, carece de fuerza o de razones. En toda la historia nadie había llegado jamás a tamaña evidencia, ciertamente descorazonadora. Ni siquiera aquel Aznar del que fue vicepresidente este mismo Rajoy sin que, al parecer, hubiese descubierto aún su doctrina o se atreviese a decírsela al del bigote. Eso sí, la doctrina tiene una enorme virtualidad: sirve para insultar -para seguir insultando- cada día al Gobierno democrático de un país. Si hay bombas, por haberlas. Si no las hay, con mayor motivo aún.
Y ahí estamos. Contemplando atónitos a una oposición que escupe al Gobierno incluso bajo las bombas. Hasta Fraga parece ya un verdadero centrista.
Infumable PP
Si mañana nos invadieran, tendrían que defendernos dos ejércitos. El del Gobierno y el del PP. A tal extremo ha llegado la lucha política Ya no hay unidad para nada, ni para lo esencial. Y no hay que ser un profeta para adivinar que no volverá a haberla hasta que el PP vuelva al Gobierno central y le convenga. El espectáculo que este partido está dando desde el atentado de Barajas es penoso. Nada de ponerse sin rechistar, como hacen en EE.UU., tras el “comandante en jefe” (aunque se le tenga por tan tonto como Bush) ante un enemigo común. El único enemigo que ve el PP es el PSOE. Nunca aceptó su derrota electoral, no la ha digerido y por lo que parece no la va a digerir mientras sigan sus dirigentes actuales, que son los mismos que tan penosamente gestionaron la crisis del mayor atentado sufrido por este país y que les hizo perder las elecciones: ojo, no el atentado como dicen ellos para sacudirse de encima la responsabilidad, sino su pésima gestión. Se han puesto tan brutos que habrá que repetir tal obviedad cuantas veces sea preciso.
Con el último atentado no han parado de desbarrar. Por si los asesinos etarras no hicieron bastante daño político a ZP, ellos también lo golpean y todos los días. Estoy seguro de que los asesinos se frotan las manos con las embestidas diarias de los ariscos muchachos de don Mariano. Por más que ZP pretendiera rectificar su rumbo, ¿cómo va a hacerlo si los del PP le tapan cualquier salida? ¿Acaso dejan otra opción al Presidente que no sea seguir echándose en los brazos de los temibles nacionalistas y adláteres? ¿Eso es una oposición responsable, una visión de Estado? ¿Eso hace honor al primer lema de la rancia AP de la que proceden: “España, lo único importante”? Lo único importante para el PP actual -y me temo que también para el PSOE dominante- es el partido, la victoria, ganar, acabar con el adversario, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.
Un atentado gravísimo, de los que con otros Gobiernos suscitaban la unanimidad más absoluta en las condenas, rechazos y protestas, es el nuevo tema favorito del PP para seguir desgastando al Gobierno. Hasta ha enviado a sus sedes un “argumentario”, explicando a sus dirigentes por dónde hay que atacar y qué nuevos insultos contra Zapatero se llevan en la nueva temporada “post-proceso-de- paz”. Es increíble. Con la perita en dulce que es Zapatero para hacer una oposición tan responsable como letal y tienen que atacar por el único flanco prohibido. En fin. Dice un proverbio que quienes no saben perder jamás aprenderán a ganar.
TITULAR DE EL PAIS:
———>> El Supremo tumba las teorías del PP sobre la conspiración del 11-M / Sostiene que la investigación de los suicidas de Leganés y de los trenes fue correcta
…………..
¿Callarán ahora?
No, por supuesto: Nunca permitas que la realidad te estropee una buena conspiración.
Retornos
El retorno de los asesinos provoca el efecto colateral de devolvernos a las concentraciones y manifestaciones oficialistas, masivas, desgastadas de significado. Definamos conceptos. Concentraciones y manifestaciones son inventos de los de abajo para protestar contra los de arriba, cuando no se aguantan determinadas imposiciones de éstos. Si los poderosos reciben tal denominación es porque tienen poderes, entre ellos el de hacernos saber a todos su voluntad o deseos de modo instantáneo. Que los poderosos, en consecuencia, recurran al último recurso que se inventó en su contra resulta chocante. Indica una completa inversión de conceptos. Además, en protestas como las que se está preparando “por la paz”, “por la libertad”, “contra el terrorismo”, y cosas así de concretas, resulta que los de arriba convocan a los de abajo para que todos juntos salgamos a protestar contra un grupo de asesinos. Que protesten los de abajo, se puede entender. Aunque lo natural es que su protesta sea, como siempre, contra los de arriba por no ser capaces de acabar con esos asesinos. Pues nadie medianamente sensato sale a protestar contra los asesinos mismos, en cuya naturaleza está que no le causen otra cosa que risa esas eventuales protestas: si no, no serían asesinos. Sin embargo, se ha impuesto el rito de las manifestaciones masivas y ahora mismo, ya digo, se preparan no sé cuántas para protestar por la última hazaña de los “gudaris” vascos.
¿Por qué manifestarse? ¿Para qué? De pequeño me enseñaron que “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”. ¿No impresionaría más a los asesinos, ya de puestos, un silencio sepulcral, una absoluta indiferencia colectiva, como única consecuencia visible tras cada una de sus “acciones”? Habrá que deducir que las protestas no se hacen en realidad para los asesinos. Se hacen para nosotros mismos. El rito, ya tan desganado, no persigue la utopía de hacer entrar en razón a los que carecen de razón, sino la cohesión de los aterrorizados, que somos nosotros. Pero no deja de ser algo patético que eso, comprensible en los de abajo, sea impulsado por los de arriba, cuyo cometido es poner coto a los asesinos mediante el monopolio oficial de la fuerza. ¿Tan solos e impotentes se sentirán?
Por lo demás, no dejo de pensar en lo mucho que debe complacer a los asesinos -siempre narcisistas- contemplar esas mareas humanas que ellos provocan. Y no digamos, si ven a los convocantes organizar cada cual su propia protesta o pelearse por los lemas y la pancarta y las manos que han de sostenerla. Es propio de los terroristas que nos aterroricen. No lo es tanto -o no debe serlo- que nos dividan en disputas idiotas. Se ve que tenemos una clase política de altura. De tanta altura que cada vez da más vértigo.
Comentarios recientes