Archivos para la Categoría 'Salamanca'

20
Mar
08

A propósito del paraíso

zamora-palomar.jpgLa gente no vive donde quiere, sino donde halla trabajo. Por eso, en cuanto llegan días libres o vacacionales, las carreteras se atestan de coches. Son los que huyen del lugar en el que no tienen más remedio que vivir, pese a que vivir en ellos no es vida: si lo fuera, no huirían como almas que lleva el diablo. A la gente, a mucha gente, le gustaría vivir en alguna provincia como las mías (Zamora, Salamanca). Pero no pueden, porque en ellas hay trabajo para cuatro. Si hubiera trabajo para más, para cuarenta veces cuatro, entonces esas provincias y sus similares serían como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla… En cuyo caso vendría mucha gente a vivir solo porque aquí hallaría trabajo, pero no sería ya su destino ideal y escaparía en cuanto tuviese dos días libres y gasolina para el coche.

De donde se infiere, que más que el lugar –no hay que ser “chauvinistas”-, lo que ahuyenta o atrae a un lugar es la densidad de población o su contrario. A todos nos falta aire cuando la compartimos con un exceso de gente. Una de las leyendas urbanas más clásicas de provincias pequeñas reza que manos ocultas, poderosos caciques se han juramentado desde siempre para que aquí no puedan asentarse grandes industrias. Pues estas traerían más población, más contaminación, más ruido, más conflictos y más, en fin, de todo lo que nos convertiría en una de esos lugares de los que sus habitantes huyen despavoridos en días como estos. Es pura leyenda urbana, mentira de cabo a rabo. Pero a mucha gente le parece verosímil y eso es sintomático.

El paraíso no es un lugar, sino unas condiciones que, se den donde se den, hacen atractivo ese punto concreto: un clima adecuado, una baja densidad de población, un cierto nivel económico, ausencia de conflictos… Intuimos desde la infancia que el paraíso está justo un poco más allá de donde nos encontramos. El niño ve el paraíso en la edad adulta. El adulto lo ve en la infancia. El que vive en un pueblo, lo ve en la ciudad. El de la ciudad, lo ve en el campo. El de la gran ciudad, lo intuye en los extrarradios residenciales… Salamanca o Zamora se llenan a menudo de visitantes que ven en ellad el paraíso perdido. Los que viven aquí piensan en cambio que el paraíso está donde viven los visitantes, con más trabajo, más riqueza y más actividad. Los de Occidente no vivimos mal, por lo general, y de ahí que el paraíso no nos parezca algo utópico: lo que pasa, mecachis, es que siempre nos pilla un poco más allá. De ahí esa barbaridad de los millones de “desplazamientos” que tanto agobian, en días como estos, a las autoridades de Tráfico. Es nuestra incansable búsqueda del paraíso: siempre en lugar distinto al que nos tocó.

21
Ene
08

Mandato sobrante

lanzarote.jpgPues sí que debió ser gorda la que montó Lanzarote en el Comité Electoral Provincial de su partido para que se haya emitido desde el PP un comunicado de apoyo, mostrando el “absoluto respaldo, respeto y reconocimiento hacia la persona de su presidente provincial”. Mal, muy mal tienen que ir las cosas para que una organización rígidamente jerárquica se crea en la necesidad de tener que mostrar su apoyo a quien es su máximo responsable. Indica que ya no hay identificación entre esa organización y su máximo representante, pues de contrario no se caería en tamaña obviedad, equivalente a que yo declare mi fiel apoyo a mi mismo. Indica que la grieta o boquete abiertos son de consideración, pero hay que disimularlo, siquiera hasta que pase el periodo electoral.

Venimos sosteniendo, desde antes de este incidente, que Lanzarote recordará este mandato como ese que justamente le sobró y que va a impedir que se tarde mucho en reconocerle los eventuales méritos contraídos en el más largo periodo disfrutado por alcalde alguno de esta ciudad. Para que se me entienda mejor, nada como el ejemplo de su detestado Felipe González. Si éste se hubiese conformado, como hizo Aznar, con dos mandatos, sería reconocido desde hace tiempo como uno de los mejores gobernantes de este país. Pero estiró “la goma” en exceso. No supo parar a tiempo, apearse del tren. Y acabó completamente enfangado y con el prestigio por los suelos, tras dos nuevos mandatos que ni siquiera pudo acabar. Pues eso quiero decir respecto al alcalde de Salamanca. Pese a sus muchos excesos, tanto verbales como de gestión, podría haberse ido con una balance muy defendible si hubiese resistido la tentación de seguir esta última vez para hacer suya la cosechas de votos que el asunto de los “papeles” hacía prever. No lo hizo y la consecuencia visible es que no ha levantado cabeza desde esta última reelección. Las sentencias en contra –siempre con el vidrioso urbanismo como telón de fondo- la van cayendo en cascada. Planteó unas subidas inasumibles justo cuando Rajoy pretendía convencernos de que el PP es el partido de las rebajas fiscales. Y ahora, ha pretendido montarla con las listas electorales. Pero ahí, hasta su guardia pretoriana le ha dicho que no, supone uno que asustada ante la errática trayectoria del otrora indiscutible líder provincial. Cuentan que pretendía enviar al Congreso a Fernández Mañueco para castigar a Robles y Bermúdez de Castro por no haberle apoyado en la “crisis de las tasas”. Pero uno cree que a quien pretendía castigar, en realidad era al propio Consejero de Justicia e Interior, con quien ni siquiera contó. ¿O acaso cree alguien que ser diputado es mejor que ser consejero?

Ay, la decadencia qué dura es. Se nos va a hacer largo, don Julián, este mandato. Si es que lo llegamos a culminar…

19
Dic
07

El Oeste

Pienso a veces que, a pesar de los leonesistas, acabará fraguándose algún tipo de unión entre León, Zamora y Salamanca. A pesar de los leonesistas, sí; pero gracias a la Junta de Castilla y León. Nada une más que las penalidades compartidas, el sufrimiento, la pobreza. Y no se sabe qué pasa -o sí-, que desde que estamos en esta Autonomía de nueve provincias, en todos los indicadores, en todos los informes, en todos los estudios, aparecen sistemáticamente esas tres provincias como las perjudicadas, las que pierden todos los trenes, las que no progresan, las que están cada vez más distantes del grupo de cabeza (Valladolid, Burgos, Palencia), las que padecen mayores índices de pérdida de población. Son las tres del Oeste, aquellas para las que el PSOE de Zapatero y Caldera prometió un Plan Especial, cuando ni por asomo pensaban en ganar. Ninguna de las tres levanta cabeza, como acaba de constatar ese último y enésimo informe de la nada sospechosa Asociación de Empresa Familiar de Castilla y León. Ni Salamanca con su legendaria Universidad y sus masas de turistas -esos que según algunos son la gran esperanza de Zamora, pese a partir de cero patatero-; ni León con sus logros sucesivos, gracias tanto a las presiones leonesistas como al arrojo indudable de los leoneses; ni Zamora, pese a que no para de moverse, de exigir, de montar plataformas reivindicativas. Ninguna de las tres sale del marasmo, ni logra acercarse a las restantes provincias de la Comunidad.
Es obvio (y es el colofón de cualquier trabajo documentado, del que ya llevamos unos cuantos) que una situación así, con un grupo de provincias cada vez más rezagadas y otro cada vez más en vanguardia, sólo puede modificarse mediante la política. Pero la política de verdad, que es seguramente la que aún no conocemos en Castilla y León. Sólo la política puede permitirse un esfuerzo especial y continuado, que cargue presupuestariamente sobre las provincias descolgadas, en obvio detrimento temporal de las que van más adelantadas. La pregunta del millón es: ¿Alguien se imagina a esta Junta que tenemos abordando un planteamiento tal? ¿Imaginan a un solo gobernante regional dispuesto a inclinar con fuerza la inversión presupuestaria sobre León, Zamora o Salamanca, en perjuicio de Valladolid, Burgos o Palencia?
Yo, tampoco. Por eso creo a veces que el Oeste de esta región, el viejo Reino Leonés del incansable Carreño, acabará teniendo que entenderse para pelear con más éxito del logrado hasta ahora, con cada provincia por su lado. O eso o las perspectivas son francamente negativas ante el inamovible funcionamiento de esta Comunidad Autónoma, cada vez más asimétrica.

12
Oct
07

El ojo público

                Leo en Tribuna de Salamanca que más pronto que tarde los de ahí arriba lo sabrán todo sobre nosotros, la plebe, los de aquí abajo, tu y yo. Qué se le va hacer. Ya de pequeñines nos “acongojaban” con lo de que Dios todo lo veía.

            -¿Todo, todo?

            -Todo. Hasta cuando es de noche.

            -¿Y cuándo estás metido en la cama?

            -Por más que te tapes, también te ve como te toques.

            -¡Ósperas!

            La obsesión por el ojo que todo lo ve se ha ido haciendo humana con el paso de los años; pero por ello mismo es cada vez más tangible. Los temores infantiles se han transformado en realidades adultas. Nos ven en todas partes, nos metamos donde nos metamos. O si todavía no, no tardando, porque están en ello; nos verán muy pronto, hagamos lo que hagamos, lo hagamos donde lo hagamos. Hay cámaras por todas partes y más que habrá. Hay radares, como los que ahora planea el Consistorio salmantino, que se colocan por toda una ciudad para saber si te pasas dándole al pedal del coche y hacer el consiguiente “retrato” al malhechor.

Lo cual está muy bien, faltaría más. ¿Quién va a oponerse a que pongan chismes que pillen a los “mangarras” que van como locos, pasándose las restricciones de circulación por el forro de sus caprichos? ¿Cómo no va a tranquilizarnos saber que las cámaras de video de las tiendas disuaden a los amigos de lo ajeno y nos hacen la vida más tranquila? ¿Acaso no nos agrada que últimamente, ante cualquier accidente o fechoría, se disponga de la ayuda inestimable de las imágenes grabadas por alguna cámara cercana? Y sin embargo… No sé cómo decirte. Pero empieza uno a preguntarse si no acabaremos llegando algún día al punto de no retorno. O sea, a una pesadilla de esas de ficción científica con producción norteamericana, en la que el malvado loco de turno logra utilizar en su provecho el descomunal banco de imágenes e información que todos estos sistemas van creando.

De niño, tragabas saliva al enterarte de que Quien Todo Lo Veía por fuerza habría también visto aquello que creías haber hecho en la más estricta intimidad. De mayor, empieza uno a preguntarse si con tanto radar por todas partes, con tanta cámara y tanto “ojo público”, será seguro rascarte la entrepierna en parte alguna sin que acabe viéndote el universo entero, porque alguien cuelga el vídeo en Internet. Llámame paranoico. Pero en carretera son ya muchos los que han dejado de hurgarse la nariz, no sea que después les llegue a casa multa con foto y cochinada, todo incluido. A ver.

28
Sep
07

Regreso a TRIBUNA

portada-tribuna.jpg(Un día, hace menos de un año, anuncié desde aquí mi adiós temporal a TRIBUNA DE SALAMANCA, diario en el que llevaba muchos años como columnista diario. Ahora anuncio el regreso. Se fue el director por el que me fui -Julián Lago- y las puertas se han vuelto a abrir. Así que desde el uno de octubre volveré a escribir para los salmantinos. Y aquellos artículos que me parezcan de interés más general, menos específico, los iré dejando también por aquí).