17
Mar
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Los loros

loros.jpg De unos años a esta parte, los “aparatos” de los dos grandes partidos políticos se han dado a los “argumentarios”. Los reparten entre los suyos cada vez que han de afrontar alguna posición más o menos controvertida, una campaña de explicaciones o la defensa de cualquier línea de actuación. ¿Y qué son o en qué consisten tales “argumentarios”? Pues como su nombre indica son colecciones o manojos de argumentos de usar y tirar. Son, en realidad, lo que siempre se han llamado “consignas” o instrucciones a seguir a pies juntillas por los afiliados. Pero si antes las consignas eran más bien para indicar acciones a realizar, ahora, en esta era mediática, se limitan a indicar lo que al pie de la letra se debe decir ante los de la prensa.

Por decirlo de otro manera, los modernos “argumentarios” son la libreta de loro que todo afiliado con cargo o aspiraciones debe aprender a recitar, cuanto más fielmente tanto mejor. De esa forma, la cúpula evita de raíz el “peligro” de que cada cual se ponga a pensar por cuenta propia y elabore argumentos más o menos personales. Equivalen, pues, a la muerte o congelación de la inteligencia, del derecho de cada cual a tener su propia opinión y buscar sus formas de explicar cada cosa. Solo en el tipo de partidos que padecemos, pueden ser admisibles tales inventos. Solo pueden funcionar en organizaciones de tipo marcial, rígido y autoritario donde la tropa no tiene otro “sagrado deber” que el de la obediencia y la sumisión, o no hará “carrera”.

Muy por el contrario, mi ideal de partido político sería aquel en el que, si un afiliado llamara un día a la sede central preguntando:

-Oiga, ¿y qué digo si me preguntan por el tema X? ¿Cuál es mi postura?

Se le contestara, sin compasión:

-Mira, si no sabes qué decir del tema X o el asunto Y, deja el partido. La política se basa en el arte de la palabra y la argumentación; si eso no es lo tuyo, si no sabes hablar o no te atreves a decir lo que piensas, debes dedicarte a otra cosa. Adiós.

Lo que sucede es lo opuesto. Y por eso vemos lo que vemos cuando se presentan ante nosotros esos que se dicen representantes del pueblo. Si de verdad lo fuesen, jamás aceptarían otro “argumentario” que el que sale, cada día y a cada hora, de su propia gente.

Hay que regenerar la política. Conviene ir pensando en crear otros partidos con otras gentes. Organizaciones que no estén formadas por miles y miles de papagayos repitiendo por todas partes las mismas consignas que les acaban de llegar en forma de “argumentarios”. Esto, además de tonto, es que es muy cansino.


2 Respuestas a “Los loros”


  1. 1 Irene Marzo 16, 2008 a las 3:20 pm

    Hola cuanto vale su loro??????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????”

    Gracias…

  2. 2 Anónimo Junio 13, 2008 a las 12:39 am

    bruno el martes te recago a piñas

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