Archivos para Febrero 2007

28
Feb

Bajar impuestos

A veces, ya ves tú, hasta me alegro de que los políticos no tengan por costumbre cumplir sus promesas electorales. Me pregunto, por ejemplo, qué pasaría si de verdad se cumpliesen a rajatabla todas las promesas de bajar impuestos que nos vienen haciendo cada vez que se acerca una campaña. Bueno, no me lo pregunto; lo sé: no habría para sostener esta Sanidad universal y gratuita -además de muy buena, para lo que hay por el ancho mundo-. Ni habría para tanta Educación universal y gratuita, incluyendo la universitaria, de la que nadie paga más de un tercio y la mayoría menos. Ni, desde luego, habrá para tanto autovía, tanto AVE y tantas subvenciones o inversiones como cada día pedimos todos a la totalidad de los poderes públicos de cualquier ámbito o dimensión.

Todo eso y mucho más sale de los impuestos y de ninguna otra parte, lo vistan como lo vistan. Pues bien, ¿qué sentido tiene, cuando cada vez pedimos más, salir con que cada vez debemos de pagar menos? Tiene un sentido puramente electoral, en el peor sentido. Todos deseamos pagar menos. Todos tendemos a pensar -porque nos conviene- que pagando menos, se pueden hacer las mismas cosas, “administrando mejor y vigilando a los que manejan el dinero”. Así que los partidos, con tal de obtener votos, nos prometen lo imposible: más cosas por menos impuestos. Lo acaba de hacer otra vez, y es ya tradición en estas siglas, el PP. También para las municipales y autonómicas promete rebajarnos los impuestos. Pues bueno. ¿Pero acaso no andan todos los expertos diciendo desde hace años que las autonomías tienen que aprender de una vez a subir impuestos e inventar algunos nuevos para autofinanciarse? ¿Y acaso no sabe todo el mundo que las haciendas municipales son una completa ruina y que solo consiguen ir tirando “gracias” a las especulaciones urbanísticas? ¿Creen que es el panorama adecuado para insistir con lo de bajar impuestos?

Ahora no sé, porque a todo nos hemos acostumbrado. Pero antaño, era a esto a lo que se llamaba demagogia.

P. D.: En un mismo periódico, “El Mundo”, leí ayer dos cosas distintas… O la misma. Una era una entrevista con el ex presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga, que tenía este titular entrecomillado: “Los partidos políticos se han convertido en una agencia de colocación de fieles empleados”. Páginas más adelante, leí esto otro: “El secretario del Grupo Socialista en las Cortes busca acomodo. Descabalgado (…) de la lista a las Cortes por León, Angel Villalba ha prometido a quien ha ejercido como su mano derecha en esta legislatura un bonito cargo al frente de la Subdelegación del Gobierno en Zamora?” Sin comentarios.

27
Feb

Contando escaños

Dice el candidato del PSOE a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Ángel Villalba, que con sacar ocho o nueve escaños más será suficiente para birlarle el sillón presidencial al presidente actual, del PP, Juan Vicente Herrera. Ahora son dieciséis los escaños “sobrantes” que tienen los “peperos”. Tela. Aunque se agradece el “optimismo” del opositor. Aburre asistir a una competición donde siempre gana el mismo equipo y donde los perdedores ni siquiera disimulan que lo son desde el inicio. Me pregunto, no obstante, si tendrá Villalba sobre la mesa datos, análisis y cálculos verosímiles que apoyen su optimismo o si éste será mera consecuencia del voluntarismo. Sospecho lo segundo.
No veo de dónde va a sacar esos ocho o nueve escaños más, que equivalen a muchas decenas de miles de votos en distintas provincias. Bien es verdad que no respiro la atmósfera de todas las circunscripciones. Pero miro a mi alrededor, en Zamora por ejemplo, que es lo más cercano, y no creo que aquí el esforzado Villalba tenga nada que rascar. Solo hay que ver la pelea interna, finalmente zanjada desde Valladolid, por los tres primeros puestos de la lista autonómica: por los tres, o sea, los de siempre. Nadie ha hablado del nombre que va a ir en cuarto lugar. Es decir, ni ellos esperan sacar un procurador más.
Tampoco en Salamanca veo posibilidades. Es verdad que no les faltó mucho en las anteriores para conseguir otro procurador. Ahora bien, ¿qué efecto va a darse ahí este año? ¿El efecto “ZP-Caldera” o, más bien, el efecto “Archivo”? Me parece obvia la respuesta. ¿Y en Burgos? ¿Acaso en la patria chica de Herrera y en la del alcalde Aparicio cabe de veras esperar una mejora electoral del PSOE? Como mucho, creo yo, puede darse la posibilidad en León. Ahí sí es verosímil una mejora en resultados, con algún escaño extra incluido, por ser la provincia de Zapatero. Ahí y acaso en Valladolid, donde pueden pasar factura a los de Herrera asuntos tan detestables como esas adjudicaciones “limpias y aleatorias” de viviendas-chollo a hijos de papá y de PP.
En las demás provincias, como digo, no veo de dónde va a sacar Villalba sus escaños añadidos. Le doy tres por encima de los actuales, como mucho. Aunque si me equivoco y sacara más, sepan que no soy de los que se van a deprimir. ¡Anda, que no nos vendría bien una Junta más inquieta y menos segura de su interno –y eterno- porvenir!

(Grupo PROMECAL)

26
Feb

Pánico en las calles

En aquellos tiempos, a la altura del año siete del tercer milenio y sin que señales especiales hubieran anunciado prodigio alguno, hete aquí que un candidato autonómico, el de Castilla y León, de la acreditada etiqueta PSOE, tuvo al parecer un rapto de inspiración y dijo sin precio aviso:

-Elegidme y os pondré un delegado de la Junta en cada comarca.

Los electores lo miraron, miraron al delegado que a la sazón representaba a ese ente en su provincia, lo multiplicaron mentalmente por el número de comarcas y, aterrados, echaron a correr, además de llevarse instintivamente la mano a la cartera impositiva.

Al mismo tiempo, otro candidato, este de la no menos acreditada marca PP y que no pertenecía al ámbito autonómico sino al máximo o nacional, llegó a una provincia que por no tener no tenía ni tren convencional propiamente dicho. Sin embargo, en otro inesperado rapto de inspiración, fue y prometió ante todas las cámaras y micrófonos:

-Elegidme y la próxima vez vendré a veros en AVE.

Los electores lo miraron, miraron las aves que en ese momento sobrevolaban su cabeza, se preguntaron a cuál de ellas podría referirse y no comprendiendo en absoluto nada, se encogieron de hombros y siguieron caminando.

No anduvieron mucho, empero, pues poco más adelante les detuvo una mujer afable y sonriente, que no dudó en decirles con prestancia y decisión:

-Conmigo cuentas.

Resopló la inmensa mayoría, no muy ducha en cuentas, números ni matemáticas.

-Pues nosotros más bien letras y, la verdad sea dicha, tampoco es que sean muchas, salvo de la hipotecarias.

Pero ella, sin dejar de sonreír, les dio la mano y un folleto a cada uno:

-Me llamo Rosa Valdeón y espero contar en mayo contigo ya que tú, según mi lema electoral, “conmigo cuentas”.

A cuantos intentaron entender la ingeniosa frase a la primera les entró un más que regular dolor de cabeza.

Aunque para ese dolor precisamente aseguró tener remedio, un poco más allá, el señor subdelegado del gobierno y candidato a la misma Alcaldía que la simpática señora de las cuentas.

-No escuchen a los de la acera derecha o acabarán, como es costumbre, con la cabeza caliente y los pies fríos.

-¿Y tú qué ofreces, calcetines?

-No, para los pies fríos no tengo nada. Pero para el dolor de cabeza que provocan mis rivales, tengo pastillas estupendas de los laboratorios ZP.

-¿Son muy caras?

-Son por la cara, amiga mía. Con cargo al Plan Farmacéutico del Oeste, el único que puede curar los males de las provincias deprimidas.

En eso se oyó gritar desde la otra acera:

-¡Cuidado, váyanse! ¡Son los “hooligans” del PSOE! ¡Contra la violencia pancartera, vota PP!

Un hombre alto y de complexión fuerte se atrevió a susurrar al que gritaba eso:

-Oye, Maíllo, que los que más vamos ahora con pancartas somos nosotros.

-Eso qué tiene que ver, De Castro, hombre. Aunque nosotros llevemos las pancartas, los pancarteros serán siempre ellos. ¿Por qué? Porque nosotros usamos antes que nadie ese insulto, así que es nuestro para siempre.

-¡Ah!

Los paseantes empezaban a mirarse aterrados. Fuesen por donde fuesen tenían algún encuentro no buscado. O se topaban con el que quería poner “Oscar-Regueras” por todos los pueblos. O tenían que escuchar al domador de aves que se quería subir a una de ellas. O se daban de bruces con la de las cuentas. O con el vendedor de pastillas ZP. O con los del detector de “hooligans” y radicales libres? Hasta que empezaron a percatarse de lo que les estaba ocurriendo

-Va a haber elecciones, ¿no?

-Ya te digo.

-Pues a rezar para que pasen pronto.

-Amén, Jesús.

Y colorín, colorado, la precampaña ha comenzado.

25
Feb

La piedra

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. De donde se deduce que los socialistas zamoranos son hombres (y lo otro). No cabe duda alguna. Han vuelto a tropezar, cuatro años después, en idéntica piedra electoral, esa que tanto daño hace, porque deja a la vista de los posibles electores el navajeo interno por cargos y escaños. Como en la ocasión precedente, las ejecutivas locales del partido fueron haciendo sus propuestas, se supone que más o menos democráticamente, sobre candidatos a sentarse cuatro años en la bicoca de las Cortes Regionales. Con esas propuestas locales, la ejecutiva provincial, se supone que más o menos democráticamente, amasó la propuesta definitiva, elevada a los órganos superiores para su “ratificación”. O sea, para su rectificación, en este caso. Porque, como en ocasiones anteriores, las propuestas de las demás provincias se aprueban mecánicamente, sin estridencias, pero no la de Zamora. La de Zamora se rehace en Valladolid de cabo a rabo. ¿Qué pasa con el PSOE zamorano? ¿Por qué solo aquí pasan esas cosas? ¿Por qué ese empeño, que ya parece enfermizo, por mostrar a la luz del día sus peleas cainitas, en pos de los siempre escasos escaños a repartir?
En fin. Lleva un año glorioso García Guerra, tanto como alcalde de Benavente como en calidad de máximo dirigente provincial de un PSOE al que se acaba de descalificar y enmendar de plano desde Valladolid.
El hecho ha de resultar por fuerza tanto más deprimente para los socialistas de aquí, cuanto que ha venido a empeñar la espléndida impresión que en sentido contrario acababa de dar la organización local de Zamora capital, con su unión como una piña en torno al candidato a alcalde, Carlos Hernández. Y eso que este, como ya se ha subrayado, ha renovado de lo lindo en su lista municipal y se ha permitido fichajes de auténtico brillo, pero ajenos a la vida diaria del partido, como sus flamantes números dos y tres. De todo lo cual, deduzco por mi cuenta una moraleja obvia y hasta elemental: que elijan cuanto antes a Carlos Hernández como secretario provincial del PSOE y, ya de paso, que le coloquen de mano derecha al muy sensato y en alza secretario local de Benavente, Martín Benito. Con semejante dúo, intuye uno, podría acabarse de una vez con la sempiterna ceremonia de la confusión del PSOE provincial, así como con sus pugnas no menos sempiternas entre provincia y capital. Aunque obviamente no es más que una ocurrencia, como digo, de quien no tiene, ni quiere tener, vela alguna en tan ajeno entierro.

(La Opinión de Zamora) 

24
Feb

En AVE

ave.jpg    Don Mariano Rajoy llegó esta semana a mi ciudad, a Zamora, vio a los periodistas y soltó la frase:

-Volveré como Presidente y en el AVE.
Toma profecía. Redonda, doble y la mar de bonita. Claro que por aquí tenemos malos recuerdos de anteriores profecía similares. Hubo una en particular que fue casi calcada. La soltó Aznar, cuando era aún un meritorio que intentaba llegar a presidente autonómico. Estaba en Benavente (al norte de Zamora) y dijo el del bigote, como ahora el de la barba:
-Cuando sea Presidente, volveré en tren a Benavente.
Acababan de cerrar por aquellos días la línea férrea Palazuelo-Astorga y con ello la posibilidad de viajar en tren a Benavente. Lo habían hecho los socialistas del presidente González. Así que los de Aznar, que entonces eran aún los de AP, se apresuraron a decir que con ellos volveríamos a recuperar ese tren. Si ganaban. Ganaron. Aznar fue presidente. De la autonomía y hasta del país. En Benavente aún lo están esperando. No volvió jamás. Ni en el tren que no recuperó ni en nada.
Rajoy ahora, el hombre, va y hace una promesa que es calcada. Supongo que nadie pudo advertirle a tiempo del paralelismo. Porque, claro, escuchar esa frase en Zamora y sacar conclusiones, dados los antecedentes, es todo uno.
-Otro que no vuelve. Ni en AVE ni por carretera.
Y, ojo, no es que yo no crea que un eventual presidente Rajoy no agilizaría cuanto pudiera ese tren veloz que pasara por Zamora. Lo haría. Estoy seguro. Puesto que se trata de la Alta Velocidad de Galicia, su tierra. Otra cosa, como siempre he dicho cuando hablamos de AVE, es que ese tren, además de pasar por aquí, haga una parada. Así que la frase certera debería de haber sido:
-Si llego a Presidente, haré cuanto pueda por pasar en AVE por Zamora.
Eso hubiera tenido un pase. Y hubiera sido verosímil, porque ese tren le vendría de perilla a don Mariano para ir y venir entre sus dos zonas vitales, la galaica y la madrileña. Lo otro, dado el precedente de Aznar con Benavente, qué quieren que les diga, ha sonado a lo de aquel que prometía puentes incluso donde no pasaban ríos.
Por lo demás, supongo que el presidente provincial del PP, Martínez Maíllo, tuvo un día plácido. Sus temidos “hooligans” socialistas no aparecieron por ninguna parte para reventar la estancia del líder nacional de su partido, como decía temerse. Lo contrario hubiese sido raro. “Hooligans”, lo que si dice “hooligans” en plan político, yo solo conozco los que suelta el PP contra el Gobierno cada miércoles en el Parlamento y que contra el nuevo ministro de Justicia acaban de batir todos los récords…

23
Feb

Presidente Villalba

villalba.gifQué? ¿Cómo suena el título? Seguro que a los del PSOE a gloria. Y a los del PP, a pesadilla. Le regalo el efímero y simbólico título al líder regional de los socialistas de Castilla y León porque acaba de presentarse, en una conferencia pública, en plan “presidenciable”. O sea, creyéndoselo. Lo cual, en esta Comunidad y en el ámbito autonómico, es casi noticia. ¿Recuerdan que Quijano, el aspirante anterior, se lo creyese o proyectase la más mínima expectativa? El propio Villalba, en la intentona de hace cuatro años, bastante tenía con imponerse como líder de la oposición, contestado como estaba dentro de sus propio partido, al que le fue impuesto por el leonesismo zapateril. En esta legislatura, no obstante, ha hecho los deberes, ha adquirido solidez y hasta se acaba de atrever a presentar un verdadero programa de Gobierno, dando muestras de que por él no va a quedar. Bien está, porque esto empezaba a ser aburrido hasta para los del PP, acostumbrados a hacer campaña sin bajarse del autobús. Además, candidato por candidato, el del PP tampoco es que sea mejor o más brillante que el del PSOE. Ambos pertenecen a la acreditada escuela de los hombres del traje gris. Claro que uno sale como piloto de “Ferrari” y el otro, de “Citroën”, como si dijéramos. Esa, o sea, es la imagen a priori, la que las sucesivas elecciones han ido fijando en el inconsciente del elector y contra la que ha de barrenar, con cuanto tenga, el candidato socialista.

Se supone que es lo que ha empezado a hacer con la presentación por todo lo alto de su programa electoral o lo que hoy en día se entiende por tal. Quizá otro día me detenga en algunas de sus propuestas, interesantes desde luego en muchos de sus puntos. La duda que me corroe de momento, sin embargo, y que dejo hoy caer aquí, se puede plantear así: ¿Y por qué carajo se fue el candidato del PSOE a presidente de la Junta de Castilla y León a presentar su programa electoral nada menos que a Madrid? ¿No queda un poco raro? ¿Será acaso que presentarlo en Valladolid, que parece el sitio natural, le repateaba? ¿Será que no se atrevió a presentarlo en su León del alma, por miedo a mosquear a las otras ocho provincias de una vez? ¿O acaso será que le resultaba más fácil arroparse de nombres conocidos en Madrid que en este territorio tan “comanche”?

Si tiene alguien respuesta, que lo diga. Porque el caso es, oye, que el “presidente” Villalba ha empezado su campaña por Madrid y a mí eso me descoloca. Imagínate a Esperanza Aguirre dando a conocer sus propuestas para los madrileños en La Alhóndiga. Pues ahí te voy.

22
Feb

El fin del mundo

iceberg.jpgVeo a la gente preocupada, oye. Y no por fruslerías, no. La veo preocupada por el fin del mundo. Tal cual. Lo del cambio climático parece que ha cuajado. Y la gente se divide en los dos bandos de siempre: optimistas y pesimistas. Los optimistas se encogen de hombros con una sonrisa:
-Todo quedará en agua de borrajas. De peores ha salido la Humanidad a lo largo de su historia, listos como somos los humanos.
Los pesimistas se agobian cada día al arrancar su coche:
-¿Y si lo que voy a hacer fuese la gota que colma el vaso y el planeta hace “puf”?
Pero arrancan. Qué remedio, viviendo como viven a diez kilómetros del trabajo.
Ambos bandos se encuentran en los bares, los bancos de las plazas, la cola del cine, las reuniones de amigos. Y discuten:
-Pues yo creo que esta vez va a en serio y esto se acaba.
-¡Qué se va a acabar! Ya verás como no…
-Hombre, verlo, lo que se dice verlo, no lo veremos ni tú ni yo, sea el fin o llegue alguna solución.
-Pues entonces, ¿para qué vamos a preocuparnos?
Nos preocupamos, no obstante. Ya lo creo. Hasta los más despistados se han dado cuenta de que el tiempo no marcha bien y cada vez parece más enloquecido. Ni te digo en los pueblos, donde siempre supieron interpretar como nadie las señales del cielo. Y surge quien hace la lectura final, en la clave que más nos gusta utilizar:
-Si es que lo de Zamora siempre ha sido un gafe que para qué. Ahora que por fin íbamos a tener todas las autovías necesarias y nos podía ir un poco bien, llega el fin del mundo.
-Y si no es el fin del mundo, al menos los coches pronto ni nos los dejarán utilizar. Así que ya me dirás qué hacemos con las autopistas recién estrenadas.
-No hay derecho. Hasta el destino le tiene manía a Zamora.
-Ahí, ahí.
Yo me río, vale. Pero por no llorar. Porque veo a la gente, como digo, preocupada. Esta vez lo mismo somos mayoría los que nos creemos que lo del fin del mundo puede ir en serio.
Y encima, si llega, no podremos echarle la culpa a nadie, ni de aquí abajo,
ni de ahí arriba. Nosotros solos, de puro listos, de tanto crecer y multiplicarnos, pues ya ves tú: tenemos el planeta a punto de reventar. Mecagüen. ¡Y Marte, sin urbanizar!

22
Feb

Tren y bici

bicicleta.jpgA mí, como buen peatón, me parece guay del paraguay cuanto vaya contra el automóvil. Así que, oye, me alegró leer el otro día en un diario que “El Gobierno fomentará el uso del tren, el barco y la bici frente a los coches”. La alegría, eso sí, me duró cuatro segundos; hasta que caí en la cuenta de la provincia que me ha tocado en suerte. Porque en Zamora lo del tren, pongo por caso, está más cuesta arriba que el mismísimo barco. No se ría, hombre, que es verdad. Un barco, con la de ríos que tenemos, se pueden preparar, armar, fletar o como se diga, en cualquier momento. Pero el tren, lo miren por donde lo miren, desapareció de nuestras vidas hace muchos, muchos años. Renfe, aquella entrañable compañía ferroviaria, se transformó un día en inmobiliaria y, chico, no ha vuelto a pasar por sitios como este un mal tren a buena hora hacia ningún lugar de utilidad. Ahora hablan mucho, sí, del AVE, pero incluso eso lo que significa es que nunca volveremos a tener un tren. El AVE es otra cosa, un avión que vuela bajo. Y ya ves tú para qué vamos a querer nosotros aviones por aquí. Quienes piden u ofrecen AVE son los últimos que quisieran volver a tener tren. Ese tren, el del tren propiamente dicho, lo perdimos sin remisión. Nos queda, ya digo, lo de volver a remar por los distintos ríos, si de verdad el Gobierno se empeña en salvar el planeta, poniendo coto a los destructivos automóviles? que tan imprescindibles nos resultan, a mí el primero.
-¿Y la bici, jefe!
¡Ah, la bici, sí, es verdad! He ahí un bonito tema para los candidatos electorales. Yo no acabo de entender que con la progresiva peatonalización de las ciudades, no avance al mismo ritmo el uso de las bicicletas. O sí lo entiendo, vamos: nadie piensa en ellas y las calles que se recuperan son solo para el peatón de zapatilla. Pero éste, creo yo, no necesita las calles al completo, al cien por cien. ¿No sería lógico que las nuevas calles peatonales se diseñaran todas, sin excepción, con su carril bici de doble dirección? Paseantes y bicicletas siempre han convivido sin conflictos, se complementan a la perfección. Así que, ¿por qué las zonas peatonales no empiezan a ser, de un vez, zonas aptas para el uso de la bici? Más aún cuando se trata de ciudades o pueblos como los que nos gastamos por aquí, tan entrañablemente de bolsillo.
Resumiendo: El futuro de nuestros transportes pasa por la bici. Por el tren no, ni de broma. Por el barco, quizá, si nos diera por ponernos. Por el coche, ya pasó, pasa aún, pero difícilmente pasará. Anótenselo, por si les sirve, los señores candidatos o sus asesores. Para su “modelo de ciudad”.

21
Feb

Con suavidad

ceoe.jpg

Los empresarios han estrenado patrón. El anterior, como profetizaba la canción, se les rompió de tanto usarlo. Así que han cambiado a José María por Gerardo; a Cuevas por Díaz Ferrán. Y en sus primeras declaraciones como patrón de patronos, el nuevo presidente de la CEOE nacional ha declarado que “hay que renovar el Estado de Bienestar en España para que sea sostenible en el tiempo”. Eso sí, “sin brusquedades”, añadió al instante. Matiz que, sin duda, hay que agradecerle. Porque ya supondrán qué quiere decir un gran empresario cuando habla de “renovar” el Estado de Bienestar. ¿Querrá acaso ampliarlo, pagar más a los parados, atender mejor a los enfermos pobres y que puedan hacer carrera universitaria además de un Máster en Masachussets incluso los que nacen en chabola? ¿Insinuará que el Gobierno se está quedando corto con la Ley de Dependencia porque hay que hacerla mucho más profunda, con más dinero, cobrando lo que haga falta de impuestos, cuotas empresariales y esas cosas? La verdad es que me da que no, que no van por ahí los tiros.
A los grandes empresarios, quizá porque viven a lo ídem, a lo grande, no les cae bien, al parecer, ese invento del Estado del Bienestar. Aunque apenas lo conocen, porque nunca lo usan, les parece un despilfarro que no veas. Aparte, no hace más que eliminar posibles empresas que crearían un sin fin de puestos de trabajo. En efecto, porque si no hubiera Seguridad Social, pongo por caso, ¡anda que no se crearían empleos y más empleos en clínicas privadas y hospitales a lo “House”! Y si no hubiera ese empeño en que todo el mundo acceda a la educación de forma gratuita y con la necesaria calidad, fíjate qué colegios tan guay y tan selectores podrían haber creado los empresarios, hombre. Para algunos, el Estado del Bienestar no es, en el fondo, más que un Estado de mangantes, aunque ahora, con esto de la democracia, no se pueda ya decir con tanta claridad. Pero pensarlo, lo piensan más de cuatro. Y no precisamente de los que viven entre mal y muy mal.
Así que no deja de comprender uno que el flamante patrón de patronos, puesto a ganarse la sonrisa de sus pares, no haya encontrado tema más agradecido que la “renovación” del Estado de Bienestar, cuyos servicios él, por supuesto, seguro que no necesita. Y se agradece que añadiera lo de “sin brusquedad” para cuando llegue la hora de abordarlo. Porque esas cosas, oye, con lo que de por sí duelen, si encima te lo hacen bruscamente, sin la necesaria suavidad y cuando estás más descuidado…

21
Feb

Anuncio

He decidido anunciarme hoy en este espacio. O sea, no está bien, lo sé de sobra, pero no puedo evitarlo. Estaba viendo un reportaje sobre el nuevo Parlamento de Castilla e incluso de León. Y, oye, no veas, tú, qué lujo, qué grande, cuán grandioso. Cuando se conozca, nadie va a querer ya ir al Parlamento nacional, pudiendo quedarse en el mucho más lujoso de Valladolid. Ni punto de comparación. El Congreso de los Diputados, como pasa ya con el Senado, va quedar para los que, pobres, no sirvan para otra cosa o no se sepa bien dónde colocarlos. Porque los que sirvan, los que valgan, todos a la vera del Pisuerga, donde se levanta ya terminadita, en los últimos remates, la impresionante mole que la sazón vicepreside nuestra sin par Carmen Luis Heras. Y se me antoja, ya ves tú, que yo también quisiera ser uno de sus nuevos inquilinos. Tú imagínate, estrenando uno de los flamantes y seguro que grandísimos despachos, con vistas a la charca…
Así que llamé raudo y veloz a la sede del PSOE. Pero, nada, estaba vacía o nadie atendía las llamadas. Marqué entonces el número del Ayuntamiento de Benavente.
-¿Está el compañero García Guerra?
-¿De parte de quién?
-Tranquilo, que no soy del PP ni voy a hablarle de urbanismo. Es por un tema de partido.
-Entonces llame usted a la sede, porque aquí está únicamente como alcalde y no puede atenderle.
-Pero…
Me colgaron y no conseguí nada. Llamé entonces a la sede del PP.
-¿Está el jefe Maíllo?
-¿De parte de quién?
-De alguien de confianza. Es para ofrecerme en una lista, gratis total, sin condiciones, generosamente.
-Deme sus datos y en su caso, ya le llamaremos.
-¿Cómo que mis datos? Yo no tengo de eso. Yo lo que quiero es estrenar el nuevo Parlamento vallisoletano. ¿Usted ha visto fotos? Es impresionante. ¿Cree que aún habrá hueco para algún escaño?
No me contestaron. Sólo oí unos ruidos, yo creo que eran risas, y colgaron. Así que me quedé un tanto traspuesto. Con la ilusión que me hacía ser uno de los que estrenaran el flamante “hemicisco” de don José Manuel… Por eso pongo ahora un anuncio: se ofrece candidato autonómico para puesto de los de salir; minoritarios, abstenerse. Y ya les tendré al tanto.

(La Opinión de Zamora)