Los candidatos estarán hoy, casi seguro, mucho más sueltos que ayer. Al fin pueden pronunciar el verbo prohibido y que más aman: votar. Al fin pueden decirnos lo que ansían desde que se enteraron de que estaban en su lista:
- ¡Vótame!
Hasta las doce de esta pasada noche no podían hacerlo, era el gran tabú. Podían hacer de todo: mítines, anuncios, carteles, poner sus caras en autobuses o cabinas telefónicas… Todo, menos pronunciar el verbo votar o el sustantivo voto. A eso, ya ves tú, ha quedado reducida la diferencia entre campaña electoral y pre-campaña. La primera es el periodo oficial en que se puede pedir el voto, que se ha iniciado a las doce de esta pasada noche. La segunda es todo el tiempo restante, desde el día de reflexión hasta el inicio de la próxima campaña.
En tiempos hipócritas hasta la médula, están llevando demasiado lejos la bromita. Lo que deben de hacer los dirigentes políticos es cambiar la norma, dado que son incapaces de esperar a la campaña legal y dado que al parecer están tan sobrados de dinero como para mantener el derroche publicitario durante meses e incluso años (asombroso lo del PP, una vez más; ¿tiene a sus afiliados “poniendo” todo el día?). Lo que no se puede es mantener indefinidamente este espectáculo que da lugar a risas generalizadas aquí abajo. Ni ellos mismos consiguen aclararse a la hora de diferenciar campaña y precampaña. A Rajoy se le ocurrió decir hace unos días, creo que en Ceuta, que había llegado en busca de votos y le cayó denuncia de la autoridad electoral por haber pronunciado la palabra prohibida. Al PSOE regional se le ocurrió poner en su última tanda de carteles una frase como “tu voto decide” o algo así y la autoridad electoral se apresuró a prohibirlos por mentar el gran tabú: voto.
Por eso digo que hoy estarán los candidatos de cualquier partido más relajados que ayer y que todas estas semanas precedentes. Podrán seguir haciendo lo mismo, pero ya no tendrán que obsesionarse con evitar los términos vetados. Ya pueden decir voto, votar, vótame y similares. Así que ha empezado, oficialmente, la campaña electoral. Que la disfruten y a ver si los líderes máximos tienen algún día un rapto de lucidez y decretan la campaña electoral permanente, que es lo que hay. Por lo demás, y ya que hemos entrado en la recta final de esta carrera, esperemos que haya suerte y ganen los mejores. Usted, que es el votante, fíjese bien y no se deje enredar por nada ni por nadie. Sólo hay que cerrar orejas un par de semanas.

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