Leí ayer que sólo tres comunidades autónomas cumplen la ley de zoológicos de 2003 y, sin pasar del titular, pensé:
“¿A que la mía no está entre esas tres?”. Y, efectivamente. Ya decía yo que cada vez se ven más bichos sueltos. Aunque eso, no lo niego, puede ser debido a que estamos en campaña. Pero fuera de campaña no es menos cierto que hay muchas especies por aquí en situación precaria y con alojamientos poco seguros, que son dos de los incumplimientos más característicos de la mentada ley. Los zamoranos, sin ir más lejos, son especie en situación más que precaria. O sea, en peligro de extinción. Los de la Junta lo saben, estoy seguro, y por eso se pasan las legislaturas dándonos ánimos. Aunque de ahí no pasan. ¿O no ven, por ejemplo, la de puentes y similares que en doce años nos ha conseguido el alcalde saliente y eso que ha sido del mismo partido político que los del gobierno autonómico todos esos mismos años; y eso que en ocho de los doce coincidió incluso con un Gobierno central de su misma cuerda? Bueno, pues casi todo el dinero que nos ha llegado en ese tiempo, todo lo que ha pagado esas calles nuevas, peatonales; esas riberas del río tan bonitas, esas inversiones tan vistosas, de donde procedía era de Europa. Tócate.
Hay que exigir el cumplimiento de la ley de zoos y pedir que a las especies en peligro nos tutele el Ministerio de Medio Ambiente. ¿O acaso creen que si ustedes y yo fuéramos, qué sé yo, cigüeñas negras, halcones peregrinos o borricos autóctonos no estaríamos más atendidos de lo que estamos? Pero somos lo que somos, bípedos humanos y de los que no hacen suficiente masa. Así que nos miran como si fuéramos estorbos.
- Jefe, jefe, que ya hemos repartido todo y nos hemos olvidado de Zamora. Otra vez.
- Ya, bueno, ¿y cuántos visitantes tiene ese zoológico?
- ¡Buá! Ni la vigésima parte que el de Valladolid. Ni la décima que Burgos o León. Ni la mitad que Salamanca?
- Pues diles que los queremos más que a nadie y que del año que viene no pasa sin que les hagamos un regalo.
- Vale. Aunque eso se lo llevamos diciendo?
- ¿Y? ¿Han cambiado sustancialmente su voto?
- No, no. Eso nunca. Son de piñón fijo.
- Pues pasemos al siguiente punto.
Esto de los zoos, o sea, es lo que tiene. Resulta muy fácil echar la culpa a los cuidadores. Pero yo creo que los animales tampoco es que sean inocentes. ¿Cómo vas a recordar que tienes tigres si no los oyes rugir ni cuando les pones de comer verduras?
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