De bien nacidos es ser agradecidos. Y Rajoy, sin duda, se tiene por bien nacido. Por eso nunca ha dejado de agradecer a Aznar que lo ungiera con el dedo de la sucesión. El problema es que, tras dos derrotas, solo tiene dos opciones y ninguna es buena. O sigue igual de agradecido y no cambia nada en el PP, abocándolo a la tercera derrota consecutiva. O considera que ha cumplido suficientemente con los agradecimientos y suelta amarras con Aznar, para intentar el nuevo asalto con otro estilo, otras gentes e incluso otras ideas. Está intentando esto segundo, como es obvio, y el del bigote -ay, Mariano- se acaba de dar por aludido. No parece que le esté gustando la deriva del “nuevo” Rajoy. Y es inevitable recordar lo que pasó con el primer sucesor de Fraga, que fue Hernández Mancha. En el momento que el “retirado” Fraga decidió que no lo estaba haciendo bien, volvió, la mandó a freír monas y recuperó provisionalmente las riendas del partido hasta que traspasó los trastos definitivamente a Aznar.
Entonces éste, recuérdese, no se limitó a aplicar las ideas de Fraga, ni mucho menos a respetar a sus equipos o mantener al núcleo dirigente. Ni cuatro días tardó en renovarlo todo de cabo a rabo, siglas incluidas, de modo que al poco tiempo, aunque Fraga hubiera querido volver y hacerle lo que a Hernández Mancha, no hubiera podido. El andaluz fue muchísimo más fiel al fundador… Y eso fue su perdición. Rajoy ha empezado siendo tan fiel a Aznar como Hernández Mancha a Fraga. Pero los resultados cantan y las derrotas más. Ahora intenta la otra vía, la del propio Aznar cuando empezaba. La cuestión es, ¿ha hecho antes los deberes y tiene un dominio tal del partido como para permitirse prescindir de todos los históricos, incluido el que un día lo designó? Es lo que va a comprobarse de aquí a junio, aunque mi impresión es negativa.
Aznar no va a volver, seguro. Ya sabe lo que es estar en Moncloa y también lo que es ganar dinero a espuertas: no hay color. Quien ha probado ambas cosas nunca ha tenido dudas. El verdadero poder es el dinero. Pero que no vuelva no quiere decir que su “dedo” no siga teniendo poderes. Si deja de fiarse de Rajoy y señala a otro, en el PP todos se volverán hacia ese otro, como los girasoles se giran buscando el sol. Y los primeros que se volverán, por cierto, son los que más juran estos días que están “a muerte” con Rajoy. Permanezcan atentos a la pantalla, pues, porque esto se pone emocionante y por fin vamos a saber si don Mariano sube, baja o nunca se ha movido de exactamente la mitad de la escalera. Je.

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