Archivos para Mayo 2007

23
May

Rogativas

lluvia.gifNo pocos candidatos querrían, seguro, que el próximo fin de semana fuera como estos últimos días: inestable, de cielos encapotados, con lluvias y aguaceros, con rayos y hasta truenos. Así usted y yo, siempre poco fiables, aparcaríamos cualquier plan de escapada en el puente de la Hiniesta y nos tendrían a mano.

-¡No pensarás irte tú también, caramba! ¡A ver si sólo se van a ir los que me votan precisamente a mí!

Eso temen, los pobrecillos. Ninguno las tiene todas consigo. Ni siquiera respecto a ese tópico que dice que a más participación, mejor para los pequeños.

-¡Y un cuerno! ¡Si tenemos cuatro votos y nos fallan dos, ya me dirás tú! A mí no me importa que la gente salga y se abstenga; siempre, claro, que sean votantes de los otros.

Por eso yo creo que todos, en realidad, estarán haciendo rogativas para pedir, como los del campo, que llueva.

-¿Cuántos huevos, Hermanas, hay que entregar para que el domingo esté todo nublado y no den ganas más que de ir al colegio electoral?

-Eso, hijo, hay que dejarlo en manos de la Providencia.

-Vale. Pues tenga estas docenas, a ver si…

Dicen los sondeos que, más que el muy movilizado PP, puede ser el PSOE el que sufra una eventual tocata y fuga de electores, ya que andan los suyos poco entusiasmados. Dicen que si también las tropas de Adeiza tienden a ser algo más infieles que las del PP o IU. No sé, oye, qué deciros al respecto. No he creído nunca demasiado en los sondeos, ni siquiera cuando aciertan. Porque es el caso que todos los encuestados que conozco se lo pasan pipa mintiendo a los encuestadores.

-Me llamaron de una encuesta, ¿y a que no sabes qué les dije de mi voto?

-Menos la verdad, cualquier cosa.

-Ya te digo.

Saben bien todos los partidos, por haberlo sufrido en carne propia, que nunca se adivina por completo qué diablos saldrá el Día D de las urnas misteriosas. Por eso nadie debe dar nada por supuesto ni abdicar del don del voto, vaya o no vaya el elector a estar en casa. Tengo la impresión, por otra parte, de que la abstención no va a ser tan alta como se temen los más interesados. De hecho, el voto por correo he oído que anda disparado y que en el servicio postal no paran de tramitar esos votos más madrugadores. Lo cual sugiere que aunque muchos no vayan a estar presentes ese día, no por eso renuncian a su poder de decisión. Que es, en verdad, lo que procede. Así que a ver, oye, qué pasa.

23
May

Todos rojos

rojo.jpgEn aquellos tiempos, llegado que hubo una nueva campaña electoral, aconteció que el partido habitualmente tildado de rojo y que utilizaba desde su nacimiento tal color, siguió haciéndolo como era su costumbre, aunque por dar algo de animación a su campaña se alió a otro color, el verde, tratando así de hacer sus carteles más amenos. Mientras tanto, el partido que solía asociarse con el rosa, hasta el punto de tener incluso semejante flor por símbolo supremo, se había pasado también hacía tiempo directamente el rojo y toda su simbología, cartelería y juguetes electorales tenían tal color predominante, matizado sólo por la mezcla con los blancos. A mayores, resultó que el otro gran partido, el primero casi siempre, había decidido en aquella campaña en concreto dejar de lado su habitual gama de azules gavioteros, para pasarse al naranja mandarina, por entender que era más moderno, eléctrico, movilizador y juvenil; todo en uno. Si bien, cuando las farolas de aquellas elecciones aparecieron adornadas con la infinita cartelería del más rico de los partidos, que era éste último, resultó que sus carteles no eran ni azules ni naranjas, sino más bien rojos; tan rojos como los de los partidos más opuestos.

Como es natural, algunos de los infinitos asesores del partido mayoritario lo advirtieron de inmediato a sus líderes y expertos:

- ¿No han quedado demasiado rojos nuestros carteles? Parece como si fueran de los otros.

- ¿De qué otros?

- De los únicos rojos que tienen dinero para pagarse carteles faroleros y vallas con estilo.

- Ah. Ya, bueno. ¿Y qué?

- ¿No deberíamos salvaguardar nuestra imagen corporativa, defendiendo colores propios y distintos a los de la competencia?

Sonrió uno de los líderes al que hicieron tal pregunta y que no era de los de locales o regionales, sino de los que moraban en la sede central y nacional del partido ex-azul.

- Queridos asesores, ya comprendéis que estas cosas no se hacen así como así, al tun-tún, sin ardua y prolija meditación. Antes, hemos hecho estudios exhaustivos. Ya sabéis que somos la mar de estudiosos. Y de ahí hemos deducido que lo único en lo que podíamos mejorar, en lo único que nos superaba la competencia, era en eso que ahora llaman identidad corporativa. Sus colores, nos decían los expertos, son mucho mejores: son calientes, apasionados, excitan, movilizan. El rojo es el color de este país: mirad la bandera o la capa de un torero. El azul, en cambio, es frío, indica lejanía, indiferencia. Le pega a Europa, a la Europa del norte, pero no a nosotros. Así que había que cambiar. Y aplicamos la siempre utilísima “doctrina Aznar”: sin complejos. Por eso nos hemos hecho rojos de la noche a la mañana y nuestros carteles, si no se ven de cerca, parecen de los otros o viceversa.

- ¿Y eso no nos puede perjudicar?

- Para nada. Como nosotros tenemos muchos más, la gente creerá que en realidad todos los carteles y vallas son nuestros, incluidos los de la competencia. Tendrá que ser ésta, ya veréis, la que en próximas elecciones cambie de colores y nos deje el rojo sólo para nosotros.

- Hombre, no creo yo que a tanto llegue… Y además, no sé si nuestra gente se verá de “roja”.

- ¡Ja, ja, ja…! Por eso no os preocupéis. Procuraremos que como mucho se nos llame naranjitos.

Y ésta, en fin, es la razón de que en aquellas curiosas elecciones zamoranas todos, cierto era, parecieran rojos, si uno se limitaba a ver sus publicidades. Salvo los rojos propiamente dichos que, como ya se dijo, se habían puesto mechas verdes para no ser confundidos y dar la nota. Y salvo los cuartos en discordia, a los que siempre les fue más la gama completa del arco iris, por lo menos. Por cierto que quizá esa mayor variedad cromática de unos frente a otros tuviera algo que ver con el hecho de que estos últimos, los más pequeños, se fueran hacia arriba, mientras los enrojecidos mayoritarios daban muestras de estancarse o irse hacia abajo, según las encuestas que a pocos días de las elecciones se iban conociendo.

Aunque de lo que ocurrió en las urnas propiamente dichas, se hablará en otra ocasión, leyenda o “domingada”, sin tanto colorido acaso, pero de forma no menos amena. Amén.

23
May

Pobres

Ya sólo nos faltaba esto: que nos den un tiro por pobres. Pienso, o sea, en lo del atraco a Toro el otro día. El atracador -se cree que uno muy buscado pero no menos escurridizo- al ver que el cajero no podía darle más que los seis mil euros que había en la oficina atracada, apretó el gatillo porque le pareció muy poco. El colmo. ¿Y qué culpa tenía el cajero de estar en zona pobre? La culpa, en todo caso, será del atracador, por no enterarse a tiempo de que venía a robar a una provincia en la miseria. O sea, que el tiro se lo debía de haber pegado él mismo, justo donde usted y yo estamos pensando: por gilipuertas redomado. ¿No?

20
May

Señores niños

senores-ninos.jpgLa Junta de Herrera se despide casi con una serie de medidas para tratar de que los modernos escolares dejen de tomar a los profesores por el pito del sereno.

O sea, maticemos, hablo solo de los malos escolares. Y hablo solo de los profesores que se dejen tomar por el pito de un sereno. Aunque esto último me da que admite pocas excepciones, por la sencilla razón de que está más que prohibido contrariar a los señores niños, no vaya ser que sus pequeñas excelencias se traumaticen, aunque sólo sea un poquito. El caso, vamos, es que el último Consejo de Gobierno de la Junta ha aprobado una serie de medidas para intentar reforzar la autoridad del profesor y eso que tan mal nos suena, por más que se revele necesario, que son las medidas disciplinarias.

Como resultado leo que a sus excelencias los escolares, les reconoce la Junta no menos de cinco deberes: el de estudiar, el de respetar a los demás, el de participar en las actividades del cole, el de contribuir a mejorar la convivencia del centro y uno que se llama “ciudadanía”. Naturalmente, si hay cinco deberes, ha de haber cinco derechos por lo menos. Y son estos: a la formación integral, a ser respetado, a ser evaluado objetivamente, a participar en la vida del centro y a protección social. Como es natural (¿es natural?), apenas sé qué significan ni los deberes ni los derechos que se reconocen a sus eminencias nuestros hijos. Supongo que todo estará bien y algo mejorará la batalla cotidiana que se libra en muchos centros, a favor siempre de sus excelencias.

Pero no puedo dejar de pensar que nada se solucionará en sentido estricto hasta que no apeemos en el interior de los hogares el alto tratamiento a los señores niños. Respetar a un niño no es tratarlo como a un rey que no responde de sus actos ante nadie. Se le respeta cuando se le trata como lo que es, un niño, alguien en proceso de formación, un proyecto de ser humano, una promesa de futuro. Mientras el enfoque social siga siendo erróneo, mientras se obligue en las escuelas a tratar a cada infante como el pequeño emperador -o tirano- que acostumbra a ser en casa, no habrá autoridad que valga ni ciudadanía mínimamente digna de tal nombre.

Aún así, veo bien que el gobernante intente echar una mano a las modernas víctimas de los colegios, que ya no

son los indefensos niños como antaño. O al menos, no sólo y no todos niños. Ahora, en vez de tener miedo al maestro Regla y al profe Bofetadas, al que temes como un nublado es al excelentísimo señor niño consentido, que tanta pena solidaria, oye, suscita…

20
May

Zoo

zoo-2.jpgLeí ayer que sólo tres comunidades autónomas cumplen la ley de zoológicos de 2003 y, sin pasar del titular, pensé:

“¿A que la mía no está entre esas tres?”. Y, efectivamente. Ya decía yo que cada vez se ven más bichos sueltos. Aunque eso, no lo niego, puede ser debido a que estamos en campaña. Pero fuera de campaña no es menos cierto que hay muchas especies por aquí en situación precaria y con alojamientos poco seguros, que son dos de los incumplimientos más característicos de la mentada ley. Los zamoranos, sin ir más lejos, son especie en situación más que precaria. O sea, en peligro de extinción. Los de la Junta lo saben, estoy seguro, y por eso se pasan las legislaturas dándonos ánimos. Aunque de ahí no pasan. ¿O no ven, por ejemplo, la de puentes y similares que en doce años nos ha conseguido el alcalde saliente y eso que ha sido del mismo partido político que los del gobierno autonómico todos esos mismos años; y eso que en ocho de los doce coincidió incluso con un Gobierno central de su misma cuerda? Bueno, pues casi todo el dinero que nos ha llegado en ese tiempo, todo lo que ha pagado esas calles nuevas, peatonales; esas riberas del río tan bonitas, esas inversiones tan vistosas, de donde procedía era de Europa. Tócate.

Hay que exigir el cumplimiento de la ley de zoos y pedir que a las especies en peligro nos tutele el Ministerio de Medio Ambiente. ¿O acaso creen que si ustedes y yo fuéramos, qué sé yo, cigüeñas negras, halcones peregrinos o borricos autóctonos no estaríamos más atendidos de lo que estamos? Pero somos lo que somos, bípedos humanos y de los que no hacen suficiente masa. Así que nos miran como si fuéramos estorbos.

- Jefe, jefe, que ya hemos repartido todo y nos hemos olvidado de Zamora. Otra vez.

- Ya, bueno, ¿y cuántos visitantes tiene ese zoológico?

- ¡Buá! Ni la vigésima parte que el de Valladolid. Ni la décima que Burgos o León. Ni la mitad que Salamanca?

- Pues diles que los queremos más que a nadie y que del año que viene no pasa sin que les hagamos un regalo.

- Vale. Aunque eso se lo llevamos diciendo?

- ¿Y? ¿Han cambiado sustancialmente su voto?

- No, no. Eso nunca. Son de piñón fijo.

- Pues pasemos al siguiente punto.

Esto de los zoos, o sea, es lo que tiene. Resulta muy fácil echar la culpa a los cuidadores. Pero yo creo que los animales tampoco es que sean inocentes. ¿Cómo vas a recordar que tienes tigres si no los oyes rugir ni cuando les pones de comer verduras?

20
May

Qué potra

calvoloteria.jpgPues dice el señor Roca, ese presidiario preventivo de Marbella que antes fue asesor de la Marbella de Gilito y seguidores, que él no ha robado un céntimo, hombre; que lo que pasa es que tiene potra. Pero una potra de quitar el hipo. Le ha tocado la lotería nada menos que ochenta veces, más o menos. Vamos, la lotería, la quiniela, la bonolotto, el cuponazo y todo. Le dijo el hombre al juez que por donde quiera que iba, solía comprar billetes, boletos, lo que hubiera. Y que a ver qué culpa tiene él de ser un hombre afortunado al que le toca el gordo, no una vez, sino ochenta. Me he acordado en seguida de lo que me enseñaron de pequeño:

-Todo exceso es malo, hijo.

-¿También lo bueno?

-Lo bueno, lo peor. Mira el vino, con lo rico que es, que hasta los señores curas lo usan en la misa. Y sin embargo, en cuanto algunos se pasan…

Pues con la potra igual. Todos deseamos tener potra y que te toque el Gordo o la Primitiva con bote. Estarán conmigo en que es algo buenísimo, inmejorable, el sueño de cualquier espécimen humanoide. Pero ahora supongan que les toca una vez y luego otra, y después otra, y así hasta ochenta… Empezarán a tener serios problemas, porque no hay exceso bueno y todo el mundo empezará a sospechar que algo raro pasa.

-Vaya, vaya. Así que todos los meses le toca la lotería. ¿Y no será que compra usted boletos premiados para “lavar dinero” ilegítimamente obtenido?

-¡Por el amor de Dios, claro que no!

-¿Y a qué dice usted que se dedica?

-Al urbanismo municipal.

-Y en Marbella, ¿no?

-Correcto.

-Menuda potra.

-Justamente lo que le estaba diciendo. Que es pura potra lo que tengo, señor juez.

Lo que le ha ocurrido a ese hombre bien pudiera ser que le estuviera pasando a otros muchos. O sea que también, váyase a saber por qué prodigio, les esté tocando la lotería cada dos por tres a cuantos se relacionan con el urbanismo por esos pueblos y ciudades nuestros. Eso, desde luego, explicaría muchas cosas, como la que usted y yo siempre hemos venido sospechando: las loterías, hombre, están manipuladas. Si no, ¿cómo es que le toca siempre a unos cuantos y nunca a gente como usted o yo? A ese Roca ya le quitaron en su día los caballos, así que habrá que birlarle ahora la potra. O sea, a él y a todos esos otros que usted y yo sabemos. Y como comprenderán, ji, de lo que menos estoy hablando es de Marbella, que a mí qué.

20
May

Efecto “buen tiempo”

sol.jpgHabría que prohibir el buen tiempo, tú. Es un “efecto llamada” irresistible. Ya ves los telediarios. Sale el sol, suben los termómetros y media Africa se abalanza sobre el portaaviones canario. Como diría Acebes, que se vaya ahora mismo este Gobierno por no oponerse al buen tiempo con todas las armas del Estado de Derecho. Un amigo, desolado, se pregunta:

-¿No va a acabar nunca esto de los cayucos?

-Claro que sí. Cuando en el castigado continente africano no quede nadie.

-¿Nadie?

-Nadie originario, se entiende. Los de las multinacionales, embajadas de países prósperos y turistas quedarán siempre. O sea, los que no necesitan de ningún cayuco.

20
May

Melancolía

Veo por La Marina a dos hombres, charlando con mucha animación. Uno se indigna hablando de alguien. Supongo que, cosas de la campaña, estará despotricando contra algún político o candidato. Pego la oreja, en plan “cuzo”. Mi decepción es inmediata: hablan de fútbol y despotrican contra no sé qué entrenador. No es la primera conversación que capto de idéntico tema y tenor. Así que concluyo, por enésima vez, que la “apasionante” campaña electoral es algo que nos interesa a cuatro periodistas, ocho políticos y a los del club de fans de cada partido. La constatación me pone melancólico.

20
May

Mujeres

En Francia andan revueltos porque se ha descubierto que la mujer de su presidente electo, Nicolás Sarkozy, no votó por el marido en la segunda vuelta. No sé por qué llama tanto la atención el dato. Más contundente fue lo de Segolene Royal, que birló a su “compañero sentimental” o marido laico, máximo dirigente del Partido Socialista Francés, la candidatura presidencial. En Francia, sencillamente, detrás de cada gran hombre no hay mujer alguna. Como poco, al lado. Y si ellos se descuidan, varias cabezas por delante. Como acabará pasando aquí, por más que aún haya notables resistencias en los partidos a dejar que emerjan las mejores (y no solo las más acomodaticias).

20
May

Pregunta

Como soy un mero peatón pero con “púlpito”, no creo que deba intervenir en el próximo coloquio de este periódico “Hay una pregunta para usted”. Pero el caso es que tengo una, apta para los dos invitados: “¿Estaría usted dispuesto, don Carlos Hernández, a ser primer teniente de alcalde a las órdenes de Rosa Valdeón, si ella quedase la primera y le ofreciese el cargo?”. O bien: “¿Estaría usted dispuesta, doña Rosa Valdeón, a ser primera teniente de alcalde con Carlos Hernández, si él quedase por delante y le ofreciese el puesto?”. Serían significativas las respuestas de ambos, siempre que no se admitieran intentos de escaqueo, tipo “me presento para ganar en solitario y no contemplo otra hipótesis”.