Archivos para la Categoría 'Cultura'

10
Mar

Cutrevisión

chiki.jpgNo soy precisamente un experto en música de ningún tipo, que va. Al contrario. Pero incluso a alguien tan ajeno como yo a ese mundo se le hace evidente que no vivimos en el mejor de los tiempos, musicalmente hablando. Solo hay que ver como vuelven, una y otra vez, grupos y canciones de mi juventud, logrando más seguidores que los presuntos “ídolos” de hoy. La industria musical se ha tragado cualquier atisbo de creatividad, ha impedido que broten nuevos creadores, ha impuesto gente sin talento y ha cocinado en pepitoria su gallina de los huevos de oro. Y los jóvenes, siempre en vanguardia, no han tardado en hallar formas alternativas de escuchar música. Así que la vieja industria musical atraviesa por uno de sus peores momentos.

Y solo en este contexto de autodestrucción o declive de un sector artístico puede explicarse el caso de Eurovisión, muerta desde hace tiempo pero que algunos se niegan a enterrar. Ante lo cual, cayendo cada vez más hondo, se acaba de anunciar que este año nos representará ante ese otrora importantísimo festival musical un payaso de la televisión. Literalmente, ojo, y sin ánimo alguno de ofender. Lo cierto es que el tal “Chiquilicuatre”, que representará –qué vergüenza- a España en Eurovisión, es uno de los humoristas del admirable Buenafuente. Nunca ha sido cantante ni lo ha pretendido. Simplemente, muy dentro del espíritu iconoclasta del programa en el que trabaja, se decidió aprovechar para hacer unas risas la ocasión ofrecida por el anuncio de que las votaciones de Internet decidirían los candidatos al festival europeo. Pero estoy convencido de que ni Buenafuente ni su humorista esperaban, ni por asomo, que se llegase a la surrealista situación a la que se acaba de llegar: será ese humorista, vestido de humorista y con una guitarra de juguete, el que irá a Eurovisión en nombre de España.

La risa está asegurada y a escala continental. Pero alguien debería de parar semejante sandez. O al menos prohibir a la televisión pública que se gaste el dinero en retransmitirla. El fenómeno, por cierto, debe mucho a la codicia económica por la que se rigen las televisiones. Todo obedece a que la selección no la han hecho expertos, gente que entienda; no, se ha dejado en manos del “espectador”. Primero, votando por Internet; después, por los famosos y muy rentables “SMS” o mensajes de móvil. Pero por estos sistemas no vota todo el mundo, como se nos quiere hacer creer. Vota un público muy determinado o específico. Votan, sobre todo, los más zumbados de cada lugar. Esos zumbados a los que ahora llaman “freakes” o “friquis”. El resultado de semejantes sistemas de control de calidad es que todos “Bailemos el chikichiki”. A mi también me da mucha risa; pero, hombre, todo debería de tener algún límite.

11
Nov

Navarro Talegón

navarro_talegon.jpg

UNO. Creo que no es la primera vez que lo cuento. Pero es lo primero que me vino a la cabeza al enterarme, entre atónito e incrédulo, de la vergonzosa destitución de José Navarro Talegón como Comisionado de Patrimonio. Transcurría el año 1990 y acababa de nacer un nuevo diario, “La Opinión de Zamora”, en el que yo era redactor jefe. Un día, en la nave de Coreses en la que arrancamos, recibí una llamada del añorado Antonio Redoli. Pedía mi asistencia, si me parecía, a una reunión de gentes de la cultura zamorana para ver qué podíamos hacer en defensa de Navarro Talegón, ante el acoso que estaba sufriendo en Toro por su férrea defensa del Patrimonio. Redoli y otras mentes lúcidas pensaban en una especie de homenaje público al Comisionado de Patrimonio, para que supiera que no estaba solo en sus desvelos y para que lo supieran también algunos de sus pocos pero muy poderosos “enemigos”. La reunión tuvo lugar en el propio domicilio de Redoli. Pero quedó reducida a distendido encuentro de amigos, ya que Navarro Talegón, enterado del asunto, se apresuró a pedir que no hiciéramos nada, porque darle un apoyo explícito quizá sirviese sólo para empeorar la situación.

DOS. Ese trabajo que tan en serio se tomó José Navarro Talegón durante 28 años, que tantos disgustos le provocó, que tan alto coste personal le supuso a menudo, resulta ser, digámoslo cuanto antes, puro altruismo; es decir, puro regalo a usted, a mí, a todos nosotros. Estamos ante la antítesis de la política al uso. A Navarro Talegón nadie le daba un duro por ser Comisionado de Patrimonio. Es una función honorífica y por supuesto gratuita. Como me decía él mismo ayer, riendo: “¿Acaso crees que si esto hubiese sido un cargo pagado, me hubieran nombrado alguna vez y menos durante tanto tiempo?”. Toda una vida, pues, la de este hombre, regalando su sabiduría, su incorruptible integridad, a su Toro en primer término, a la provincia en general y a la Junta de Castilla y León muy en particular, desde que, ay, depende de ella todo lo de Patrimonio.

TRES. ¿Cómo es posible que con estos antecedentes, no costando a nadie un céntimo, pueda haber alguien interesado en mandar al cuerno los impagables esfuerzos de Navarro Talegón? Pues ya ven. Tenía nuestro ex Comisionado de Patrimonio un pequeño defectillo, insoportable para esta Junta: hablaba claro, cuando había que hacerlo; y si era necesario, pese a su natural apacible, hablaba alto; y si no le dejaban más salida, protestaba por escrito y en informes absolutamente irrefutables, dada su solvencia. Ya ves, tú. ¡Hacer eso en los dominios del “demócrata” Sedano! ¡En el oasis feliz -alias, cementerio- del presidente Herrera! ¡Vade retro, Navarro Talegón! ¡No oses decir que la Junta no dio un euro a Toro para restauraciones, ni siquiera con motivo de la brillantísima exposición “Legados”, por la abrumadora razón de que la consejera Clemente y el alcalde Sedano “no se llevaban”! ¡Y no se te ocurra demostrar que la Colegiata se cae de puro abandono! Tú, si quieres seguir de Comisionado, sugiere sólo qué conviene, pero en voz baja, sin que lo oiga nadie y sin impacientarte por más que pasen siglos…

CUATRO. No sé de quién será la culpa de esta destitución, tan impresentable como escandalosa. No sé si la iniciativa habrá partido de Toro, donde alguno, al verse en horas bajas, quizá intente cambiar el curso de los ríos. No sé si será cosa del PP, incapaz de soportar la visión de su imagen en el espejo. Ignoro si el asunto se habrá cocido sólo en el Valladolid de los burócratas “junteros”, en cuyos despachos es leyenda que jamás ha entrado el aire fresco de la discrepancia. El caso es que el error es de los que hacen época. Pues a ver de dónde saca ahora la Junta a alguien que sustituya a Navarro Talegón y llegue siquiera a la suela de sus zapatos. Y no por los conocimientos, ojo; que por ahí siempre puede haber gente sobradamente preparada. Sino por lo más difícil, por la entrega apasionada y generosa, por el empeño en salvar el Patrimonio de todos aunque a él personalmente le costara el suyo. A ver de dónde sacamos otro así. Ese es el delito que han cometido los autores de tamaña estupidez. Nos han privado a todos los zamoranos, a los de Toro en particular, de un auténtico, de un genuino y de un inmerecido Defensor del Pueblo. Del pueblo de verdad y por la cara.

CINCO. Lástima que ya no esté Redoli. Sus amigos y los de Navarro Talegón, que seremos los mismos más o menos, tendremos que volver a reunirnos. Y esta vez, diga lo que diga el bondadoso interesado, habrá que hacerle el homenaje que hace casi veinte años no nos permitió. Ahora, ya no hay nada que perder, Pepe. Y en nuestra eterna calidad de perdedores, será un placer plantarnos ante todos estos zotes, con más pluses salariales que dedos de frente.

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salgueiro.jpgFIRMÓ: Me cuesta muchísimo creer que María José Salgueiro, consejera de Cultura, haya tenido algo que ver con la defenestración de Navarro Talegón como Comisionado de Patrimonio en la provincia. Tras su estancia en Zamora, como presidenta del Consultivo, pude apreciar en la ahora consejera inteligencia sobrada y capacidad política por encima de la media. Mi tesis, pues, es que le han metido un gol en propia puerta, aprovechando que es “novata”. Mire a ver la consejera entre los suyos: respetó el equipo de la consejera anterior y eso, en política, suele pagarse caro.

AVALARÁ: Pretende la Junta, tomándonos por tontos, presentar la destitución de Navarro Talegón como un cambio normal y cotidiano. Y será Alberto de Castro quien tenga que bailar ahora con esta fealdad suprema. Mañana lunes ha convocado a los periodistas para explicarnos el recambio. Espero del joven dirigente que no insulte en exceso nuestra inteligencia, repitiendo, por ejemplo, el cínico agradecimiento a Navarro Talegón por los servicios prestados, como ya han escrito en nota previa. Eso de agradecer los servicios prestados del recién destituido me suena a otra época, felizmente superada.

07
May

Subimagen

subimagen.jpgLo de La Vaguada tiene mucho mérito. Hablo del instituto zamorano que tiene ese nombre y donde, entre otras cosas, se estudia Fotografía, Realización Audiovisual, Imagen en general. Nació ahí hace ya cinco años una especie de Semana Cultural, pero a lo grande por bien organizada. Y hoy es un Festival Audiovisual de vanguardia y de creciente proyección que durante toda la próxima semana va a ofrecer cosas impensables en Zamora, como el cada vez más atractivo Festival Internacional de Cortometrajes. Del martes al viernes, si tienen ocasión, déjense caer por el Colegio Universitario. Y puede que alucinen, en el mejor de los sentidos. Enhorabuena a cuantos -alumnos y profesores- hacen posible este alarde anual.

06
May

Libros sin Feria

libros.jpgNos quedamos sin Feria del Libro en la capital. No deja de ser chocante. Resulta que en los últimos años van surgiendo Ferias nuevas en lugares impensables, como Puebla de Sanabria. O la cada vez más asentada de Benavente. Y la capital, pionera en el empeño y por ello envidiada ahí fuera, no es capaz de mantener la suya. Tal y como reconoce su “alma máter” de estos últimos años Luis González, la clave por fuerza ha de estar en la forma de organizarla. En Benavente, ejemplo cercano, es el Ayuntamiento el que se encarga de todo, desde su Concejalía de Cultura, aunque la dirección, toda la organización, recae sobre la muy eficiente directora de la Biblioteca Municipal. Es una cita que, pese a sus pocos años, parece estar plenamente consolidada, a juzgar por la creciente presencia de libreros, invitados y sobre todo lectores. También en Salamanca, está organizada por el Ayuntamiento (aunque ahí, sépanlo los libreros, cobran un potosí por cada puesto y no todas las librerías pueden acudir). Y el Ayuntamiento, en fin, suele organizarlas en Valladolid, Madrid, etc.

En Zamora, desde su creación, se había venido encargando de la Feria la Asociación de Libreros, que está integrada en la CEOE. Pero, por lo que se ve, no siempre es más eficaz la iniciativa privada que la pública. (¿Lo será, de veras, alguna vez?). Y se nos anuncia su desaparición este año, apelándose a una posible resurrección dentro de dos, siempre que se encargue de todo -o sea, del coste y de los quebraderos de cabeza- el poder municipal. Dada la languidez en la que había ido entrando la feria capitalina, que ya no despertaba ni el interés de todos los libreros, quizá sea mejor así. Podremos repensarla y estudiar las alternativas.

La más obvia y quizá la única es, en efecto, endosársela al Ayuntamiento que dentro de un mes se haga cargo de la ciudad. En cuyo caso, sugiero ya algunas ideas bastante elementales: si se quiere una Feria de verdad, con interés, ventas y continuidad, se debe nombrar un responsable o director permanente de ella y se debe de abrir a cuanto vendedor del libros quiera acudir, sea o no sea de la capital. También se debe de abandonar su última ubicación, que ha sido nefasta: la Plaza Mayor o la de Hacienda mejorarían mucho el número de visitantes. Cabe también, en fin, darle categoría provincial e intentar que participen en ella libreros -y lectores- de todos nuestros municipios. Lo único que no cabe es resignarnos a carecer de Feria del Libro en Zamora. Sobran libros y hay lectores. Es cuestión de ponerse a ello, con bases sólidas y ganas de contagiar el placer de leer. Simplemente.

09
Abr

Cerebro

fsavater.jpgPor desgracia, no creo que a nadie haya sorprendido la noticia de que los matarifes etarras tenían bajo vigilancia al gran Fernando Savater. Hasta se comprende, desde la óptica de los encapuchados. Pues pocas cosas les hacen tanto daño como un cerebro lúcido a pleno rendimiento desmontando, una a una, con absoluta precisión, sus necedades. Y eso es Savater, un insobornable y lúcido cerebro. No es extraño que los tontos lo arrinconen e insulten y que los descerebrados vigilen sus pasos para intentar que nunca vuelva a hablar. Hay que proteger a este filósofo, sobrado de agallas o valor, como el bien de Estado que es.

03
Abr

El bueno

encina-de-mezquita.jpgBueno de verdad y en todos los sentidos, este Mezquita, José María, zamorano al que con toda justicia se acaba de premiar con el Castilla y León de las Artes. Las llamadas artes, y particularmente las plásticas, atraviesan por un momento convulso y muy confuso, que retrae al común ante la mayor parte de sus manifestaciones. Se ha hecho popular el “yo no entiendo de esto” para evitar decir lo que se piensa del noventa por ciento de las propuestas artísticas de hoy en día. Pero cuando se ve la obra de un artista de verdad, de alguien como Mezquita, ¿a que no se tiene complejo alguno o la sensación de no entender “de esto”? Pues eso y ahí está. Enhorabuena, José María: tu premio nos premia un poco a todos.

02
Abr

Paco, el de Carbajales

Acaba de cumplir ochenta tacos don Francisco Rodríguez Pascual y si no fuera porque una inoportuna dolencia se lo ha hecho “celebrar” en el hospital, nadie lo diría. Anda, como cualquiera con toda una vida por delante, cargado de proyectos y sin parar por un instante su actividad intelectual. Qué envidia. No sé si caen: es nuestro antropólogo “de cabecera” -y uno de los más destacados del país-; Paco, el de Carbajales; ese claretiano de la Pontificia salmantina que lleva toda la vida empeñado en que nos conozcamos a nosotros mismos, a través de las huellas que han ido dejando nuestros abuelos y que destilan nuestras fiestas, tradiciones o ritos y leyendas ancestrales.
Aunque ahora anda haciendo frente a una enfermedad mal encarada, aprovechó el otro día un “permiso” hospitalario, como él dice, para presentar el último número de su Biblioteca de Cultura Tradicional Zamorana; ese lujo intelectual que lleva ya unos veinte volúmenes, que edita Semuret, que patrocina la Diputación y de cuyo auténtico valor solo seremos conscientes cuando sea, acaso, demasiado tarde para dar las gracias a su “alma mater”. Este nuevo número es un auténtico y real alarde. El tesón de Rodríguez Pascual ha hecho posible que se traduzca al castellano por primera vez un texto medieval, del siglo XIII y del zamorano Juan Gil de Zamora, antiguo “scriptor” o escribiente de Alfonso X, El Sabio. Los “Milagros de Santa María” -tal es el título- están originalmente escritos en latín medieval, y solo Rodríguez Pascual sabe lo que cuesta hallar a alguien, presuntos expertos latinistas incluidos, capaz de trasvasar tal tipo de texto a nuestro lenguaje. Pero tras años de tesón lo ha conseguido y sus “editores” -por decirlo de algún modo, pues hablo de Semuret y Diputación- han querido a cambio y como homenaje al carbajalino cuidar especialmente este nuevo volumen de su Biblioteca de Cultura Tradicional, para el que se ha contado incluso con ilustraciones originales y a todo color de Jesús Masana.
Tras la esmerada edición, este libro único, que hasta ahora solo podían leer los tres o cuatro que en España dominen el latín medieval, se halla a disposición de todos, de cualquiera. Y hay que agradecérselo a un audaz octogenario que habla sin parar de los muchos libros que aún tiene pendientes para su Biblioteca y que todo lo hace -como gusta de recalcar el librero Luis González, su editor- trabajando desinteresadamente; es decir, a cambio de nada, sin cobrar un céntimo, por literal amor al arte. O a cambio, como mucho, del “gracias” que muy de tarde en tarde reciben empeños como el suyo. Pues muchas gracias, Paco. Y a ver si nos duras las décadas precisas para culminar todos los proyectos que acaricias.

02
Mar

Monolitos

 

monolito.jpgmiliario-coomonte.jpgTiene gracia la idea esa de los monolitos en las rotondas de entrada a Zamora. Me pregunto a qué miembro de la corporación municipal saliente se le habrá ocurrido. Bueno, quizá a ninguno. Quizá sea, como suele suceder, una idea “externa”; de algún fabricante de monolitos, como si dijéramos. Tal y como venía en la foto “virtual”, es decir, ficticia, que ayer nos ofrecía este diario, quedan guapos, todo hay que decirlo. Aunque yo de lo virtual, cuando de por medio anda lo político, me fío poco. Recuerden el famoso puente nuevo de Olivares: jamás ha existido, pero verlo lo hemos visto. Y más de uno. Vimos el que ofrecía la Plataforma emperrada en que se construyera lo más lejos posible. Y el que en teoría iba a diseñarnos el ingeniero al que se lo encargó el alcalde. Ambos, virtuales. Es decir, inexistentes. Pero guapos, oye, ya lo creo que quedaban.

El caso es que no me opongo, en principio, a la idea de erigir elevados monolitos a la entrada de Zamora, para que quienes vengan a vernos sepan dónde se están metiendo. Ese es el fin, tú, de tales construcciones. Antaño no eran necesarias. Todo viajero que se acercaba a Zamora veía a lo lejos las murallas, la silueta de su catedral o del castillo, y ya sabía. En las demás ciudades pasaba otro tanto. Todas tenían una silueta específica y fácilmente reconocible. Pero hoy no es fácil distinguir la entrada de unas ciudades de la de otras. Todas son idénticas. Idénticos suburbios de chalés, de más y más chalés; de bosques de grúas levantando otros tantos. Idénticos polígonos industriales en la periferia, con idénticas industrias o almacenes o marcas. E idénticas autovías, rotondas, semáforos y puentes.

De ahí que la Marbella de Gil, pionera en tantas cosas, fuese de las primeras en poner arcos de entrada al municipio, porque ni los lugareños sabían ya dónde empezaba o acababa. De ahí que la municipalidad zamorana planee poner esa especie de DNI urbano precisamente en las rotondas, esa moda importada de otros países que iguala y uniforma todas las entradas de todas las ciudades. El monolito virtual de la foto, ya digo, no está mal, no me desagrada. Pero si se ponen a tal cosa, podían, digo yo, ser más ambiciosos, más cultos, también más zamoranos. Ahí tienen desde hace tiempo un monolito mil veces mejor, más original, más genuino, que es el de Coomonte en La Marina. Que lo tomen de modelo y con permiso de su autor lo reproduzcan y agiganten para señalar las entradas de Zamora. Entonces sí que tendríamos una seña de identidad distinta a la de cualquier otra ciudad. O lo que es lo mismo: ¿para qué innovar cuando tienes algo superior, más efectivo… e incluso más barato?

15
Feb

Valentín 2007

No hagas caso, amor, de tanta bulla. Con lo del cambio climático no hablan, mujer, de ti. Menos aún de mí. El nuestro es otro clima, otros calores, otra forma de modelar, ni sin tiento y arte, los pasajeros nubarrones…

(Leer completo, en mi otro Blog) 

06
Feb

Sssssss……….

(Hoy es el Día sin Móviles. Ni se te ocurra llamar al mío, lo tengo apagado. Soy peatón, así que me apunto a cualquie combate contra los abusones que van a caballo y nos atropellan…)