Archivos para la Categoría 'Burbuja inmobiliaria'

03
Abr
08

Avería en el casino

bolsa.jpgDe lo que más se hablará en el futuro inmediato es de números. Me refiero al ámbito de la política. Dejamos atrás una legislatura muy de letras. Como la economía iba bien, como había muchos que se forraban, los políticos dedujeron que esto era Jauja. Y se dedicaron, faltos de preocupaciones, a la “lírica”, a enredar. Los unos inventando problemas donde no los había, como el guirigay aún no cerrado de las reformas estatutarias que nadie pidió y cuyas consecuencias se empiezan a pagar. (Véase a los catalanes gimiendo ahora porque no tienen agua, como si ellos no tuviesen nada que ver con la creación de un país insolidario, egoísta y encerrado en intereses autonómicos que impiden la ejecución de políticas estatales básicas). Los otros, llevando al país a tensiones límite que lo han partido en dos, por no ver más allá de sus barbas electorales.

Pero ahora llama una crisis económica a la puerta y los políticos van a tener que dejarse de versos y sacar las calculadoras. Jauja se está fastidiando. Resulta, mecachis, que nadie había previsto que un día se dejarían de vender en este país tantas viviendas cada año como en el resto de Europa y a precios cada vez más escalofriantes. Resulta, oye, que empiezan a derrumbarse los castillos de naipes inmobiliarios y bancarios, edificados al olor de la pasta gansa que movía el ladrillo. Resulta que los que ayer alardeaban de ganar millones en cuatro días, ahora gimen porque no pueden pagar sus gigantescas deudas y piden una ayuda pública por caridad… Y a todo esto, el petróleo que tanto iba a bajar invadiendo Irak está más allá de las nubes, los chinos siguen creciendo porque todo lo hacen cien veces más barato que por aquí, etc., etc. Que vienen mal dadas, vamos. Y que no tardaremos en ponernos nerviosos y exigir a los políticos que se dejen de poesía y nos hablen de la pasta.

Así que entramos en tiempo de números, de contabilidad, de cuadrar cuentas que de repente se van a descuadrar. En realidad, nada nuevo. Nada que no hayamos vivido. Lo curioso, eso sí, es la cara de idiotas que se les pone a algunos “triunfadores” de ayer. Aquí abajo, en realidad, entre los peatones, no creo que notemos tanto como dicen esta crisis de origen “virtual”. A nosotros, oiga, nunca nos dejaron entrar al enorme y engañoso casino en que han transformado la economía. Así que no nos vengan ahora con que tenemos que pagar entre todos esas tragaperras que les empiezan a explotar. Y esperemos que los políticos, ocupados en atender a los ricos en apuros, carezcan de tiempo para enredos. Tiempo de economía, pues.

25
Ene
08

Las dos vacas

vacas.jpgNo es que uno vaya de religioso. Pero de vez en cuando conviene acudir a la Biblia, que no deja de ser un libro antiquísimo y de autor colectivo: se le presupone, por tanto, un depósito implícito de sabiduría ancestral, creencias al margen. Y en ese libro, en el Génesis, se cuenta la historia de un faraón que tuvo un sueño inquietante. Vio cómo siete vagas gordas eran devoradas por otras tantas vacas extremadamente flacas. Desconcertado, convocó a los adivinos y agoreros más afamados del país, pero ninguno supo interpretar satisfactoriamente la pesadilla. Ante tal circunstancia -sigue narrando el libro- el faraón hizo comparecer ante sí a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión. Y fue éste quien le explicó que las siete vacas flacas simbolizaban los siete años siguientes, que serían de abundancia y prosperidad, mientras que las siete vacas flacas representaban la escasez y penurias que habrían de hacer que se olvidara la abundancia anterior durante otros siete años.

He querido recordar la antiquísima fábula, porque vuelve a hablarse por todas partes de “vacas flacas” y no sé si todo el mundo recuerda con nitidez el origen de la expresión. La cual ha hecho fortuna, no por azar, sino porque en efecto suele suceder que haya alternancia entre épocas malas y épocas buenas, tiempos de prosperidad máxima y tiempos de penuria extrema. Pero conviene no dejarse arrastrar por las histerias del mundo moderno, ávido de desastres y turbulencias. Uno, por más que se fija, no ve por el momento “vaca flaca” alguna o amenaza de penurias extremas en derredor. Solo se está produciendo el “meneo” periódico que los mercados financieros necesitan para funcionar. Es imposible que las Bolsas suban por siempre sin parar, porque todo tiene un límite, incluido el de las masas monetarias mundiales que hacen funcionar ese inmenso casino virtual. Por eso, de vez en cuando, han de “hundirse”. Para después, cuando se han eliminado los excesos de sobrevaloraciones, volver a empezar, volver a subir. Pero eso, por más que insistan los interesados, tiene poco que ver con la economía real, con lo que pasa en la calle, con que nos volvamos más pobres de verdad. Y el otro dato que hace mentar las vacas flacas, el parón inmobiliario, afectando ya a la economía real, no está menos justificado que el bursátil. Sencillamente, era un sector pasado de “revoluciones” y una de dos: o explotaba o daba un frenazo. Por fortuna, “solo” ha frenado.

Así que las vacas flacas, si llegan, serán muy distintas a las que muchos anuncian estos días. Lo que hay ahora son dos vacas que, de tan obesas, han tenido que ponerse a régimen para no reventar. Por así decir.