Archivos para la Categoría 'Sociedad'

02
Oct
08

La crisis: CASINOS

Me dio una temporada por “jugar” a la Bolsa. Cantidades ridículas, como comprenderán, dado mi “nivel”. Pero me resultó la mar de instructivo. Puede comprobar, no sin un asombro infinito, que aquello nada tenía ver con lo que yo creía y con lo que estudié un día sobre sociedades anónimas, acciones y el significado para el tejido empresarial de los Mercados de Valores. Nada de su sentido original tenía ya el invento, reconvertido en un templo de especulación pura y dura, en el que solo había posibilidades de “pillar” algo si estabas todo el día encima de las cotizaciones y procurando mirar, no lo que valían las empresas, sino las maniobras de los grandes “tiburones” para intentar ir a su estela. Los amigos se burlaban de mi etapa bursátil:

-¿Pero te has hecho inversor?

-De inversor, nada. La Bolsa es el más gigantesco de los casinos y yo, por tanto, me limito a “jugar” en él.

Y eso es en verdad hoy en día el “sistema financiero internacional”, ese que está reventando, por fortuna para los que no somos jugadores profesionales. La Bolsa en particular; todo el sistema financiero en general, funcionan como un casino inmenso y legalizado, en el que, eso sí, los grandes jugadores redactan el reglamento a su medida y se permiten todas las trampas habidas y por haber. Por eso, por ejemplo, es posible que pueda darse ese incomprensible –y silencioso- escándalo cotidiano de que la casi totalidad de los fondos de pensiones no paren de perder dinero, ni aunque están invertidos en “Renta Fija”. Los jugadores o bancos han hecho que también esa Renta cotice, porque era demasiado dinero para no jugar con él. Y cotizar quiere decir que las eventuales ganancias se las anotan los que juegan o administran los fondos, mientras las pérdidas son, claro está, para los tontos que no sabemos jugar ni entendemos nada de la jerga que se traen los del casino internacional.

El dinero es una convención. Un instrumento inventado para no tener que andar cambiando cosas reales o para no moverte cargado de oro, joyas u otros objetos de valor intercambiable. Por tanto, es sencillo de entender y lo saben usar hasta los tontos. Cuando, en consecuencia, nos imponen un tipo de sistema financiero que solo entienden cuatro expertos, lo lógico es desconfiar. Nos han estado robando la cartera. Y como la codicia rompe el saco, el saco se les acaba de romper. Esta crisis pueda que también suelte algún cascote sobre nuestras cabezas. Pero en general, a mi no me produce depresión, sino lo contrario. Y me opongo con fiereza, desde luego, a que, como intenta Bush y aplauden tantos, ayudemos a reconstruir esos casinos que por fortuna han empezado a reventar.

17
Abr
08

Balón, balón

La televisión pública se las prometía muy felices con el último programa de “Tengo una pregunta para usted”. El éxito del formato estaba comprobado. Logró audiencias millonarias llevando a políticos de primera fila como Zapatero y Rajoy. Incluso salvó el tipo cuando no tuvo más remedio que programar una sesión bastante infumable con el trío Llamazares, Carod y Durán. Pese a ello, ese día tuvo más de cuatro millones de espectadores (supuestos, puesto que hablamos de las mediciones televisivas, que no son reales, sino calculadas a partir del control de muy pocos miles de espectadores). Así que para esta temporada, cuando a algún cerebro de TVE se le ocurrió sustituir la política por el fútbol, seguro que fue aplaudido a rabiar.

-Ese día no se ve otra cadena más que la nuestra. Tú verás. Si la política, que no interesa a nadie según opinión universal, ha logrado tal éxito, qué no conseguirá el fútbol.

Y decidieron, además, abrir esa vía con alguien tan indiscutible como el seleccionador nacional, Luis Aragonés, único cargo en España con más minutos garantizados en las noticias que el mismísimo Presidente del Gobierno. Bueno, pues ya se celebró ese programa y ya se saben los resultados de audiencia. La peor, con diferencia, que ha cosechado en su historia. Casi seis millones de espectadores atrajo “Tengo un pregunta para usted”, con Zapatero. Sobrepasó en trescientos mil esa cifra con Rajoy. ¡No llegó ni a dos millones y medio con el fútbol y Luis Aragonés! Si quieren saber el dato oficial: 2.491.000 y un 13,5 de cuota de pantalla (de cada cien que veían la tele, poco más de trece vieron el programa).

El dato me parece digno de ser resaltado, dada la “dictadura” del fútbol que padecemos. Siempre he sostenido que el fútbol no es tan deporte de masas como nos quieren hacer creer. Otra cadena, “Tele 5”, se la está pegando también bastante fuerte, con notables caídas de audiencia, desde que ha entrado en ese ámbito y ofrece algunos partidos en directo. Lo que pasa con el fútbol es que sus seguidores, sin ser tantos como se cree, hacen muchísimo ruido. Y logran hacernos creer que el fútbol gusta a todos… salvo a dos o tres raros. En realidad, los raros son ellos; los que creen que la vida es un balón seguido de otro balón y los que jurarían que no hay más calendario que el de la Liga. Nunca han faltado datos tan contundentes como el que estoy comentado, con evidente regocijo. Y sin embargo, se mantiene el prejuicio a favor del fútbol y en contra de la política. ¿De veras interesa más el fútbol que la política? ¿A quién? Levantemos todos el dedo, a ver.

18
Mar
08

La escapada

escapada.jpgEn este mundo pecador, si no aprovechas estos días para hacer una escapada, como mínimo a una playa, a poder ser a las antípodas, eres un “pringao”. No paro de toparme con anuncios que me tientan con el viaje que a buen seguro estoy necesitando “para descansar”. ¿De dónde sacarán los publicitarios que yo ande cansado? Vamos, ni yo, ni casi nadie. Porque a la mina hemos dejado de bajar. Y trabajos físicos, duros, quedan algunos, no lo ignoro; pero quienes los hacen son, justamente, los que menos probable será que puedan pegarse una escapadita de lujo. Está todo tan de al revés, que los que más trabajan son precisamente los que menos ganan. Y los que menos trabajamos, puede que estemos aburridos y nos apetezca, si podemos, ir a dar una vueltecita al mundo. Pero, hombre, tanto como para descansar… Cansan más los viajes que el trabajo.

Con tal de sacarnos del bolsillo el poco dinero que nos queda tras pagar cada mes la maldita hipoteca, los publicitarios, eso sí, hacen lo que sea. En un anuncio hasta me dicen que ellos me buscan todos los destinos posibles para que yo no me “estrese”. Joer. ¿Habrá quien tenga “estrés” por ponerse a mirar folletos o visitar agencias de viaje? ¡Pero si a veces es eso más divertido que el viaje en si! ¡Pero si buena parte del placer de un viaje reside en los preparativos! Para mi que todo obedece a un plan oculto para convertirnos en vagos redomados. No paran de inventar chismes para que no peguemos un palo al agua. A falta de quehaceres más sustanciosos –porque todo lo hacen los robots o las laboriosas “hormigas” de países que no vemos-, cada vez hay más gente dedicada a que lo pasemos bien y no tengamos que molestarnos con nada. Es la repera adónde lleva el desarrollo cuando crece desmedidamente y al tuntún.

Y no digo que no nos tiente a todos la escapada, pese a que la vida cotidiana sea ya, en buena medida, evasión. Lo que pasa es que no hay donde escapar desde hace tiempo, como saben los que viajan. Todos los lugares son este lugar. Y nadie descubre a estas alturas otros mundos que los que acierte a llevar consigo. Por eso me estoy burlando de los “tics” cansinos de la publicidad. En Semana Santa, cabe una de dos: o se cree y se celebra en lo que es –luto y penitencia- o no se cree y entonces no hay nada que celebrar. Las playas, los viajes y las “vacaciones” son inventos de la publicidad (para la que todo el año, si se fijan, es tiempo de playa, de viajes, de consumo y de “descansar”). Dicho lo cual, pásatelo bien.

10
Mar
08

Cutrevisión

chiki.jpgNo soy precisamente un experto en música de ningún tipo, que va. Al contrario. Pero incluso a alguien tan ajeno como yo a ese mundo se le hace evidente que no vivimos en el mejor de los tiempos, musicalmente hablando. Solo hay que ver como vuelven, una y otra vez, grupos y canciones de mi juventud, logrando más seguidores que los presuntos “ídolos” de hoy. La industria musical se ha tragado cualquier atisbo de creatividad, ha impedido que broten nuevos creadores, ha impuesto gente sin talento y ha cocinado en pepitoria su gallina de los huevos de oro. Y los jóvenes, siempre en vanguardia, no han tardado en hallar formas alternativas de escuchar música. Así que la vieja industria musical atraviesa por uno de sus peores momentos.

Y solo en este contexto de autodestrucción o declive de un sector artístico puede explicarse el caso de Eurovisión, muerta desde hace tiempo pero que algunos se niegan a enterrar. Ante lo cual, cayendo cada vez más hondo, se acaba de anunciar que este año nos representará ante ese otrora importantísimo festival musical un payaso de la televisión. Literalmente, ojo, y sin ánimo alguno de ofender. Lo cierto es que el tal “Chiquilicuatre”, que representará –qué vergüenza- a España en Eurovisión, es uno de los humoristas del admirable Buenafuente. Nunca ha sido cantante ni lo ha pretendido. Simplemente, muy dentro del espíritu iconoclasta del programa en el que trabaja, se decidió aprovechar para hacer unas risas la ocasión ofrecida por el anuncio de que las votaciones de Internet decidirían los candidatos al festival europeo. Pero estoy convencido de que ni Buenafuente ni su humorista esperaban, ni por asomo, que se llegase a la surrealista situación a la que se acaba de llegar: será ese humorista, vestido de humorista y con una guitarra de juguete, el que irá a Eurovisión en nombre de España.

La risa está asegurada y a escala continental. Pero alguien debería de parar semejante sandez. O al menos prohibir a la televisión pública que se gaste el dinero en retransmitirla. El fenómeno, por cierto, debe mucho a la codicia económica por la que se rigen las televisiones. Todo obedece a que la selección no la han hecho expertos, gente que entienda; no, se ha dejado en manos del “espectador”. Primero, votando por Internet; después, por los famosos y muy rentables “SMS” o mensajes de móvil. Pero por estos sistemas no vota todo el mundo, como se nos quiere hacer creer. Vota un público muy determinado o específico. Votan, sobre todo, los más zumbados de cada lugar. Esos zumbados a los que ahora llaman “freakes” o “friquis”. El resultado de semejantes sistemas de control de calidad es que todos “Bailemos el chikichiki”. A mi también me da mucha risa; pero, hombre, todo debería de tener algún límite.

25
Ene
08

Las dos vacas

vacas.jpgNo es que uno vaya de religioso. Pero de vez en cuando conviene acudir a la Biblia, que no deja de ser un libro antiquísimo y de autor colectivo: se le presupone, por tanto, un depósito implícito de sabiduría ancestral, creencias al margen. Y en ese libro, en el Génesis, se cuenta la historia de un faraón que tuvo un sueño inquietante. Vio cómo siete vagas gordas eran devoradas por otras tantas vacas extremadamente flacas. Desconcertado, convocó a los adivinos y agoreros más afamados del país, pero ninguno supo interpretar satisfactoriamente la pesadilla. Ante tal circunstancia -sigue narrando el libro- el faraón hizo comparecer ante sí a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión. Y fue éste quien le explicó que las siete vacas flacas simbolizaban los siete años siguientes, que serían de abundancia y prosperidad, mientras que las siete vacas flacas representaban la escasez y penurias que habrían de hacer que se olvidara la abundancia anterior durante otros siete años.

He querido recordar la antiquísima fábula, porque vuelve a hablarse por todas partes de “vacas flacas” y no sé si todo el mundo recuerda con nitidez el origen de la expresión. La cual ha hecho fortuna, no por azar, sino porque en efecto suele suceder que haya alternancia entre épocas malas y épocas buenas, tiempos de prosperidad máxima y tiempos de penuria extrema. Pero conviene no dejarse arrastrar por las histerias del mundo moderno, ávido de desastres y turbulencias. Uno, por más que se fija, no ve por el momento “vaca flaca” alguna o amenaza de penurias extremas en derredor. Solo se está produciendo el “meneo” periódico que los mercados financieros necesitan para funcionar. Es imposible que las Bolsas suban por siempre sin parar, porque todo tiene un límite, incluido el de las masas monetarias mundiales que hacen funcionar ese inmenso casino virtual. Por eso, de vez en cuando, han de “hundirse”. Para después, cuando se han eliminado los excesos de sobrevaloraciones, volver a empezar, volver a subir. Pero eso, por más que insistan los interesados, tiene poco que ver con la economía real, con lo que pasa en la calle, con que nos volvamos más pobres de verdad. Y el otro dato que hace mentar las vacas flacas, el parón inmobiliario, afectando ya a la economía real, no está menos justificado que el bursátil. Sencillamente, era un sector pasado de “revoluciones” y una de dos: o explotaba o daba un frenazo. Por fortuna, “solo” ha frenado.

Así que las vacas flacas, si llegan, serán muy distintas a las que muchos anuncian estos días. Lo que hay ahora son dos vacas que, de tan obesas, han tenido que ponerse a régimen para no reventar. Por así decir.

23
Sep
07

Resbalón de Chacón

Alguien se la ha jugado a la más guay y megachuli de las ministras del Gobierno, la superenrrolada Carmen Chacón, titular de Vivienda. A bombo y plantillo, a las mismas puertas de La Moncloa, junto a Zapatero, presentó un Plan de Vivienda enfocado hacia los jóvenes, tan novedoso y original que hasta la prensa adicta se puso a “cantar” que era una copia de otro de su antecesora. De donde cabe deducir que las prisas y el afán mediático de las superenrolladas y megaguays no siempre dan mejores resultados que el trabajo de ministras más grises pero también más serias, cual la extremeña que la precedió. Dicho sea en honor de esta segunda y en deshonor de esa primera a la que pidieron un plan e hizo un bis.

23
Sep
07

Vivienda

No estoy seguro de que interese a alguien solucionar el problema de la vivienda. Entendámonos, hablo de alguien con un mínimo de poder y un algo de dinero. A quien interesa, eso sí, es a la gran mayoría de españolitos de a pie. Lo que pasa es que esos, o sea, usted y yo, ya se sabe que no decidimos ni nuestros vicios: de eso se encarga la publicidad. Pero si hablamos de gente importante, que la vivienda sea barata no le interesa a quien la promueve y construye. Tampoco al banco que se colocan en medio y, vía crédito, se queda con buena parte del enorme pastel. Que circule menos dinero en el sector tampoco interesa a quienes fabrican y venden las ventanas, las puertas, el parqué… Más un larguísimo etcétera. Las inmobiliarias, que viven del porcentaje de sus compraventas, ganan más cuanto más cuesten los pisos. Tampoco a muchos políticos les interesa que bajen los precios de la vivienda y por tanto los beneficios de las empresas y por tanto las “donaciones anónimas” a sus partidos. Ni interesa a las Administraciones públicas, ayuntamientos en particular, que viven de los impuestos generados por los pisos, además de lo que les deja el impresionante negocio derivado de las recalificaciones de suelo.
Por todo eso, queridos míos, cada vez que se nota un temblor económico, por pequeño que sea, o el sector de la construcción de viviendas lanza señales de posible freno en su incesante escalada, en vez de alegría general, fuegos artificiales y vivas por doquier, lo que vemos es a la gente importante poniéndose pálida, tartamudeando y asegurando que un parón del sector sería malo, muy malo, para todo el país. ¡Hasta los de los sindicatos, oiga, claman para que no se permita el más mínimo freno de actividad en el desmesurado, especulativo y desquiciado sector constructor! No dudan en anunciar, apocalípticos, esos supuestos representantes de los más esclavizados por las hipotecas vitalicias de que se disparará el paro ante tal eventualidad. Pásmate. La cosa, en fin, es que no hay nadie con influencia a quien de verdad interese meter en vereda a un sector que ha conseguido que en algunas ciudades de este país una vivienda sea más cara que en Alemania, donde en promedio duplican o triplican los sueldos de este país. Abandonemos, pues, toda esperanza. Lo más que veremos, si hay un Gobierno con algo de sensibilidad, serán medidas como el flamante y pacato plan Chacón: toma unos euros y no seas protestón.
Vaya mundo.

19
Sep
07

Altísimos delincuentes

    Han pasado diez meses desde que concluyó el plazo legal para renovar el Consejo del Poder Judicial. El juez que preside ese órgano debería de ser uno de los renovados. Pero gracias a la falta de entendimiento entre los partidos, ya lleva diez meses más de la cuenta cobrando un sueldo infinitamente más alto que el del Presidente del Gobierno. Enhorabuena a él y a los que no han podido ser renovados. Vaya suerte. Aunque no es ésta la primera vez que los partidos políticos incumplen los plazos legales que ellos mismos se dan al aprobar la correspondiente ley. No voy a entrar en qué partido es más culpable. Lo que quiero subrayar es que quien incumple una ley es, por definición, un delincuente. Y que los partidos políticos desde sus cúpulas las incumplen sistemáticamente. Luego los partidos políticos, al menos los dos grandes, como mínimo uno de ellos, son delincuentes o los dirigen delincuentes que deberían pagar por ello. ¿Les parece duro o exagerado? Pues díganme dónde falla el razonamiento que lleva a tal conclusión.

23
May
07

Pobres

Ya sólo nos faltaba esto: que nos den un tiro por pobres. Pienso, o sea, en lo del atraco a Toro el otro día. El atracador -se cree que uno muy buscado pero no menos escurridizo- al ver que el cajero no podía darle más que los seis mil euros que había en la oficina atracada, apretó el gatillo porque le pareció muy poco. El colmo. ¿Y qué culpa tenía el cajero de estar en zona pobre? La culpa, en todo caso, será del atracador, por no enterarse a tiempo de que venía a robar a una provincia en la miseria. O sea, que el tiro se lo debía de haber pegado él mismo, justo donde usted y yo estamos pensando: por gilipuertas redomado. ¿No?

20
May
07

Señores niños

senores-ninos.jpgLa Junta de Herrera se despide casi con una serie de medidas para tratar de que los modernos escolares dejen de tomar a los profesores por el pito del sereno.

O sea, maticemos, hablo solo de los malos escolares. Y hablo solo de los profesores que se dejen tomar por el pito de un sereno. Aunque esto último me da que admite pocas excepciones, por la sencilla razón de que está más que prohibido contrariar a los señores niños, no vaya ser que sus pequeñas excelencias se traumaticen, aunque sólo sea un poquito. El caso, vamos, es que el último Consejo de Gobierno de la Junta ha aprobado una serie de medidas para intentar reforzar la autoridad del profesor y eso que tan mal nos suena, por más que se revele necesario, que son las medidas disciplinarias.

Como resultado leo que a sus excelencias los escolares, les reconoce la Junta no menos de cinco deberes: el de estudiar, el de respetar a los demás, el de participar en las actividades del cole, el de contribuir a mejorar la convivencia del centro y uno que se llama “ciudadanía”. Naturalmente, si hay cinco deberes, ha de haber cinco derechos por lo menos. Y son estos: a la formación integral, a ser respetado, a ser evaluado objetivamente, a participar en la vida del centro y a protección social. Como es natural (¿es natural?), apenas sé qué significan ni los deberes ni los derechos que se reconocen a sus eminencias nuestros hijos. Supongo que todo estará bien y algo mejorará la batalla cotidiana que se libra en muchos centros, a favor siempre de sus excelencias.

Pero no puedo dejar de pensar que nada se solucionará en sentido estricto hasta que no apeemos en el interior de los hogares el alto tratamiento a los señores niños. Respetar a un niño no es tratarlo como a un rey que no responde de sus actos ante nadie. Se le respeta cuando se le trata como lo que es, un niño, alguien en proceso de formación, un proyecto de ser humano, una promesa de futuro. Mientras el enfoque social siga siendo erróneo, mientras se obligue en las escuelas a tratar a cada infante como el pequeño emperador -o tirano- que acostumbra a ser en casa, no habrá autoridad que valga ni ciudadanía mínimamente digna de tal nombre.

Aún así, veo bien que el gobernante intente echar una mano a las modernas víctimas de los colegios, que ya no

son los indefensos niños como antaño. O al menos, no sólo y no todos niños. Ahora, en vez de tener miedo al maestro Regla y al profe Bofetadas, al que temes como un nublado es al excelentísimo señor niño consentido, que tanta pena solidaria, oye, suscita…