Archivos para 3/10/07

03
Oct

Nacionalistas

senyeras.jpgSi bien se mira, eso de ser nacionalista no debe de resultar tan fácil. El nacionalismo solo tiene sentido si alguien oprime tu nación y te lo niega todo. Entonces, las ideologías quedan aparcadas y todos han de unirse en una misma causa: eso es el nacionalismo. Pero, claro, tú pon que eres nacionalista en un país como éste. Donde poco a poco, por no decir mucho a mucho, te van dando todo lo que pides. Hasta que, como en las provincias vascas o las catalanas, no saben ya, literalmente, qué más pedir. Sucede entonces que los nacionalismos, que por lógica deberían de tener un único partido en cada presunta “nación”, se fragmentan, multiplican y dividen. Surgen así nacionalismos de izquierdas y de derechas; con prisas y sin prisas, de centro y hasta democristianos. No es un fenómeno normal ni extrapolable. Sólo se da aquí. En Escocia existe un partido independentista; pero uno solo. En el Québec canadiense existe un único partido que defiende la independencia. Etc. Es obvio, y siempre se ha predicado en las doctrinas de este tipo de movimientos, que al día siguiente de obtener la independencia el destino de todo partido nacionalista es la desaparición por fragmentación, pues ya no tendrá sentido la cohesión absoluta y habrán de organizarse partidos múltiples con distintas ideologías.
En España, sin embargo, eso ya ha sucedido en algunas zonas. Entre los vascos hay un PNV -actualmente partido casi en dos-, está EA, la IU vasca, Aralar, los batasunos con sus distintos nombres. Todos nacionalistas, pero de “distintas sensibilidades”. Entre los catalanes, tenemos un nacionalismo de derechas, CiU; otra de izquierdas, ERC; otro socialdemócrata (integrado y dominando el PSC). Etc. El fenómeno es rarísimo. Y muy revelador. Pues indica que la mera idea independentista ya no basta para mantener bajo unas mismas siglas a todos los que desean separarse del país en el que nacieron. Bastaría, si la cosa se viese muy lejana, utópica, casi imposible. Pero se ha llegado a tal grado de autonomía que es como si hubiera dos Cataluñas y dos Vasconias ahora mismo, coexistiendo. La “vieja”, integrada en España y a la que representan las distintas fuerzas de un arco parlamentario normal: PP y PSOE, fundamentalmente. Y “la nueva”, ya funcionando con sus “nuevos partidos pos-independencia”, e igualmente de derechas, centro e izquierda.
Hay que ser muy Ibarreche o Carod Rovira para no percatarse de todo esto y salir ahora con que quieren la autodeterminación. ¿Es que no ven a lo que se arriesgan? ¿Y si sale el No y pierden lo que tienen, que es todo? Si fueran listos, estarían rezando para quedarse como están por los siglos de los siglos. Pero, claro, si fueran listos no serían nacionalistas.