Dado que el PP no deja nada al azar e incluso ha contratado un equipo profesional de imagen para llevar la campaña de su candidata a la alcaldía de Zamora, me pregunto qué cálculos o razonamientos se habrán hecho para creer que lo más rentable es mantener a Valdeón en su consejería hasta las mismas urnas. Porque a mí esos cálculos no me salen. Son evidentes los “pros” de mantenerla en el cargo: mantiene un realce institucional en todas sus actividades, multiplica su impacto en los medios y refuerza la idea -tan cara a Herrera- de que es un “lujo” que sacrifica la Junta en favor de esta ciudad. Pero yo creo que los “contras” no son menos evidentes. Y los van a ir enumerando, no simples columnistas como un servidor, sino los propios adversarios, siempre más despiadados.
Ayer mismo, el socialista Carlos Hernández la tildó de “candidata virtual” que sólo aspira a seguir de consejera, dada la forma en que se aferra al cargo, ya que en el fondo no tiene el menor deseo de ser alcaldesa. Se le puede quitar hierro o acidez a tales expresiones, pero lo de candidata virtual lleva camino de consolidarse en el imaginario de los ciudadanos si siguen viéndola sólo en autobuses, carteles y anuncios, mientras en la tele o la prensa ven a “otra” Valdeón, que es consejera y se dedica a sus asuntos de la Junta. Con esa doble percepción, además, hay un riesgo claro de que la ciudadanía acabe pensando que algo de verdad puede haber en que no tiene mayor interés en la alcaldía, en vista de lo que le cuesta renunciar a las mieles de su actual cargo.
Desde otra óptica, más de tipo ético, su permanencia en el ejecutivo regional también le puede causar un serio daño de imagen. El primero al que oí disparar desde ese ángulo, hace ya días, fue al siempre ingenioso profesor Mateos, quien le reprochaba con ironía no hacer honor a su condición de consejera de Igualdad de Oportunidades (además de Familia). Pues, en efecto, razonaba el líder de ADEIZA, ¿cómo puede predicar la igualdad de oportunidades quien no las concede ni por asomo en su propia campaña electoral, al insistir en mantenerse al frente de un cargo que la coloca muy por encima de sus rivales, tanto en medios materiales como humanos?
Me parece un error, en fin, que se pretenda mantener a Rosa Valdeón como consejera hasta el último minuto. Es legal, desde luego. Pero no acaba de parecerme legítimo. Y creo además que perjudica a sus propios intereses electorales. Mi impresión personal es que sus colaboradores la minusvaloran. Por sí misma, sin cargo alguno, vale más de lo que ellos creen. Pero, bueno, allá penas.

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