Archivos para Febrero 2008

27
Feb
08

La niña

Ósperas. Me dejó tumbado el tío Mariano con lo de la niña. “Yo quiero que la niña que nace en España tenga una familia y una vivienda y unos padres con trabajo…”. Acabó, o sea, su debate con Zapatero, hablando sobre una niña hipotética; bueno, qué digo hablando, leyendo lo que algún poeta de su séquito de le escribió. Qué cosa más rara. Me quedé de un aire. ¿Por qué hablaría solo de una niña y no de dos, o de un niño, que siempre se hubiera interpretado como niño y niña a la vez? Me da que alguno de sus asesores se le pasó de listo a donde Mariano y vaya cosa que le escribió. Después de la estopa sin pausa que acababa de arrear al presidente, aquello le pegaba, tu, como el legendario lacito del repollo de huerta.

Y aunque no tanto, porque fue algo mucho más breve, me dejó pasmado la despedida de ZP: “Buenas noches y buena suerte”. Me sonó de algo la rareza, pero mentiría como un bellaco si les dijese que de inmediato caí en la cuenta del mensaje subliminal. Ni de inmediato ni después. No hubiera caído nunca si al día siguiente no hubiera leído a un sesudo analista que me lo descifró: estaba ZP emulando a George Clooney en la película que justamente se titula así. Y dicen que se trataba, esa despedida, de un guiño culto y cinéfilo del Presidente a su electorado, para advertir que el de enfrente era más malo que la Inquisición. Hay que jorobarse. Otro al que lió algún asesor al que se le derritieron las ideas.

Porque eso fue lo más noté en el esperado debate. El exceso de asesoramientos y asesores, por ambas partes. El debate, que tuvo ciertamente interés y no estuvo exento de tensión (ya veremos en beneficio de quién), hubiera quedado perfecto si nos hubieran ahorrado los dos patéticos prólogos-anuncio y los dos anuncio-epílogos de los que acabo de hablar. Es decir, las dos intervenciones iniciales y las dos finales de Rajoy y Zapatero. En ambos casos, mirando los dos a la cámara en pactados primeros planos y soltando un rollo aprendido –en el caso de ZP- o leyéndolo sin más, como hizo Rajoy. Quedaron los cuatro monólogos de un impostado y de un ridículo subidos. No venían a cuento de nada. Nada aportaron al debate en si. Así que deberían los dos aspirantes principales pensárselo bien antes de seguir contratando asesores. Les sobran unos cuantos a los dos. Los asesores están bien para ayudar en detalles técnicos, pero jamás deben suplantar la palabra del líder. Por ahí hicieron agua los dos y el de “la niña” en particular.

Por lo demás, habrán observado que ya nadie se moja mucho, ni los grandes medios de comunicación. Así que yo tampoco seré sincero a la hora decir quién ganó: Rajoy. Ji.

23
Feb
08

La prueba del algodón

Me gusta mucho ese refrán de “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Lo aplicas, por ejemplo, a los lemas electorales y es una auténtica “prueba del algodón”. Ahí tienen al PP alardeando de acudir a las elecciones “con cabeza y corazón”. De donde se deduce, previa aplicación del refrán, que anda descabezados, como los datos demoscópicos apuntan; y desde luego, enseñando más la cartera que el corazón, como se les “escapó”, por ejemplo, fichando al multimillonario Pizarro. Los del PSOE, a su vez, muestran sus miedos de forma muy nítida con lo de “No es lo mismo”; lema con el que tratan de conjurar que para mucha gente son lo mismo, en efecto, PSOE y PP: pájaros y pardales. Incluso el lema de IU queda destrozado si lo pasas por el corrosivo filtro del mentado refrán: “Llamazares, más izquierda” o “Llamazares es más izquierda” –según se lea el tonto trabalenguas de sus carteles-, cuya traducción bastante obvia es que con ese pedazo líder, los de IU cada vez van a menos y quedarán en las últimas si los tres diputados actuales quedan en dos y ambos por Madrid, como apuntan los sondeos.

También a los candidatos se les puede someter a la “máquina de la verdad” que contiene el “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Y así, cuando oigan el inevitable “vamos a ganar”, sabrán que quien lo dice se teme lo peor. Dado, además, que una campaña electoral es una feria de vanidades, en las que un sin fin de señores trajeados y elegantes señoras presumen de cuanto se les ocurre, resulta que estamos también ante un buen catálogo de carencias. De aquí al nueve de marzo, todos presumirán de conocernos, de estar junto a nosotros, de estar muy preocupados por nuestros problemas, de ser poco menos que nuestros parientes cercanos. Apliquen la prueba del algodón: no nos conocen, están en otra dimensión, lo único que les preocupa es salir elegidos o ganar, y desde luego no ven en nosotros otro parentesco real que el de “primos” potenciales si a todo les decimos amén.
Y ojo, no desacredito la política ni estimo que no se deba votar. Yo votaré. Solo intento que entre políticos y votantes haya un cinturón mínimo de distancia, o de seguridad e higiene; para votar, o sea, sin que nos intoxiquen con tanta y tanta publicidad –que siempre ha sido, aunque se olvide, la antítesis absoluta de la información-.

19
Feb
08

El beso

beso-gallardon.jpgLos medios de comunicación se han empeñado en que Gallardón y Aguirre se han dado un beso. Si lo discutes, te replicarán:

-Mira la foto, tío; está en todos los periódicos.

Y si lo sigues discutiendo, te volverán a decir:

-Mira los vídeos, tronco. Si te lo perdiste en la tele, Internet está lleno de ellos; del beso de Aguirre y Gallardón.

Bueno, pues yo he visto las fotos, vi las imágenes de la tele y he visto después las grabaciones que circulan por Internet y digo que no he visto beso alguno. ¿O será que el beso no es ya lo que uno pensaba? Porque lo que se ve, tu, es que ambos, el alcalde de Madrid y la presidenta de esa Comunidad, se da la manita y se tocan las mejillas, sin acercar, ni por asomo, los labios a sus respectivos mofletes. Por lo demás, algo lógico, teniéndose el cariño que es público y notorio que se tienen.

A lo que voy, no obstante, no es a lo que pase entre esos dos, sino al empeño de mis colegas de gremio en que hubo un beso; y antes de que lo hubiera, a su empeño en que se besaran dos que se odian. ¿Por qué? Es la ley de hierro de la era de la imagen. ¿Qué imagen es la más valiosa? La que sea más inesperada, antinatural o chocante. Pero como esa imagen, por su rareza, puede surgir solo de guindas a brevas, se pide a voces, se provoca y llegado el momento se grita que sucedió… aunque no sea del todo así.

Desde que las televisiones irrumpieron en el mundo de la información, esta ha ido derivando al espectáculo y en la política sus efectos están siendo letales. Siempre se dijo que sin información no era posible la democracia. Habrá que empezar a decir que ahora, ya, en el presente, la conversión de la información en espectáculo priva al votante de información, lo convierte en espectador vulnerable y poco a poco la democracia se va transformando en esto que vemos: como ya se necesita brillantez intelectual para obtener votos, la necedad sube enteros entre quienes nos mandan y representan.

Me he fijado en la anécdota del beso que nunca existió, pero más sintomático es eso otro de que la información electoral que vemos en los telediarios no la elaboran los medios ni los periodistas, sino los aparatos de propaganda de los dos grandes partidos. Estos, en efecto, envían ya “editada” la información de los mítines. Y los medios televisivos, en vez de tirarla a la basura, la emiten encantados porque así se ahorran una pasta en periodistas y cámaras. Ante tales paisajes, ¿seguro que estamos en un sistema democrático? ¿Puede existir ante esta clamorosa ausencia de información y omnipresencia de propaganda y espectáculo? Dejo abierto el debate.