
Dicen los grandes vendedores de jamón, del ibérico en particular, que en estas fechas se disparan las pérdidas de piezas. Como lo leen. O sea, es cuando más venden y por tanto es lógico que se “extravíen” más jamones que el resto del año. Pero es que dicen que incluso en términos relativos, se pierden más de la cuenta, o sea, por encima de lo normal, o sea, hasta límites más que sospechosos. Vamos: que ante un jamón no se resiste, al parecer, ni el que no es ladrón. Je. Supongo que debería ponerme adusto, pero no puedo evitar que la noticia me haga sonreír. Imagino a los porteadores jamoneros de ocasión; o sea, a los que no suelen dedicarse a eso, porque los habituales no dan abasto. Pongámonos en su lugar, en el de esos improvisados transportistas de jamón “del caro”. No es lo mismo llevar latas o periódicos, majo, que llevar eso. Seguro que no puede evitarse el olor. Será difícil evitar pensar en la mercancía. La boca se irá haciendo agua. Y cuando paren a tomar algo por el camino, les sabrá a nada, pensando en el apabullante sabor de lo que llevan.
Total, que no todas las piezas llegan a su destino. Vamos, que muchas no llegan. Desaparecen. Algunos industriales, como ya tienen experiencia, hasta les hacen seguro como a los cuadros. Y es que las ventas de estos días previos a la Navidad, dice un representante de jamoneros, puede suponer entre un 65% y un 75% de la venta anual; como “las empresas de transporte no absorben, se ven obligadas a subcontratar” y “los extravíos se registran semanalmente cuando el resto del año son solo ocasionales”. A lo mejor lo que pasa, se me ocurre a mi, es que ya nadie se conforma con el turrón ancestral y lo que buenamente haya por la despensa. Nos hemos hecho finos, majete. Y hay tentaciones difícil de soportar. Las de la carne siempre tuvieron fama. Eso va a ser. Que ante un buen jamón en vísperas de la Navidad son demasiados lo que no pueden resistir. Y si no tienen para pagarlo, sisan en un descuido a los que llevan los jamones de allá para acá.
-Total, con la montonera que tiene, uno ni lo notará.
En conclusión, si alguien tiene ya su propio jamón comprado y guardado, que no descuide la vigilancia. Un jamón, no se olvide, es una pata de cerdo. Luego en cualquier momento puede salir por pies, que es otra posibilidad. Ojo con él.
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