A veces, ya ves tú, hasta me alegro de que los políticos no tengan por costumbre cumplir sus promesas electorales. Me pregunto, por ejemplo, qué pasaría si de verdad se cumpliesen a rajatabla todas las promesas de bajar impuestos que nos vienen haciendo cada vez que se acerca una campaña. Bueno, no me lo pregunto; lo sé: no habría para sostener esta Sanidad universal y gratuita -además de muy buena, para lo que hay por el ancho mundo-. Ni habría para tanta Educación universal y gratuita, incluyendo la universitaria, de la que nadie paga más de un tercio y la mayoría menos. Ni, desde luego, habrá para tanto autovía, tanto AVE y tantas subvenciones o inversiones como cada día pedimos todos a la totalidad de los poderes públicos de cualquier ámbito o dimensión.
Todo eso y mucho más sale de los impuestos y de ninguna otra parte, lo vistan como lo vistan. Pues bien, ¿qué sentido tiene, cuando cada vez pedimos más, salir con que cada vez debemos de pagar menos? Tiene un sentido puramente electoral, en el peor sentido. Todos deseamos pagar menos. Todos tendemos a pensar -porque nos conviene- que pagando menos, se pueden hacer las mismas cosas, “administrando mejor y vigilando a los que manejan el dinero”. Así que los partidos, con tal de obtener votos, nos prometen lo imposible: más cosas por menos impuestos. Lo acaba de hacer otra vez, y es ya tradición en estas siglas, el PP. También para las municipales y autonómicas promete rebajarnos los impuestos. Pues bueno. ¿Pero acaso no andan todos los expertos diciendo desde hace años que las autonomías tienen que aprender de una vez a subir impuestos e inventar algunos nuevos para autofinanciarse? ¿Y acaso no sabe todo el mundo que las haciendas municipales son una completa ruina y que solo consiguen ir tirando “gracias” a las especulaciones urbanísticas? ¿Creen que es el panorama adecuado para insistir con lo de bajar impuestos?
Ahora no sé, porque a todo nos hemos acostumbrado. Pero antaño, era a esto a lo que se llamaba demagogia.
P. D.: En un mismo periódico, “El Mundo”, leí ayer dos cosas distintas… O la misma. Una era una entrevista con el ex presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga, que tenía este titular entrecomillado: “Los partidos políticos se han convertido en una agencia de colocación de fieles empleados”. Páginas más adelante, leí esto otro: “El secretario del Grupo Socialista en las Cortes busca acomodo. Descabalgado (…) de la lista a las Cortes por León, Angel Villalba ha prometido a quien ha ejercido como su mano derecha en esta legislatura un bonito cargo al frente de la Subdelegación del Gobierno en Zamora?” Sin comentarios.





Comentarios recientes