Archivos para la Categoría 'Elecciones'

19
Mar
08

El cuaderno rojo

zapatero.jpgCuentan que Zapatero está recluido en Doñana. Es un decir, lo de recluido. Estará haciendo excursiones con la familia, por el parque natural y alrededores. Se ha tomado esta semana de vacaciones, al igual que Rajoy, quién ha preferido poner tierra por medio y anda fuera el país, he leído. Me parece muy bien por ambos. Tras la dura campaña electoral –de cuatro años- bien se merecían un pequeño respiro. Aunque el del Presidente del Gobierno se supone que será muy relativo. Amén de que los teléfonos difícilmente dejarán de sonarle, se ha llevado deberes: tiene que meditar sobre su nuevo Gabinete y mandato.

Respecto al primero, poco se sabe, aunque los impacientes no dejen de inventar “quinielas” fantásticas y rumores sin mayor fundamento. Zapatero sólo ha desvelado que se va a pensar una nueva estructura ministerial, más acorde a los tiempos y retos. Planteamiento lógico donde los haya, porque se sigue con un Gobierno semejante a los del siglo XIX, cuando ni las circunstancias ni las competencias tienen nada que ver. El invento autonómico ha vaciado de contenido buena parte de los viejos ministerios. Paralelamente, se ha abierto otros frentes –Nuevas Tecnologías, Cambio Climático, etc.- que exigen atención prioritaria. Habrá que ver, pues, por dónde nos sale el viejo/nuevo Presidente y si se atreve con algo más que unos retoques estéticos o de conveniencia, para acomodar a cuantos estos días esperan impacientes “la” llamada:

-He pensando en ti para ministro de…

Una de las grandes incógnitas es si creará más vicepresidencias, dado que se ha comprometido a no tocar las existentes, pero al mismo tiempo parece estar en deuda con algunos pesos pesados, como Caldera o Rubalcaba. El salmantino ya se quedó con esa miel en los labios, hace cuatro años. Se daba por supuesto que sería vicepresidente, al ser su más estrecho colaborador. Pero a la postre se tuvo que conformar con un ministerio que, pese a las competencias, nunca ha dejado de ser de segunda fila, el de Trabajo y Asuntos Sociales. Ahora se vuelve a hablar de él para una de esas hipotéticas nuevas vicepresidencias. Veremos. A Zapatero –lo vengo diciendo desde que lidera el PSOE- no le gusta tener “número dos” ni nada que se parezca. Así que solo hará vicepresidente a Jesús Caldera si ha perdido cualquier temor a que un día le pueda hacer sombra. De lo contrario, puede que adonde lo mande es a sustituir a José Blanco, para que se ocupe del partido. Caldera, de hecho, no parece tenerlas todas consigo y en su últimas declaraciones parece tan despistado sobre su futuro como cualquier otro aspirante a ministro o ministra. Habrá que esperar, pues, a que el presidente vuelva de Doñana, con su cuaderno rojo (el de Aznar era azul, como recordarán).

27
Feb
08

La niña

Ósperas. Me dejó tumbado el tío Mariano con lo de la niña. “Yo quiero que la niña que nace en España tenga una familia y una vivienda y unos padres con trabajo…”. Acabó, o sea, su debate con Zapatero, hablando sobre una niña hipotética; bueno, qué digo hablando, leyendo lo que algún poeta de su séquito de le escribió. Qué cosa más rara. Me quedé de un aire. ¿Por qué hablaría solo de una niña y no de dos, o de un niño, que siempre se hubiera interpretado como niño y niña a la vez? Me da que alguno de sus asesores se le pasó de listo a donde Mariano y vaya cosa que le escribió. Después de la estopa sin pausa que acababa de arrear al presidente, aquello le pegaba, tu, como el legendario lacito del repollo de huerta.

Y aunque no tanto, porque fue algo mucho más breve, me dejó pasmado la despedida de ZP: “Buenas noches y buena suerte”. Me sonó de algo la rareza, pero mentiría como un bellaco si les dijese que de inmediato caí en la cuenta del mensaje subliminal. Ni de inmediato ni después. No hubiera caído nunca si al día siguiente no hubiera leído a un sesudo analista que me lo descifró: estaba ZP emulando a George Clooney en la película que justamente se titula así. Y dicen que se trataba, esa despedida, de un guiño culto y cinéfilo del Presidente a su electorado, para advertir que el de enfrente era más malo que la Inquisición. Hay que jorobarse. Otro al que lió algún asesor al que se le derritieron las ideas.

Porque eso fue lo más noté en el esperado debate. El exceso de asesoramientos y asesores, por ambas partes. El debate, que tuvo ciertamente interés y no estuvo exento de tensión (ya veremos en beneficio de quién), hubiera quedado perfecto si nos hubieran ahorrado los dos patéticos prólogos-anuncio y los dos anuncio-epílogos de los que acabo de hablar. Es decir, las dos intervenciones iniciales y las dos finales de Rajoy y Zapatero. En ambos casos, mirando los dos a la cámara en pactados primeros planos y soltando un rollo aprendido –en el caso de ZP- o leyéndolo sin más, como hizo Rajoy. Quedaron los cuatro monólogos de un impostado y de un ridículo subidos. No venían a cuento de nada. Nada aportaron al debate en si. Así que deberían los dos aspirantes principales pensárselo bien antes de seguir contratando asesores. Les sobran unos cuantos a los dos. Los asesores están bien para ayudar en detalles técnicos, pero jamás deben suplantar la palabra del líder. Por ahí hicieron agua los dos y el de “la niña” en particular.

Por lo demás, habrán observado que ya nadie se moja mucho, ni los grandes medios de comunicación. Así que yo tampoco seré sincero a la hora decir quién ganó: Rajoy. Ji.

22
Ene
08

La niebla

niebla-2.jpgVaya niebla. En un canal de la tele, entre exagerados y líricos, dicen que media España está a media luz. Media España no sé, pero donde estoy yo, sí que sí; no se ve un burro a dos pasos. Y ese ambiente opaco, frío y desapacible se te acaba trasladando al interior. De modo que ves niebla, o sea, apenas nada, mires hacia donde mires.

Niebla y más niebla veo al mirar al PP. No digo ya el local –dejémoslo en paz por un día- sino todo él, la organización de Rajoy. Resulta significativo el estupor que se les escapa al líder y a la “lideresa” ante la evidencia de que la “muerte” de Gallardón ha sido noticia de más de dos días, de más de tres, de más de una semana. Me pregunto si tras la cortina de niebla que se ha instalado en la mirada de ambos y del rocoso Acebes y del imposible Zaplana habrá sitio para una mínima pero creciente duda: ¿Y si nos equivocamos? ¿Y si hemos “matado” al único que garantizaba un futuro al partido? Aunque no es probable, no, que esa niebla levante lo suficiente como para que los mentados vislumbren esa duda tan elemental. Si acaso más tarde, cuando sea ídem, cuando les llegue la claridad con una derrota del alcance de la sufrida por Almunia cuando fue candidato hace ocho años, previa “muerte” del candidato Borrell, el que querían las bases y los votantes…

Niebla y más niebla veo en torno al PSOE. Su líder, siempre osado, aún osa más desde que está rodeado por la habitual camarilla de loros que repiten, uno tras otro, lo que suponen que él querrá oír. Por eso veréis si os fijáis a un Zapatero cada vez más nebuloso, esdrújulo y confiado. Le han convencido de ese aserto no demostrado que repiten los “expertos” en cada contienda política: las elecciones no las gana la oposición, las pierde el Gobierno. Y el Gobierno, cree su presidente, no va a perderlas, porque apenas ha cometido algún error sin mayor importancia, frente a una montaña de aciertos. No es que se así, no. Es así como él lo ve, porque como todo Presidente ya no ve nada, cegado como está por la espesísima niebla de elogios que a todo gobernante acecha en Moncloa. Si en marzo vulva a ganar, nunca sabrá que hubo niebla: dirá que él lo veía con claridad. Si pierde, tardará años en comprender y aceptarlo, como les ha pasado a otros en su lugar.

Vaya niebla la de estos días. No solo no deja ver. Tampoco permite que entren los rayos del sol. Y ya veis cómo afecta: solo vemos lo cercano, a corto plazo, y no quitamos el frío ni a la de tres. A ver si levanta y vemos o ven lo que de verdad está pasando a nuestro alrededor.

26
Sep
07

La feria

charlatan.jpg    Pues sí, hombre. Es lo que siempre dice la gente:
-Ojalá todos los años fueran electorales.
Da gusto cuandos se acerca el olor de las urnas. Los políticos sonríen más que nunca, te miran como a un compadre, te tutean y, si te dejas, te arrean una buena palmada en la espalda.
-¿Y qué, buen hombre; qué se le ofrece?
-¿A mi? Nada en particular.
-Venga, venga. Algo querrá pedirme a cambio de su voto.
-Bueno, pues si insiste. ¿Qué tal te si lo de los pisos deja de ser cosa de multimillonarios?
-Delo por hecho. Si usted me vota y gano, lo primero que haré será meter mano al precio de los pisos. Descuide.
Y tu, más que descuidar, te sujetas para que no te entre la risa. Ya ves, meterle mano a los pisos, trátese de los unos o los otros. Con lo bien que les va a ambos con la burra actual, venga a correr dinero de aquí para allá. ¿A quién de los que se preparan para pedirnos el voto le importa de dónde sale ese dinero que tantos nuevos ricos está fabricando en el país? No pierdas el tiempo recordándoles que esas mareas ingentes de pasta que se mueven por todas partes, hasta en los pueblos, solo pueden salir de los bolsillos de los “pringaos” que a cambio de un piso aceptamos esa forma contemporánea de esclavitud llamada hipoteca. Esclavitud, sí, ¿o cómo llamar si no eso de que tu sueldo vaya a un banco durante veinte, treinta, cuarenta años sin parar? Pagar la hipoteca hoy es el precio de la libertad. Y los que han consentido que se trafique con eso y hasta ese punto, te vienen ahora, en vísperas electorales, ofreciendo tiritas que alivien el escozor.
Pero, bueno, tampoco hay que dramatizar. La gente, tan escéptica como paciente, se divierte con el espectáculo y por eso gusta de los años electorales.
-Prometer no cuesta y a los pobres se les dan tan bien…
Eso piensan, cuando ven acercarse a los de las órdenes mendicantes del voto nacional. De aquí a marzo desaparecen los problemas irresolubles. Todo tiene arreglo y todo irá bien si ganan ellos. Pero ganen ellos o ganen los otros, todo irá más o menos igual. Podían, pues, prometer algo menos pero con algo más de densidad. Total, para los votos que se mueven con sus promesas y ofertas de última hora… ¿O acaso hay alguien que decida su voto en función de lo que desde un lado y otro empiezan a ofrecer? Influye más lo que han hecho. Y el tamaño de su nariz. Pero bueno, a divertirse con la feria electoral y su inevitable tanda de charlatanes.